Tiene las manos casi quietas sobre el teclado y la verdad es que no sabe bien en donde está. Los ruidos de la periferia suenan lejanos, incongruentes, irreales y bizarros, y las pocas palabras que logra ensartar, quedan mal.
Tardó una nada en bucear hacia su centro y siente que entre los dedos se le desarmaron los collares y hay perlas regadas por toda la casa.
¿Qué pasa?
Se mira. Está parada sobre la alfombra descolorida y gastada, tiene el pelo suelto, los brazos abiertos y los pies separados a un ancho de hombros como si estuviera capeando un temporal, pero está adentro y adentro no sopla el viento…
No entiende, su cara es la de una impávida estatua, no se le mueve un solo músculo, no siente nada.
Adormecida y cansada sigue ahí, parada, justo en el centro de la sala, con los hilos de los collares entre los dedos y todas, pero todas las perlas desparramadas por la casa.
Escrito el 30 de Abril de 2012
Leo desde que abrí los ojos y entre párrafo y párrafo la pluma de mi alma va intercalando palabras y voy desvariando entre amores y odios, entre la vida y la muerte y entre dioses y diablos para llegar al fin a entender que lo importante está en el espacio que hay entre esta palabra y esta otra.
1 de mayo de 2012
Vueltas
Hoy es el último día de algunas cosas, decidió que lo mejor era abrir la puerta, subirse al auto y seguir. Ya está, no hay vuelta atrás, porque no quiere convertirse, como la mujer de Lot, en estatua de sal. Es consciente de que hoy vuelve a casa, y sabe que vuelve para volver a empezar.
Aprendió en estos meses a callar y a leer las miradas y el corazón de su amiga del alma. Ahora está tranquila, sus tripas ya no gritan, el viento dejó de silbar y el polvo que había en el horizonte se terminó de asentar.
El sol entra de a ratos por la ventana y a tropiezos le calienta la espalda, a esta hora hay café junto al cenicero y tres cigarrillos que se acaba de fumar, está descalza, y como cada vez que se sienta frente a la máquina con las piernas cruzadas, el silencio le habla.
Sabe que la vida es un juego cerrado que se muestra al tranco por eso Ella confía y como puede le sigue el paso. Tiene en claro que el pasado no se puede cambiar, que el futuro no se puede adivinar y que el presente es para caminar, nada más.
Escrito el 28 de Abril de 2012
Aprendió en estos meses a callar y a leer las miradas y el corazón de su amiga del alma. Ahora está tranquila, sus tripas ya no gritan, el viento dejó de silbar y el polvo que había en el horizonte se terminó de asentar.
El sol entra de a ratos por la ventana y a tropiezos le calienta la espalda, a esta hora hay café junto al cenicero y tres cigarrillos que se acaba de fumar, está descalza, y como cada vez que se sienta frente a la máquina con las piernas cruzadas, el silencio le habla.
Sabe que la vida es un juego cerrado que se muestra al tranco por eso Ella confía y como puede le sigue el paso. Tiene en claro que el pasado no se puede cambiar, que el futuro no se puede adivinar y que el presente es para caminar, nada más.
Escrito el 28 de Abril de 2012
25 de abril de 2012
Dos años después
Hace un tiempo y entre baldosas sueltas salió a caminar: labios rojos, taco aguja y anteojos negros.
Se escuchaba en la calle cómo el viento alborotaba su pelo y cómo, en cada esquina, el eco de sus pasos se hacía más que sólo eco porque en ellos se podía leer la fuerza de cada pisada en el suelo.
Se hizo de noche y aún con los anteojos puestos siguió caminando, calle tras calle, con las manos en los bolsillos y el cuello de la campera subido hasta las orejas.
Recorrió cuadras y más cuadras en todo este tiempo, pasó por infinidad de pueblos, miró cientos de caras, entró y salió de más de una casa, se sacó los tacos y caminó a pie descalzo, se desnudó del abrigo cuando ya no sintió más frío, se ató y desató el pelo, cambió el color de sus uñas del negro al blanco y del blanco a nada, pasó de todo a un puñado y de un puñado a sólo algo, lloró como para llenar con sus lágrimas el mar pero se rió hasta secarlas, hundió barcos y levantó anclas, tiró remos y quemó bosques enteros hasta llegar hoy a esto:
Nota de la autora: El 3 de julio de 2010 escribí el primer relato del personaje “Ella”. Hoy, y después de más de 100 historias contadas, surge otra mirada.
Escrito el 23 de Abril de 2012
Se escuchaba en la calle cómo el viento alborotaba su pelo y cómo, en cada esquina, el eco de sus pasos se hacía más que sólo eco porque en ellos se podía leer la fuerza de cada pisada en el suelo.
Se hizo de noche y aún con los anteojos puestos siguió caminando, calle tras calle, con las manos en los bolsillos y el cuello de la campera subido hasta las orejas.
Recorrió cuadras y más cuadras en todo este tiempo, pasó por infinidad de pueblos, miró cientos de caras, entró y salió de más de una casa, se sacó los tacos y caminó a pie descalzo, se desnudó del abrigo cuando ya no sintió más frío, se ató y desató el pelo, cambió el color de sus uñas del negro al blanco y del blanco a nada, pasó de todo a un puñado y de un puñado a sólo algo, lloró como para llenar con sus lágrimas el mar pero se rió hasta secarlas, hundió barcos y levantó anclas, tiró remos y quemó bosques enteros hasta llegar hoy a esto:
Ella
Detenida
Un instante
En una esquina
Sin almas a la vista
A las siete de la tarde
Con charcos de lluvia reciente que brillan
Con la luna pidiéndole permiso al sol
Y tan sola como cuando empezó
Nota de la autora: El 3 de julio de 2010 escribí el primer relato del personaje “Ella”. Hoy, y después de más de 100 historias contadas, surge otra mirada.
Escrito el 23 de Abril de 2012
Barriendo las hojas secas
Recién llega, son la una y media de la mañana y para sacarse los olores, pero más que nada para que el agua le arranque el sinsabor de sentir que tiene que explicar que es alguien y no algo, y que lo que se ve, definitivamente no es, se baña por segunda vez.
Va por el segundo cigarrillo, mientras el té espera callado, al lado del cenicero. Es que tiene el sueño pegado en los dedos y son más las letras que borra que las que quedan en la hoja, casi la misma cantidad de palabras que tiene que decir una y otra vez para que se entienda que todo se entiende al revés.
Barre las hojas porque prima estar sola, la verdad es que todo sobra y las miradas huelgan explicaciones a esta hora.
Sigue apostando, eso sí, pero más de lo mismo no es el negocio que quiere, ya no tiene ganas, porque de diversión la cosa ya pasó a ser turbación y porque en su realidad no alcanzan sólo dos.
Escrito el 21 de Abril de 2012
Va por el segundo cigarrillo, mientras el té espera callado, al lado del cenicero. Es que tiene el sueño pegado en los dedos y son más las letras que borra que las que quedan en la hoja, casi la misma cantidad de palabras que tiene que decir una y otra vez para que se entienda que todo se entiende al revés.
Barre las hojas porque prima estar sola, la verdad es que todo sobra y las miradas huelgan explicaciones a esta hora.
Sigue apostando, eso sí, pero más de lo mismo no es el negocio que quiere, ya no tiene ganas, porque de diversión la cosa ya pasó a ser turbación y porque en su realidad no alcanzan sólo dos.
Escrito el 21 de Abril de 2012
24 de abril de 2012
Justo a tiempo
Y no se retrasó, llegó justo a tiempo, justo en el mismo momento en que el viento dejó de silbar, apareció.
Es un monstruo de fuego, una avalancha de piedras, una guillotina cortándole la cabeza, un tornado arrancándole de las manos la entereza.
Lo esperó sentada, inquieta y cansada pero igual tiene ganas de tirar todo lo que queda y salir corriendo por la arena. No sabe qué es lo que todavía la sujeta y la frena, ¡no tiene ni la menor idea!
Algo le dice que conserve la calma, que siga sentada, que no se levante, que siga llorando pero que no haga nada hasta que el polvo se aplaque y sus puños dejen de crisparse.
Se terminó la alerta roja y el viento dejó de silbar, en este momento está pasando el huracán y sólo el dulce susurro que le sale de las tripas la mantiene todavía acá…
Escrito el 23 de Abril de 2012
Es un monstruo de fuego, una avalancha de piedras, una guillotina cortándole la cabeza, un tornado arrancándole de las manos la entereza.
Lo esperó sentada, inquieta y cansada pero igual tiene ganas de tirar todo lo que queda y salir corriendo por la arena. No sabe qué es lo que todavía la sujeta y la frena, ¡no tiene ni la menor idea!
Algo le dice que conserve la calma, que siga sentada, que no se levante, que siga llorando pero que no haga nada hasta que el polvo se aplaque y sus puños dejen de crisparse.
Se terminó la alerta roja y el viento dejó de silbar, en este momento está pasando el huracán y sólo el dulce susurro que le sale de las tripas la mantiene todavía acá…
Escrito el 23 de Abril de 2012
22 de abril de 2012
Con los silbidos del viento
Está helado afuera, pero adentro y con la taza de café pegada al cenicero, las paredes la abrazan cálidas ni bien cruza las piernas, ya sentada frente a la máquina.
Silencio, rápido tecleo, un correo enviado al cielo, un relato, un irse al centro, un reposo merecido en invierno y un silbido distante que trae el viento y que Ella empieza a escuchar con detenimiento.
Sabe que es el huracán que la tiene en alerta y que le avisa que cada día está más cerca. Sabe que viene para llevarse todo y barrer lo poco, para mover lo estanco y arrancar lo seco, para quemar lo viejo y empezar de cero.
Lo tiene tan claro que lo espera de frente, desnuda y descalza, sentada en los escalones, con las manos abiertas, el pelo suelto y casi sin resuello.
Está exhausta y tan cansada que el silbido la encuentra en la espera más laxa. Es el resultado de la decepción de la lucha y de la aceptación, es la ganancia de la rendición, es el sí y el no, es la fuerza que la empuja con determinación, son mudas palabras de ausencias elegidas en el repliegue más consciente de su vida.
Y la va a encontrar, sí, así como está, con el alma en pedazos regada en la arena, los tacos altos en la baulera y jirones de sus vestidos entre la hierba, pero entre sus manos: las riendas.
Escrito el 18 de Abril de 2012
Silencio, rápido tecleo, un correo enviado al cielo, un relato, un irse al centro, un reposo merecido en invierno y un silbido distante que trae el viento y que Ella empieza a escuchar con detenimiento.
Sabe que es el huracán que la tiene en alerta y que le avisa que cada día está más cerca. Sabe que viene para llevarse todo y barrer lo poco, para mover lo estanco y arrancar lo seco, para quemar lo viejo y empezar de cero.
Lo tiene tan claro que lo espera de frente, desnuda y descalza, sentada en los escalones, con las manos abiertas, el pelo suelto y casi sin resuello.
Está exhausta y tan cansada que el silbido la encuentra en la espera más laxa. Es el resultado de la decepción de la lucha y de la aceptación, es la ganancia de la rendición, es el sí y el no, es la fuerza que la empuja con determinación, son mudas palabras de ausencias elegidas en el repliegue más consciente de su vida.
Y la va a encontrar, sí, así como está, con el alma en pedazos regada en la arena, los tacos altos en la baulera y jirones de sus vestidos entre la hierba, pero entre sus manos: las riendas.
Tiene un nudo en la garganta
y se le inundan los ojos en cada brazada,
sabe que ya no falta nada
y que lo que viene nunca se retrasa.
Escrito el 18 de Abril de 2012
17 de abril de 2012
Entre horizontales y verticales
Hace un dibujo en el aire, son dos varas finas y delicadas en cruz, unidas por una burbuja que brilla.
La vara horizontal es lo cotidiano, las horas, la periferia, las rutinas, el día a día, es los otros y lo que pasa afuera. La vertical es la vida, el no-tiempo, es el crecimiento, la madurez, la inteligencia y lo que pasa adentro.
Las varas no pueden existir una sin la otra ni sin la burbuja, las tres forman el “todo” y por eso van juntas.
No le resulta difícil explicarlo, pero parece descocado lo que dice, hay ojos que la miran con extrañeza y no ocultan la opinión que esta mujer les genera. Está loca, no cabe duda. En algún lugar perdió el juicio y no sabe lo que dice. Ahora viene con la historia de dos varas y una burbuja, un cuento chino, un dibujo de Dalí en su hora más desquiciada, un Miguel Ángel pegándole en la rodilla al Moisés recién terminado y diciéndole que se levante y camine, una Annie dándole un mazazo en los tobillos a su escritor favorito para que termine el libro. ¡Loca, loca!
Y sí, está loca pero lo que dibuja en el aire no es más que el dibujo de la vida, la vida de Ella y la del resto, salvo que la mayoría va por la horizontal, con la vertical clavada en la nuca y sin verla nunca y andan como si pasara un fantasma y van corriendo atrás de algo y no saben de qué pero ¡corren!, y sorben el aire de a poquito y entre suspiros, y vuelan bajito y no ven el color del otoño y se pierden para siempre este día, y existen creyendo que van a llegar a algún lugar en algún momento y ahí van a vivir, con todo ya hecho y que van a encontrar la felicidad, como quien entra por una cuchara a un bazar…
Escrito el 16 de Abril de 2012
La vara horizontal es lo cotidiano, las horas, la periferia, las rutinas, el día a día, es los otros y lo que pasa afuera. La vertical es la vida, el no-tiempo, es el crecimiento, la madurez, la inteligencia y lo que pasa adentro.
Las varas no pueden existir una sin la otra ni sin la burbuja, las tres forman el “todo” y por eso van juntas.
No le resulta difícil explicarlo, pero parece descocado lo que dice, hay ojos que la miran con extrañeza y no ocultan la opinión que esta mujer les genera. Está loca, no cabe duda. En algún lugar perdió el juicio y no sabe lo que dice. Ahora viene con la historia de dos varas y una burbuja, un cuento chino, un dibujo de Dalí en su hora más desquiciada, un Miguel Ángel pegándole en la rodilla al Moisés recién terminado y diciéndole que se levante y camine, una Annie dándole un mazazo en los tobillos a su escritor favorito para que termine el libro. ¡Loca, loca!
Y sí, está loca pero lo que dibuja en el aire no es más que el dibujo de la vida, la vida de Ella y la del resto, salvo que la mayoría va por la horizontal, con la vertical clavada en la nuca y sin verla nunca y andan como si pasara un fantasma y van corriendo atrás de algo y no saben de qué pero ¡corren!, y sorben el aire de a poquito y entre suspiros, y vuelan bajito y no ven el color del otoño y se pierden para siempre este día, y existen creyendo que van a llegar a algún lugar en algún momento y ahí van a vivir, con todo ya hecho y que van a encontrar la felicidad, como quien entra por una cuchara a un bazar…
¡Ah! Si supiera la gente que habiendo una vertical
no hay un lugar adonde llegar
porque uno ya está…
Escrito el 16 de Abril de 2012
13 de abril de 2012
Replegando
Se aleja cada vez más de la tierra, no está, se está yendo para adentro, tan adentro que la periferia se está haciendo neblina espesa y todo lo que escucha y ve, pertenece al mundo en donde tiene los pies pero al que nunca dejó entrar, ni en el peor revés.
Está en estado de pupa, latiendo, replegándose, reuniéndose. Sola se fue metiendo, no hubo un momento, sola se deshizo de máscaras y de vestidos, sola dejó de pintarse las uñas de negro y se bajó de los tacos altos, sola y sin saberlo empezó a caminar hacia adentro.
Necesitó años de lucha y sangre ardiente, años de ser paciente, años de llenar y vaciar el tren, años de derribar muros, años de sacarse muertos de encima, años para desenterrar y quemar, años para aprender a escucharse y a vaciarse, años para aprender a mirar al otro y reflejarse.
Hoy está en la saliente, alerta porque algo se viene, pero hace un repaso y se queda con que de todos y de todo aprendió algo, que en sus puños caben los hallazgos y que en su corazón late la conciencia de que está llevando en los brazos a una Ella cansada y más sola que nunca, pero un poco más sabia…
Escrito el 11 de Abril de 2012
Está en estado de pupa, latiendo, replegándose, reuniéndose. Sola se fue metiendo, no hubo un momento, sola se deshizo de máscaras y de vestidos, sola dejó de pintarse las uñas de negro y se bajó de los tacos altos, sola y sin saberlo empezó a caminar hacia adentro.
Necesitó años de lucha y sangre ardiente, años de ser paciente, años de llenar y vaciar el tren, años de derribar muros, años de sacarse muertos de encima, años para desenterrar y quemar, años para aprender a escucharse y a vaciarse, años para aprender a mirar al otro y reflejarse.
Hoy está en la saliente, alerta porque algo se viene, pero hace un repaso y se queda con que de todos y de todo aprendió algo, que en sus puños caben los hallazgos y que en su corazón late la conciencia de que está llevando en los brazos a una Ella cansada y más sola que nunca, pero un poco más sabia…
(Si hoy se fuera y volviera a nacer algún día,
repetiría hasta este segundo de su vida,
sabiendo que vino desnuda y sola
y que desnuda y sola se iría)
Escrito el 11 de Abril de 2012
11 de abril de 2012
Sin parámetros
Sigue como los otros días, inquieta y a la espera, a su hijo le pasa lo mismo, pero Ella recién se entera. Están lejos, pero van hombro a hombro, sintiendo que algo se acerca, tal vez en el próximo recodo.
Ella le pide que la lea y le dice que hace días que está en alerta.
Se siente tranquila, no hay nada que pueda derribarla porque la vara se rompe por la parte más dura y Ella espera en flexibilidad completa.
Sigue en la saliente de la roca, sin preguntas, sin planes y sin estructuras y aunque tiene los dedos y el alma en carne viva y está llena de llagas, respira sosiego y la más pura calma.
No es consuelo para él que ella sienta lo mismo, la experiencia no es una posta que se pase de madre a hijo, pero al menos él sabe que puede apoyarse en su cobijo.
Ella le lleva la ventaja de estar en esto hace mucho tiempo, pero él está más limpio y tiene menos sueños y en el placard menos muertos y a su edad…
Para mi hijo José Luis, que está transitando el más duro pero también el más maravilloso camino.
Escrito el 10 de Abril de 2012
Ella le pide que la lea y le dice que hace días que está en alerta.
Se siente tranquila, no hay nada que pueda derribarla porque la vara se rompe por la parte más dura y Ella espera en flexibilidad completa.
Sigue en la saliente de la roca, sin preguntas, sin planes y sin estructuras y aunque tiene los dedos y el alma en carne viva y está llena de llagas, respira sosiego y la más pura calma.
No es consuelo para él que ella sienta lo mismo, la experiencia no es una posta que se pase de madre a hijo, pero al menos él sabe que puede apoyarse en su cobijo.
Ella le lleva la ventaja de estar en esto hace mucho tiempo, pero él está más limpio y tiene menos sueños y en el placard menos muertos y a su edad…
a su edad está más cerca del suelo…
Para mi hijo José Luis, que está transitando el más duro pero también el más maravilloso camino.
Escrito el 10 de Abril de 2012
8 de abril de 2012
El espejo
Ella siempre dice que el otro es el espejo de uno, pero no todos entienden, en realidad casi nadie, porque no es tan sencillo, o sí, depende de las orejas que estén dispuestas a escuchar y a su vez, no estén pensando en qué contestar.
Verse en el otro es como mirarse de soslayo en el fondo del vaso, es ver cómo, en la noche y sin culpa, el agua espeja la luna.
Sabe que cada espejo la refleja en forma distinta según desde donde la mira, según lo que diga, según el color de uñas que lleve ese día o tal vez la ropa que la ciña.
A veces no hay espejos, y sin embargo está el espejo más hermoso. Es, aunque el más limpio y el más vacío, el espejo más duro de todos.
Escrito el 8 de Abril de 2012
Verse en el otro es como mirarse de soslayo en el fondo del vaso, es ver cómo, en la noche y sin culpa, el agua espeja la luna.
Sabe que cada espejo la refleja en forma distinta según desde donde la mira, según lo que diga, según el color de uñas que lleve ese día o tal vez la ropa que la ciña.
A veces no hay espejos, y sin embargo está el espejo más hermoso. Es, aunque el más limpio y el más vacío, el espejo más duro de todos.
Es ese espejo sin reflejo que la muestra tal cual Ella.
Es el mismo que se fundirá cuando muera,
convirtiéndola de vuelta en arena…
Escrito el 8 de Abril de 2012
Una Señora
Ayer fue un día de esos que empiezan y tardan una eternidad en terminar, y más, cuando desde temprano la sacuden con un latigazo desde atrás.
Sabe que en la vida hay diversidad, pero entre lo que necesita y lo no tanto, justo se vino a topar con alguien, que por equivocación o asalto, se le metió en el carro y le alborotó el establo.
El sentirse maltratada sin motivo corrió por su sangre ya cansada y no pudo más que gritar y llorar durante toda la mañana, porque su interlocutor en este caso, es un hombre que nació sin luces y vive de contrabando, e hizo que Ella perdiera el temple por un rato.
Se salvó del zarpazo el muy filibustero en este sainete, pero en el cuello tiene la estocada de muerte, ahí, justo ahí, en donde sólo se ve el mango del estilete.
Y así como Ella no perdona las ofensas, tampoco se olvida ni se venga. Sólo se sienta, con paciencia y espera…
Escrito el 5 de Abril de 2012
Sabe que en la vida hay diversidad, pero entre lo que necesita y lo no tanto, justo se vino a topar con alguien, que por equivocación o asalto, se le metió en el carro y le alborotó el establo.
El sentirse maltratada sin motivo corrió por su sangre ya cansada y no pudo más que gritar y llorar durante toda la mañana, porque su interlocutor en este caso, es un hombre que nació sin luces y vive de contrabando, e hizo que Ella perdiera el temple por un rato.
Se salvó del zarpazo el muy filibustero en este sainete, pero en el cuello tiene la estocada de muerte, ahí, justo ahí, en donde sólo se ve el mango del estilete.
Y así como Ella no perdona las ofensas, tampoco se olvida ni se venga. Sólo se sienta, con paciencia y espera…
Escrito el 5 de Abril de 2012
Es un no
Los dedos están tan inquietos que se le escapan de las manos, la mente es un torbellino que la atormenta y el cuerpo un ente aletargado. Ella intenta por todos los medios no hacerle caso, pero un mono parloteando sin cesar en su cerebro es como un pájaro carpintero haciendo un interminable agujero.
Escucha que las tripas le hablan claro y sus dedos dejan de moverse y sus pensamientos, ofendidos, se alejan por un rato. Sólo un rato porque después arremeten los muy corsarios, como si el reto fuera voltearla de cabeza y hacerle perder el temple que logra día a día a los arañazos.
¡No! es lo que escucha, es lo que le grita su voz y se frena, a un milímetro de la locura, a nada de golpear la primera ficha del dominó, a sólo un suspiro de que todo se desbande y las cosas desbarranquen.
Es obediente pero ¡le cuesta tanto! Le pesa como un ancla en el cuello esto de detenerse, de callarse, de ser paciente.
El precio está siendo caro y el gusto… el gusto, más que amargo…
Escrito el 3 de Abril de 2012
Escucha que las tripas le hablan claro y sus dedos dejan de moverse y sus pensamientos, ofendidos, se alejan por un rato. Sólo un rato porque después arremeten los muy corsarios, como si el reto fuera voltearla de cabeza y hacerle perder el temple que logra día a día a los arañazos.
¡No! es lo que escucha, es lo que le grita su voz y se frena, a un milímetro de la locura, a nada de golpear la primera ficha del dominó, a sólo un suspiro de que todo se desbande y las cosas desbarranquen.
Es obediente pero ¡le cuesta tanto! Le pesa como un ancla en el cuello esto de detenerse, de callarse, de ser paciente.
El precio está siendo caro y el gusto… el gusto, más que amargo…
Escrito el 3 de Abril de 2012
Alborotada
Hace una semana que algo la alborota, son como burbujas en el aire que la embotan, piedritas en la bota, gustos varios en la boca.
Algo está llegando, puede palparlo, no sabe lo que es porque hay una distancia que lo borra, y la alerta de amarillo, ya pasó a roja.
Escucha ruidos, algo está pasando y no puede ni soñarlo. Alrededor nada es lo mismo y por eso está en observancia, en cero tolerancia, en estado alfa, frenada, esperando.
Mira a los cuatro costados, es constante la agudeza y no hay detalle que se pierda. La montaña está cerca y Ella: quieta. Ahora no es momento de escalar, ya tiene los dedos en carne viva de tanto trepar y decidió descansar.
Está más sola que nunca en su vida, con la cuerda del paracaídas entre los dedos y lista, para que la correntada no la agarre desprevenida.
Está consciente, tan consciente que la asusta el sosiego que siente. Tan abierta y vacía, tan suave y distraída, tan sobre tierra y tan lejos, que no se entiende.
Sentada en la roca, en plena pendiente, con la espalda apoyada en una saliente, espera.
Como espera el cazador a su presa
Como espera Ella, la sorpresa
Escrito el 31 de Marzo de 2012
Algo está llegando, puede palparlo, no sabe lo que es porque hay una distancia que lo borra, y la alerta de amarillo, ya pasó a roja.
Escucha ruidos, algo está pasando y no puede ni soñarlo. Alrededor nada es lo mismo y por eso está en observancia, en cero tolerancia, en estado alfa, frenada, esperando.
Mira a los cuatro costados, es constante la agudeza y no hay detalle que se pierda. La montaña está cerca y Ella: quieta. Ahora no es momento de escalar, ya tiene los dedos en carne viva de tanto trepar y decidió descansar.
Está más sola que nunca en su vida, con la cuerda del paracaídas entre los dedos y lista, para que la correntada no la agarre desprevenida.
Está consciente, tan consciente que la asusta el sosiego que siente. Tan abierta y vacía, tan suave y distraída, tan sobre tierra y tan lejos, que no se entiende.
Sentada en la roca, en plena pendiente, con la espalda apoyada en una saliente, espera.
Como espera el cazador a su presa
Como espera Ella, la sorpresa
Escrito el 31 de Marzo de 2012
7 de abril de 2012
Borrando
Siempre se le hace tarde, ¡siempre! Ni aún haciendo un esfuerzo logra acostarse temprano, y es que a estas horas sigilosas sus manos se ponen ansiosas, invitándola a la confidencia con la hoja, y Ella, agotada pero lúcida y luminosa, acepta con confianza la invitación tan amorosa.
Ayer le escribió las últimas palabras, y en el plato no quedaron ni migajas, pero fue suave, delicada y sonó algo cansada, pero lo hizo en forma deliberada, porque en la vida todo vuelve y como no sabe lo que pueda llegar a pasar, no dejó nada librado al azar.
Después de casi ocho meses se le aflojaron las mandíbulas, y cuando llega el mediodía ya no mira con recelo el teléfono ni salta si escucha el tic tac del mensaje que hasta hace un tiempo, a esa hora, no tardaba en llegar.
Se terminó, la cortina se apoyó tan despacio en el piso de cemento que no quedó ni un milímetro por donde pueda filtrase una sola gota de viento.
Ya no hay tiempo, ya es tarde, el último vagón del tren acaba de dejar el andén y con él desaparecieron de sus ojos mil palabras que velaban la mirada que tenía puesta en la cortina que lenta se bajaba. Eliminó a consciencia hasta el último vestigio, como hace cada vez que se da vuelta y en silencio se retira, levantándose la cola del vestido…
Desde la ventana y en una maceta con una rosa pintada a mano, un cactus solitario y medio destartalado, la mira y le dice que ya no queda nada.
Escrito el 27 de Marzo de 2012
Ayer le escribió las últimas palabras, y en el plato no quedaron ni migajas, pero fue suave, delicada y sonó algo cansada, pero lo hizo en forma deliberada, porque en la vida todo vuelve y como no sabe lo que pueda llegar a pasar, no dejó nada librado al azar.
Después de casi ocho meses se le aflojaron las mandíbulas, y cuando llega el mediodía ya no mira con recelo el teléfono ni salta si escucha el tic tac del mensaje que hasta hace un tiempo, a esa hora, no tardaba en llegar.
Se terminó, la cortina se apoyó tan despacio en el piso de cemento que no quedó ni un milímetro por donde pueda filtrase una sola gota de viento.
Ya no hay tiempo, ya es tarde, el último vagón del tren acaba de dejar el andén y con él desaparecieron de sus ojos mil palabras que velaban la mirada que tenía puesta en la cortina que lenta se bajaba. Eliminó a consciencia hasta el último vestigio, como hace cada vez que se da vuelta y en silencio se retira, levantándose la cola del vestido…
Desde la ventana y en una maceta con una rosa pintada a mano, un cactus solitario y medio destartalado, la mira y le dice que ya no queda nada.
(Hoy dio vuelta la hoja del libro, y resuelta, empezó otro capítulo)
Escrito el 27 de Marzo de 2012
1 de abril de 2012
A calzón quitado
¡Ya está! Se cansó, y de ese cansancio salieron las palabras justas, sin rodeos, sin tiros por elevación y en una sola oración.
¡A Ella no! Porque de esto sabe un rato largo y está todo más que claro. No se puede esconder un elefante en un monedero y cuando la realidad es tan tangible ¡a otro con ese cuento!
Ahora sí que largó todo y el corazón late a coro con la paz que logró sin el más mínimo decoro.
Usó las palabras justas, sin eufemismos ni sinónimos, sin rebusques ni antónimos.
¿Quedó bien? ¡Qué le importa! Si lo que está escribiendo no es una carta de recomendación sino más bien una panorámica en acción. Ya estuvo bueno el tema de tanta interpretación y ahora le tocó cantar más afinada que nunca la canción del sanseacabó.
Nunca le salió tan redondo, el escrito parece una moneda, eso sí, de una sola cara porque no dejó resquicio por donde pueda filtrarse una respuesta.
Se permitió escupir sin asco en el medio de la calle conservando la cintura y salteando algún que otro detalle, como para no herir susceptibilidades.
Fue orgásmico el desfile de improperios, un dominó de carcajadas a teatro lleno, una cerrada de puerta en los dedos, un choque sin ilesos, una media vuelta a puro taco y pelo suelto.
Tiene con qué y lo sabe, a Ella no le gana nadie en sustancia y para hacerle frente y amedrentarla ¡vaya que hacen falta más que unas cuantas palabras!
Escrito el 24 de Marzo de 2012
¡A Ella no! Porque de esto sabe un rato largo y está todo más que claro. No se puede esconder un elefante en un monedero y cuando la realidad es tan tangible ¡a otro con ese cuento!
Ahora sí que largó todo y el corazón late a coro con la paz que logró sin el más mínimo decoro.
Usó las palabras justas, sin eufemismos ni sinónimos, sin rebusques ni antónimos.
¿Quedó bien? ¡Qué le importa! Si lo que está escribiendo no es una carta de recomendación sino más bien una panorámica en acción. Ya estuvo bueno el tema de tanta interpretación y ahora le tocó cantar más afinada que nunca la canción del sanseacabó.
Nunca le salió tan redondo, el escrito parece una moneda, eso sí, de una sola cara porque no dejó resquicio por donde pueda filtrarse una respuesta.
Se permitió escupir sin asco en el medio de la calle conservando la cintura y salteando algún que otro detalle, como para no herir susceptibilidades.
Fue orgásmico el desfile de improperios, un dominó de carcajadas a teatro lleno, una cerrada de puerta en los dedos, un choque sin ilesos, una media vuelta a puro taco y pelo suelto.
Tiene con qué y lo sabe, a Ella no le gana nadie en sustancia y para hacerle frente y amedrentarla ¡vaya que hacen falta más que unas cuantas palabras!
Escrito el 24 de Marzo de 2012
Sedienta soledad
Le toca en estos tiempos un rato de silencio, horas de estar sola y largos días de camino en la vastedad del infinito.
Confía en lo que hay porque se tiene a sí misma frente al espejo, con las manos a los costados del cuerpo, los ojos sin pintar, el pelo sin atar y la mirada centrada en la figura que ahí está.
Camina alerta y tranquila hacia la conciencia, sin luchar y aceptando sin juzgar.
En el fondo sabe, sabe y no dice, de eso no quiere hablar, pero cuando habla cambia, y como cambia, lo que dice carece de sustancia, por eso lo larga, por eso no le da importancia.
Lo que no dice es lo que tiene sustento, es su secreto y no lo cuenta porque a las palabras siempre se las lleva el viento.
Todo esto lleva un proceso, una demora parsimoniosa, una amansadora, un sacar los pies del barro y observar desde el costado, orillando.
Feliz de estar en donde está, de ser lo que es, de saber lo que no quiere, de decir sí o no y de bajar en cualquier estación. Libre de soltar a quien no viene a sumar y de alejarse de quien quiere molestar.
Lo que sigue no lo sabe, ni quiere enterarse. Prefiere dejar que la sorprenda y la encuentre, para desencontrarse y asombrarse, armarse y desintegrarse. Sabe que no se termina nunca y que entre sorbos hay un rato más.
Se fueron para no llegar.
Partieron para dejar.
Vienen a ver si está.
Levanta anclas y se va.
Escrito el 23 de Marzo de 2012
Confía en lo que hay porque se tiene a sí misma frente al espejo, con las manos a los costados del cuerpo, los ojos sin pintar, el pelo sin atar y la mirada centrada en la figura que ahí está.
Camina alerta y tranquila hacia la conciencia, sin luchar y aceptando sin juzgar.
En el fondo sabe, sabe y no dice, de eso no quiere hablar, pero cuando habla cambia, y como cambia, lo que dice carece de sustancia, por eso lo larga, por eso no le da importancia.
Lo que no dice es lo que tiene sustento, es su secreto y no lo cuenta porque a las palabras siempre se las lleva el viento.
Todo esto lleva un proceso, una demora parsimoniosa, una amansadora, un sacar los pies del barro y observar desde el costado, orillando.
Feliz de estar en donde está, de ser lo que es, de saber lo que no quiere, de decir sí o no y de bajar en cualquier estación. Libre de soltar a quien no viene a sumar y de alejarse de quien quiere molestar.
Lo que sigue no lo sabe, ni quiere enterarse. Prefiere dejar que la sorprenda y la encuentre, para desencontrarse y asombrarse, armarse y desintegrarse. Sabe que no se termina nunca y que entre sorbos hay un rato más.
Se fueron para no llegar.
Partieron para dejar.
Vienen a ver si está.
Levanta anclas y se va.
Escrito el 23 de Marzo de 2012
Cerrar con suavidad
Hay mil maneras de cerrar una puerta, como hay mil maneras de cerrar una historia y otras tantas de batirse en retirada hacia la gloria.
Hoy, entre un té guindas y otro de jazmín, descubrió la manera de hacer gráfica su forma, para que la entienda el que tiene oídos para escuchar o para plantar la semilla en aquel que todavía tiene la tierra sin arar.
Ella siempre dibuja con las manos lo que dice, como un mudo hace letras con los dedos, ella pinta un cuadro con la escena de lo que cuenta.
Hace unas semanas atrás y junto a un revuelo de palabras mal interpretado, creyó que había cerrado, pero no, porque cuando se cierra una puerta con enojo y con dolor, se cierra de golpe y la misma fuerza que la cierra la vuelve a abrir, mostrándole que así no, que tiene que tomar la decisión cuando el fuego se apagó, cuando el hambre se sació, cuando la ira se aplacó y la lucha se rindió.
Cerrar algo despacio
es darle tiempo a las cosas para que ocupen su espacio,
cerrar algo despacio
es llevar al boxeador al rincón con los brazos a los costados…
Escrito el 22 de Marzo de 2012
Hoy, entre un té guindas y otro de jazmín, descubrió la manera de hacer gráfica su forma, para que la entienda el que tiene oídos para escuchar o para plantar la semilla en aquel que todavía tiene la tierra sin arar.
Ella siempre dibuja con las manos lo que dice, como un mudo hace letras con los dedos, ella pinta un cuadro con la escena de lo que cuenta.
Hace unas semanas atrás y junto a un revuelo de palabras mal interpretado, creyó que había cerrado, pero no, porque cuando se cierra una puerta con enojo y con dolor, se cierra de golpe y la misma fuerza que la cierra la vuelve a abrir, mostrándole que así no, que tiene que tomar la decisión cuando el fuego se apagó, cuando el hambre se sació, cuando la ira se aplacó y la lucha se rindió.
Cerrar algo despacio
es darle tiempo a las cosas para que ocupen su espacio,
cerrar algo despacio
es llevar al boxeador al rincón con los brazos a los costados…
Escrito el 22 de Marzo de 2012
Gusto a falta de inteligencia
En la bandeja el té, infaltable, y frente a Ella, infaltable también, baila el humo del primer cigarrillo del relato.
Hoy a la tarde tuvo un encuentro que le llenó la boca del gusto que tiene la estupidez, la ignorancia ajena y la falta de tacto y no pudo menos que vomitar lo que sentía en el acto. Por ahí hizo una breve aparición la venganza, pero prefirió no usarla. No porque no deba, sino por una cuestión de ida y vuelta y porque la vida se encarga de todo, y porque su arma más certera es la paciencia.
Soltó hace rato y no espera inteligencia y mucho menos intelecto del otro lado ¡pero hoy sí que le bailaban en el hombro los diablos! y el gusto a asco le tuvo toda la tarde el corazón en un solo sobresalto.
Tranquila ya y lejos de candingas, prende el quinto cigarrillo del relato, mientras imperceptible, se le dibuja una sonrisa en la comisura de los labios…
Escrito el 20 de Marzo de 2012
Hoy a la tarde tuvo un encuentro que le llenó la boca del gusto que tiene la estupidez, la ignorancia ajena y la falta de tacto y no pudo menos que vomitar lo que sentía en el acto. Por ahí hizo una breve aparición la venganza, pero prefirió no usarla. No porque no deba, sino por una cuestión de ida y vuelta y porque la vida se encarga de todo, y porque su arma más certera es la paciencia.
Soltó hace rato y no espera inteligencia y mucho menos intelecto del otro lado ¡pero hoy sí que le bailaban en el hombro los diablos! y el gusto a asco le tuvo toda la tarde el corazón en un solo sobresalto.
Tranquila ya y lejos de candingas, prende el quinto cigarrillo del relato, mientras imperceptible, se le dibuja una sonrisa en la comisura de los labios…
Con Ella, sólo un loco se atrevería,
pero él fue osado,
se creyó el cuento de que era distraída
y le salió caro.
Escrito el 20 de Marzo de 2012
Un hastío simpático
No fue un día agitado el de hoy, pero recién llega y es algo tarde. La casa está como le gusta a Ella, vacía y silenciosa. El perro la recibe mirándola a los ojos y pidiéndole salir, le abre y cierra con llave. Se saca las botas, se desabrocha el cinturón, deja la cartera en la mesada y trata de vaciarla, a esta hora del día pesa como una tonelada.
Se demora haciendo un par de llamadas y todavía tiene que bañarse, pero el teclado no puede esperar y se sienta. Falta el té, será después.
Prende el cuarto cigarrillo y en los segundos en que tarda en cruzarse de piernas, ya está adentro, mirando lo que baila entre sus dedos.
No puede menos que sonreír. Hoy fue un día lleno de sorpresas, lleno de ser como es, lleno de idas y venidas, lleno de ciruelas, lleno de papas fritas, lleno de risas, lleno del más puro cansancio y del más puro placer.
Tendida cuan larga es entre sus almohadones, busca a tientas el cenicero y apaga el cigarrillo.
Es que el día no confluye en su cosmos hasta que se sacude de todo y de todos, hasta que, consciente de haber vivido en cada segundo cada suspiro, abre las manos y suelta, dejando que el sol evapore a cada uno y a cada cosa lejos de su agua y lejos de su rosa.
Escrito el 18 de Marzo de 2012
Se demora haciendo un par de llamadas y todavía tiene que bañarse, pero el teclado no puede esperar y se sienta. Falta el té, será después.
Prende el cuarto cigarrillo y en los segundos en que tarda en cruzarse de piernas, ya está adentro, mirando lo que baila entre sus dedos.
No puede menos que sonreír. Hoy fue un día lleno de sorpresas, lleno de ser como es, lleno de idas y venidas, lleno de ciruelas, lleno de papas fritas, lleno de risas, lleno del más puro cansancio y del más puro placer.
Tendida cuan larga es entre sus almohadones, busca a tientas el cenicero y apaga el cigarrillo.
Es que el día no confluye en su cosmos hasta que se sacude de todo y de todos, hasta que, consciente de haber vivido en cada segundo cada suspiro, abre las manos y suelta, dejando que el sol evapore a cada uno y a cada cosa lejos de su agua y lejos de su rosa.
(Lo que pasó hoy, es imposible de deshacer
Y si fuera posible, ¿para qué?)
Escrito el 18 de Marzo de 2012
Ni tratando
Hace calor todavía y aunque el sol se esté poniendo y la brisa le ponga empeño, sus escalones siguen calientes y no puede ni tan siquiera pisar el primero. Por eso decide quedarse adentro, entre sus almohadones, con la vista perdida en el lento ondular isleño que danzan sus cortinas, su lámpara y sus pañuelos.
Sigue teniendo mil cosas entre los dedos, sigue encontrando cartas que se escaparon del fuego, sigue con las mandíbulas apretadas y dos imborrables rayas en el entrecejo. Sigue y sigue, sin saber adónde va, sin tener con quien jugar y sin otro par de manos que la ayuden a remar.
Se quedó sin fuerzas y por eso tan solo se deja y confía, y trata sin tratar e intenta soltar y dejar de masticar para tragar y respirar…
No hay aliento ya, ni resto. Está abajo, en el fondo, en cero, con sus tacos guardados y sus uñas extrañando el color negro.
Sabe que todo viene para dejar y que depende de ella aceptar o luchar. Pero hay fantasmas que no se alejan, hilos que no se cortan y caras que no se van.
Se pregunta si es ella la que los retiene y la respuesta, rápida y certera, le pega de lleno en el pecho, dejándola tendida en el suelo, mirando el cielo, con los brazos abiertos
Escrito el 5 de Enero de 2012
Sigue teniendo mil cosas entre los dedos, sigue encontrando cartas que se escaparon del fuego, sigue con las mandíbulas apretadas y dos imborrables rayas en el entrecejo. Sigue y sigue, sin saber adónde va, sin tener con quien jugar y sin otro par de manos que la ayuden a remar.
Se quedó sin fuerzas y por eso tan solo se deja y confía, y trata sin tratar e intenta soltar y dejar de masticar para tragar y respirar…
No hay aliento ya, ni resto. Está abajo, en el fondo, en cero, con sus tacos guardados y sus uñas extrañando el color negro.
Sabe que todo viene para dejar y que depende de ella aceptar o luchar. Pero hay fantasmas que no se alejan, hilos que no se cortan y caras que no se van.
Se pregunta si es ella la que los retiene y la respuesta, rápida y certera, le pega de lleno en el pecho, dejándola tendida en el suelo, mirando el cielo, con los brazos abiertos
… y los anteojos puestos…
Escrito el 5 de Enero de 2012
31 de marzo de 2012
Abriendo
Se abre, se muestra, cuenta y gesticula, por momentos se le hace un nudo en la garganta pero logra detener las lágrimas y sigue, es Ella, aunque no sea su lugar y aunque a su espalda haya una ventana, es Ella, que siempre se sienta contra la pared y con las luces apagadas.
En algún momento la periferia se desvanece, desaparecen la mesa, las sillas, y el tiempo y Ella con el alma desnuda va abriendo el espacio y con los dedos disolviendo las sombras, mientras flotan en el aire y entre el humo de varios cigarrillos, dos tazas de té.
El pasado es un puente ya derribado, el futuro es el más puro misterio y el presente es esto que está pasando:
Escrito el 21 de Setiembre de 2011
En algún momento la periferia se desvanece, desaparecen la mesa, las sillas, y el tiempo y Ella con el alma desnuda va abriendo el espacio y con los dedos disolviendo las sombras, mientras flotan en el aire y entre el humo de varios cigarrillos, dos tazas de té.
El pasado es un puente ya derribado, el futuro es el más puro misterio y el presente es esto que está pasando:
Ella gesticulando y siendo, vacía y abierta
Él… él sólo la está mirando, y piensa…
Escrito el 21 de Setiembre de 2011
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11 de marzo de 2012
Adentro
No es tan tarde, pero tiene sueño y algo de frío. El otoño está llevándose las hojas de los árboles hacia el olvido, teñidas de naranjas y amarillos, mientras el sol pasa tendido, haciendo la noche más larga, más oscura y helada, más llena de sombras y de alivio.
Se encierra, se esconde a los ojos del mundo y prende un cigarrillo. No hay ruido, ni voces y mientras adentro calla el silencio, serena recorre su abismo.
Camina en lento equilibrio sobre la soga que cuelga entre aquí y allá, sus brazos hacen de alas sin volar y su espalda, ligera de equipaje, le hace suelto el andar.
Mira en donde no hay nada que mirar y sus pies descalzos se acomodan en el espacio que hay entre el talón y algún otro lugar.
No le importa saber, ni entender, ni explicar, ni pensar, ni justificar, ni encontrar, ni tirar, ni soltar. No le importan ni la realidad ni los demás. Lo único que le importa es que no le importa porque está sin estar…
El fuego de la estufa la acompaña sin palabras, igual que la acompaña la soledad, toda risa y toda lágrima.
Se encierra, se esconde a los ojos del mundo y prende un cigarrillo. No hay ruido, ni voces y mientras adentro calla el silencio, serena recorre su abismo.
Camina en lento equilibrio sobre la soga que cuelga entre aquí y allá, sus brazos hacen de alas sin volar y su espalda, ligera de equipaje, le hace suelto el andar.
Mira en donde no hay nada que mirar y sus pies descalzos se acomodan en el espacio que hay entre el talón y algún otro lugar.
No le importa saber, ni entender, ni explicar, ni pensar, ni justificar, ni encontrar, ni tirar, ni soltar. No le importan ni la realidad ni los demás. Lo único que le importa es que no le importa porque está sin estar…
El fuego de la estufa la acompaña sin palabras, igual que la acompaña la soledad, toda risa y toda lágrima.
Se acercan las noches eternas y el vicio de las letras.
Se acercan las cortinas cerradas y la periferia desterrada.
Se acerca el invierno y la oscuridad más luminosa del alma.
Dos semáforos en rojo
Había muchos finales para esta historia, pero la vida eligió uno,
y, como si los segundos hubieran sido cronometrados,
dos semáforos en rojo hicieron lo impensado.
Ella no dibuja planes en la arena, pero son sagradas la paciencia y la espera y por eso se toma sus tiempos, como se toma su tiempo su rosa en abrir, la tormenta en llegar, la luna en llenarse y el sol en salir.
A veces suele sentir que ya está, pero después se da cuenta de que no es así, y se halla otra vez tratando de sacar a flote la balsa en la que tiene metidos los pies, hasta que de tanto aliento se abre más el agujero y con el agua hasta el cuello deja que todo se hunda y suelta los remos…
Hoy la barca se fue al fondo del río
y a los remos se los llevó el recuerdo, de la mano del olvido
y con ellos dos semáforos en rojo y un saludo aturdido
y en la última página del libro
la sonrisa de Ella, bella firma de no haber perdido…
21 de febrero de 2012
De espaldas a la pared
Es tan tarde que no sabe qué hora es, se esfumó en la distancia la forma del tiempo y se le dibujaron para siempre las suaves caricias que todavía siente en la piel.
Ya se terminó el té y el cenicero está lleno de sentimientos que Ella no logra comprender.
Descansa descalza de espaldas a la pared, las luces apagadas, la madera oscura, la alfombra gastada, los almohadones anaranjados, los cinco escalones blancos, los anteojos negros, los labios húmedos, los tacos guardados y, siendo cómplices de lo que siente y fieles testigos de lo que no entiende, sus manos
Escrito el 14 de Octubre de 2011
Ya se terminó el té y el cenicero está lleno de sentimientos que Ella no logra comprender.
Descansa descalza de espaldas a la pared, las luces apagadas, la madera oscura, la alfombra gastada, los almohadones anaranjados, los cinco escalones blancos, los anteojos negros, los labios húmedos, los tacos guardados y, siendo cómplices de lo que siente y fieles testigos de lo que no entiende, sus manos
casi quietas sobre el teclado…
Escrito el 14 de Octubre de 2011
Debería
Si hay una palabra que Ella no tiene en su vocabulario es “debería”, porque huele a tradición, falsedad, mandato, ilógica, incoherencia e imposición.
Podrán tildarla de loca, de egocéntrica, de ingrata, de caprichosa y hasta de orgullosa, pero no le importa.
Ha tenido que dar explicaciones pero no son justificaciones, porque cuando está con la espalda apoyada en la pared, casi a oscuras, descalza y sola y palpando la simpleza de lo que siente, no necesita justificar nada, sólo sonríe o llora…
La verdad está adentro y es una sola y por más que la mire por donde la mire es transparente, limpia y no tiene cola.
Es que cuando no hay máscaras ni vestidos, es cuando el espejo le devuelve la mirada sin juzgarla y es por eso que aunque huelguen las explicaciones, a veces, sólo a veces, suele darlas.
Escrito el 22 de Diciembre de 2011
Podrán tildarla de loca, de egocéntrica, de ingrata, de caprichosa y hasta de orgullosa, pero no le importa.
Ha tenido que dar explicaciones pero no son justificaciones, porque cuando está con la espalda apoyada en la pared, casi a oscuras, descalza y sola y palpando la simpleza de lo que siente, no necesita justificar nada, sólo sonríe o llora…
La verdad está adentro y es una sola y por más que la mire por donde la mire es transparente, limpia y no tiene cola.
Es que cuando no hay máscaras ni vestidos, es cuando el espejo le devuelve la mirada sin juzgarla y es por eso que aunque huelguen las explicaciones, a veces, sólo a veces, suele darlas.
Escrito el 22 de Diciembre de 2011
Amenazas
No es fácil poner en palabras los sentimientos, pero hoy sin darse cuenta y sin aviso logró ensartarlos uno a uno como si fueran las perlas de un collar y sintió como la ira, la locura, la agonía, el desgaste, las lágrimas, la confusión, la incredulidad, la estupidez, la confianza, la paciencia, el silencio, el dolor, la venganza y la muerte salieron como un torrente de sangre de su boca.
No sabe lo que viene pero se arrancó del alma los cuidados, la consideración, la medida, el aplomo, el apoyo y la calma porque ya no da más. No le importa nada, ni a quien lastima, ni quien está al lado, ni la justicia, ni lo divino, ni el diablo... ¡nada!
Hoy está en una encrucijada en donde elegir es más que difícil, porque se le terminaron los plazos, porque ya no tiene tiempo y no encuentra ni tan siquiera un resquicio por donde respirar.
Está acorralada
A oscuras
En el abismo
Escrito el 24 de Noviembre de 2011
No sabe lo que viene pero se arrancó del alma los cuidados, la consideración, la medida, el aplomo, el apoyo y la calma porque ya no da más. No le importa nada, ni a quien lastima, ni quien está al lado, ni la justicia, ni lo divino, ni el diablo... ¡nada!
Hoy está en una encrucijada en donde elegir es más que difícil, porque se le terminaron los plazos, porque ya no tiene tiempo y no encuentra ni tan siquiera un resquicio por donde respirar.
Está acorralada
A oscuras
En el abismo
Y es un peligro…
Escrito el 24 de Noviembre de 2011
Y más
Hay mil papeles en su escritorio y todos sin terminar, también hay mil cosas que redondear y otras tantas que cerrar y entre sus carpetas esperan con paciencia oraciones inconclusas, palabras sin tildar, frases que no logra rimar, finales que tiene que cambiar y títulos que sí o sí tiene que acordar.
Está todo de cabeza, pero veía venir la tormenta, había demasiada calma en la superficie y los grises la saturaron, al punto de barrer las cartas de un solo manotazo.
Pronto van a ser ocho años, el tiempo que se tardó en aprender a torcer, el tiempo que se tardó en estar alerta, el tiempo que se tardó en vaciarse, el mismo tiempo que se tardó en abrir los ojos y despertarse.
Está todo de cabeza, pero veía venir la tormenta, había demasiada calma en la superficie y los grises la saturaron, al punto de barrer las cartas de un solo manotazo.
Pronto van a ser ocho años, el tiempo que se tardó en aprender a torcer, el tiempo que se tardó en estar alerta, el tiempo que se tardó en vaciarse, el mismo tiempo que se tardó en abrir los ojos y despertarse.
Irónicamente se está durmiendo
pero sus dedos se deslizan silenciosos sobre el teclado,
como se deslizan silenciosos los ojos verdes que añoran,
la piel ardiente que llora
y el corazón que late lento
esperando al amado que se demora…
Escrito el 11 de Febrero de 2012
Acomodando el carro
Hace tiempo que siente que se acerca el final, ese final tan anunciado, ese mismo que dice que terminó el mismo día que empezó, aunque siga pasando.
Sabía, siempre lo supo, pero en ese segundo se le mezclaron la angustia del desprendimiento, la certeza de lo que le dijeron las tripas hace meses y lo que le susurra al oído la vida, cuando la verdad se convierte en palabras y se la deja enredada en el pelo, la brisa.
Hubo un momento de quiebre, un sacudón que la desacomodó, y con el corazón detenido junto a las ruedas del carro se miró las manos y entre lágrimas, las vio llenas de astillas y de barro.
Ya no se tarda años en darse cuenta, ahora se limpia en los pantalones la sangre y se agacha para agarrar de vuelta las riendas y seguir tirando.
Esta es su vida, así, sin mapa, es lo que Ella siente, es lo que no quiere cambiar, es lo que ama, es lo que escribe, es lo que hace, es tirarse sin paracaídas, es lo que la mantiene vacía, es la espera sin esperar, es saber sin saber…
Escrito el 17 de Febrero de 2012
Sabía, siempre lo supo, pero en ese segundo se le mezclaron la angustia del desprendimiento, la certeza de lo que le dijeron las tripas hace meses y lo que le susurra al oído la vida, cuando la verdad se convierte en palabras y se la deja enredada en el pelo, la brisa.
Hubo un momento de quiebre, un sacudón que la desacomodó, y con el corazón detenido junto a las ruedas del carro se miró las manos y entre lágrimas, las vio llenas de astillas y de barro.
Ya no se tarda años en darse cuenta, ahora se limpia en los pantalones la sangre y se agacha para agarrar de vuelta las riendas y seguir tirando.
Esta es su vida, así, sin mapa, es lo que Ella siente, es lo que no quiere cambiar, es lo que ama, es lo que escribe, es lo que hace, es tirarse sin paracaídas, es lo que la mantiene vacía, es la espera sin esperar, es saber sin saber…
Es confirmar que la lógica está llena de palabras
y que los sentimientos y la paciencia, no tienen ni una sola letra…
18 de febrero de 2012
Ya no
Recién llega y ya se sacó las botas. Café, silencio, cortinas corridas, almohadones y la espalda apoyada en la pared.
Prende el tercer cigarrillo de esta última media hora. El ritual la centra, la hace lúcida, le despeja los ojos y la calma, mientras de las tripas le sale lo que siente y sobre el teclado los dedos cantan.
Ya está, ya cerró. Dos palabras y un signo de interrogación la sacaron de contexto y ¡ya no!
No soporta el sarcasmo, la ironía y el aire sobrador, son cosas que no practica, herramientas que no usa y formas que no acepta ni comparte.
No hay explicación posible, y si la hubiera, no quiere escucharla porque de sus ojos no se borran las palabras ni amaina el ardor que siente en el alma.
Queda lo que vio, lo que aprendió, lo que escuchó y lo que sintió.
Prende el tercer cigarrillo de esta última media hora. El ritual la centra, la hace lúcida, le despeja los ojos y la calma, mientras de las tripas le sale lo que siente y sobre el teclado los dedos cantan.
Ya está, ya cerró. Dos palabras y un signo de interrogación la sacaron de contexto y ¡ya no!
No soporta el sarcasmo, la ironía y el aire sobrador, son cosas que no practica, herramientas que no usa y formas que no acepta ni comparte.
No hay explicación posible, y si la hubiera, no quiere escucharla porque de sus ojos no se borran las palabras ni amaina el ardor que siente en el alma.
Queda lo que vio, lo que aprendió, lo que escuchó y lo que sintió.
Queda el saber que ya no…
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20 de diciembre de 2011
Ni todo ni nada, sólo algo
Esta es la segunda vez. Una hace unos años y otra ahora. Sabe que la vida le está mostrando algo que todavía no aprendió y Ella apenas si logra ver porqué apareció.
Sentada observa la situación, alerta, vacía y silenciosa. Siente, pero no se pregunta ni se involucra. ¿Explicaciones para qué? a esta altura los caramelos ya vienen sin envoltura…
Palpa la sonrisa escondida, el miedo, la desesperación, la necesidad de aprobación, la falta de confianza, la inseguridad, la testarudez, el dolor, las lágrimas secas, la inquietud, las paredes altas, la casa sin ventanas y sin puerta de entrada, el movimiento continuo, la frustración y la mirada profunda llena de palabras calladas.
Sentada observa la situación, alerta, vacía y silenciosa. Siente, pero no se pregunta ni se involucra. ¿Explicaciones para qué? a esta altura los caramelos ya vienen sin envoltura…
Palpa la sonrisa escondida, el miedo, la desesperación, la necesidad de aprobación, la falta de confianza, la inseguridad, la testarudez, el dolor, las lágrimas secas, la inquietud, las paredes altas, la casa sin ventanas y sin puerta de entrada, el movimiento continuo, la frustración y la mirada profunda llena de palabras calladas.
Es que cuando los cimientos ceden y la estructura cae
Se ve el cartel que reza:
“Prohibido volver a armar…”
16 de diciembre de 2011
Ira, furia, fundamento y sustancia
Está todo teñido de rojo, sus ojos, sus puños, el cielo, los verdes, la madera, la arena, la noche, lo que toca, lo que mira y hasta el aire que respira.
Siente que la ciega una cortina de sangre y un río enloquecido la lleva a la pelea y a la venganza porque hoy, Ella toda, es ira y furia con sustancia.
No quiere detenerse, ya se hartó.
Acaba de barrer de un solo manotazo el paño verde, y las cartas volaron por el aire como plumas yendo a parar a cualquier lado. No le importa nada, y carta que encuentra, carta que patea, rompe y quema.
La mesa es un despojo de maderas desparramadas y la silla en la que estaba sentada es una pira funeraria en el centro de la sala…
Dicen que la venganza es un plato que se come frío, pero Ella sabe que no tiene gusto a nada. Por eso eligió la furia, la sangre, la ira, la caída sin escalas, el abismo y los pedazos…
Siente que la ciega una cortina de sangre y un río enloquecido la lleva a la pelea y a la venganza porque hoy, Ella toda, es ira y furia con sustancia.
No quiere detenerse, ya se hartó.
Acaba de barrer de un solo manotazo el paño verde, y las cartas volaron por el aire como plumas yendo a parar a cualquier lado. No le importa nada, y carta que encuentra, carta que patea, rompe y quema.
La mesa es un despojo de maderas desparramadas y la silla en la que estaba sentada es una pira funeraria en el centro de la sala…
Dicen que la venganza es un plato que se come frío, pero Ella sabe que no tiene gusto a nada. Por eso eligió la furia, la sangre, la ira, la caída sin escalas, el abismo y los pedazos…
No hay lugar más sano que el fondo del pozo
para apoyar los pies
y dar el salto
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11 de diciembre de 2011
La calma antes de la tormenta
En algún momento del día un destello la alertó y la hizo tomar conciencia de la rara calma que había en la superficie. Bastó esa luz y en un segundo ya estaba sumergida, buceando hacia su centro.
Se observa. Nota que está inquieta y a la vez abstraída y tan absorta que parece hipnotizada. Se ve arrastrando los pies como si le pesara una eternidad la vida, va caminando con el alma echa jirones en los brazos, y en sus labios se insinúa, apenas perceptible, una sonrisa, que inútil, trata de ocultar el agobio que se le dibuja sin disimulo en los ojos.
El círculo no se cierra y ya está cansada, el cuerpo casi no le responde, no escucha los susurros que tanto ama, el silencio hoy no la abraza, los cinco escalones de madera gastada dejaron de llamarla y la brisa que siempre la despeina está sentada en la arena, esperándola, triste y acongojada.
Hay dos ases en esta jugada,
y un problema.
Tiene uno en cada manga,
y no sabe cual tirar en la mesa…
Se observa. Nota que está inquieta y a la vez abstraída y tan absorta que parece hipnotizada. Se ve arrastrando los pies como si le pesara una eternidad la vida, va caminando con el alma echa jirones en los brazos, y en sus labios se insinúa, apenas perceptible, una sonrisa, que inútil, trata de ocultar el agobio que se le dibuja sin disimulo en los ojos.
El círculo no se cierra y ya está cansada, el cuerpo casi no le responde, no escucha los susurros que tanto ama, el silencio hoy no la abraza, los cinco escalones de madera gastada dejaron de llamarla y la brisa que siempre la despeina está sentada en la arena, esperándola, triste y acongojada.
Hay dos ases en esta jugada,
y un problema.
Tiene uno en cada manga,
y no sabe cual tirar en la mesa…
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23 de noviembre de 2011
Cuando mucho es demasiado
Dos manos, diez dedos, siete anillos, uñas blancas y mil venas de ríos azules surcando la piel curtida por el viento, el frío, la herencia y los años.
Dos manos, una baraja y una sola silla, en donde está sentada Ella.
Sobre la mesa un paño verde y sobre él: su vida.
El mazo todavía está boca abajo y Ella con los brazos cruzados sobre el pecho sigue tratando, en vano, de apagar ese puño de fuego ardiente que le retuerce desde hace meses la boca del estómago.
Sus ojos verdes se nublan por momentos y se le hacen borrosas las cartas. Solas, una a una, se le caen las lágrimas…
Dos manos, una baraja y una sola silla, en donde está sentada Ella.
Sobre la mesa un paño verde y sobre él: su vida.
El mazo todavía está boca abajo y Ella con los brazos cruzados sobre el pecho sigue tratando, en vano, de apagar ese puño de fuego ardiente que le retuerce desde hace meses la boca del estómago.
Sus ojos verdes se nublan por momentos y se le hacen borrosas las cartas. Solas, una a una, se le caen las lágrimas…
Se está quedando sin fuerza y ya no tiene resto
Siente que mucho es demasiado
Y en ese demasiado
Se le está yendo el aliento
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Nunca es tarde
Mañana…
A Ella no le gusta el mañana
Tampoco le gusta el ayer
Pero le gustan las mañanas
Y a veces, mira lo que pasó ayer
Nunca también es una palabra que no le gusta
Pero tarde… ¡sí! siempre llega tarde
En los tiempos de la gente, claro
Porque: ¿horas?
En su vida no hay horas
Ella suspira sutilezas
Se abstrae en lo tenue
En el sol que se esconde despacio
En la noche que asoma dormida
En la rosa que se despereza sin tiempo
En la arena que vuela sin rumbo
En el viento que juega en los rincones
En las ramas que se besan sin vergüenza
En los pájaros que aparecen sin saber… sabiendo…
A Ella no le gusta el mañana
Tampoco le gusta el ayer
Pero le gustan las mañanas
Y a veces, mira lo que pasó ayer
Nunca también es una palabra que no le gusta
Pero tarde… ¡sí! siempre llega tarde
En los tiempos de la gente, claro
Porque: ¿horas?
En su vida no hay horas
Ella suspira sutilezas
Se abstrae en lo tenue
En el sol que se esconde despacio
En la noche que asoma dormida
En la rosa que se despereza sin tiempo
En la arena que vuela sin rumbo
En el viento que juega en los rincones
En las ramas que se besan sin vergüenza
En los pájaros que aparecen sin saber… sabiendo…
ELLA
Sola
Libre
Desnuda
Vacía
Sabe
Siente
Deja
IRA Y CALMA
SONRISA Y LÁGRIMA
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21 de noviembre de 2011
Desgaste
Hoy está vestida de rojo, el color de la furia, el sabor de la sangre, el perfume de su rosa, el manto del torero, el atardecer de un día soleado, las llamas de su fuego, el malvón que hay en la ventana, el otrora color de su alfombra, hoy, descolorida y gastada.
Gira sobre sí misma y abre los brazos, el vestido arriba de las rodillas la muestra como una bailarina y sonríe. Mira alrededor, todo es un caos, las cosas vuelan locas y desesperadas buscando un lugar en donde descansar, pero Ella al fin logró saltar, salir del desastre y así es como pudo dejar de pintar el cuadro desquiciado y dar el gran paso. Está parada justo ahí, en el centro del huracán, en donde yace silenciosa y paciente la paz, porque en la periferia la confusión era tal, que se le escapaba la verdad.
El espejo se limpió y la refleja sin juzgarla. La sonrisa nunca abandonó su cara, tiene la piel hermosa y los ojos verdes y profundos de la calma.
Abre la puerta, camina descalza, baja los cinco escalones y pisa la arena tibia y blanca…
Gira sobre sí misma y abre los brazos, el vestido arriba de las rodillas la muestra como una bailarina y sonríe. Mira alrededor, todo es un caos, las cosas vuelan locas y desesperadas buscando un lugar en donde descansar, pero Ella al fin logró saltar, salir del desastre y así es como pudo dejar de pintar el cuadro desquiciado y dar el gran paso. Está parada justo ahí, en el centro del huracán, en donde yace silenciosa y paciente la paz, porque en la periferia la confusión era tal, que se le escapaba la verdad.
El espejo se limpió y la refleja sin juzgarla. La sonrisa nunca abandonó su cara, tiene la piel hermosa y los ojos verdes y profundos de la calma.
Abre la puerta, camina descalza, baja los cinco escalones y pisa la arena tibia y blanca…
8 de noviembre de 2011
Esas cosas
Está sentada afuera, con el cuello del saco subido hasta las orejas y los puños estirados tapándole los dedos. El viento helado le llena de lágrimas los ojos, son lágrimas de viento y también lágrimas de pena…
Se deja llevar, se sumerge, mira lo que hay, siente el vacío, el nudo en la garganta, el puño ardiente apretándole el estómago y en la boca ese sabor amargo que deja la ira con sustancia.
Se detiene, la observa, tiene fundamento pero nadie tiene porqué saberlo. El precio es justo, nadie la obligó a parar en esa estación, es de Ella y no la escupe para afuera.
Se deja llevar, se sumerge, mira lo que hay, siente el vacío, el nudo en la garganta, el puño ardiente apretándole el estómago y en la boca ese sabor amargo que deja la ira con sustancia.
Se detiene, la observa, tiene fundamento pero nadie tiene porqué saberlo. El precio es justo, nadie la obligó a parar en esa estación, es de Ella y no la escupe para afuera.
Hace años decidió que no hay tiempo que desperdiciar,
por eso el tren sigue andando,
por eso Ella no se detiene a esperar…
7 de noviembre de 2011
Demasiado temprano
Gris como hace meses y hoy es demasiado temprano, demasiado temprano para despertarse, demasiado temprano para fumar, demasiado temprano para teclado, demasiado temprano para todo.
La vida la sorprende y le muestra y, mientras Ella la mira, cae en la cuenta de que después de 44 años sigue sin conocerla.
Una lágrima quiere deslizarse, callada y triste, pero Ella no la deja, ya basta y se niega.
Parece que hay cosas que están demasiado cerca para verlas y es por eso que sin querer y desde hace semanas, los tacos están guardados, las uñas no tienen color y el verde de sus ojos desapareció.
La vida la sorprende y le muestra y, mientras Ella la mira, cae en la cuenta de que después de 44 años sigue sin conocerla.
Una lágrima quiere deslizarse, callada y triste, pero Ella no la deja, ya basta y se niega.
Parece que hay cosas que están demasiado cerca para verlas y es por eso que sin querer y desde hace semanas, los tacos están guardados, las uñas no tienen color y el verde de sus ojos desapareció.
Nunca es tarde para café y para darse cuenta
¿Pero es temprano para el cuarto cigarrillo, no?
9 de octubre de 2011
Sol lejano
Hay un sol lejano, desconocido y cálido que hace días le dibuja una sonrisa tierna y suave en los labios, mientras con cautela le abre el corazón, los ojos, el alma y las manos.
Le llegan las caricias escondidas en la brisa y el mismo cielo azul que los mira le cuenta que está cerca y que no hay prisa, porque por delante tienen toda la vida.
Los susurros, apenas perceptibles, resuenan en sus oídos como una maravillosa y acompasada melodía, mientras las letras se unen para escribir con lágrimas algunas palabras, dejando una huella imborrable de sal en la distancia.
Le llegan las caricias escondidas en la brisa y el mismo cielo azul que los mira le cuenta que está cerca y que no hay prisa, porque por delante tienen toda la vida.
Los susurros, apenas perceptibles, resuenan en sus oídos como una maravillosa y acompasada melodía, mientras las letras se unen para escribir con lágrimas algunas palabras, dejando una huella imborrable de sal en la distancia.
Un cubo mágico descansa entre naranjas
camino al sol,
mientras ellos esperan con ansia
que encastre el último color…
7 de octubre de 2011
Y acá está
Se siente aplastada y desorientada, hay un monstruo inmenso y silencioso que la acosa, la acobarda, la acorrala y le retuerce en la boca del estómago un puño de fuego ardiente que por más que cruce los brazos y apriete, el dolor sube hasta cerrarle la garganta y la vence.
Es que el día la pilló de sorpresa y la descentró, desarticulándola, por eso en un momento creyó haber perdido u olvidado algo, cuando en realidad es Ella la que está perdida por haberse olvidado en algún lado.
No hace frío afuera pero tiene el frío adentro, un frío que la persigue y la entumece, al punto de apenas escuchar los susurros que a deshora, le hacen trizas los dedos, en cada letra que llora.
Es tarde y el día ya no está, pero el vacío que siente la sigue, y le canta al oído silencios que Ella tarda en deletrear.
Cuando todo se oscurece y nada es lo que parece,
es cuando cae en la cuenta de que las sombras nunca se desvanecen.
Por eso tiene a veces estos días…
Es que el día la pilló de sorpresa y la descentró, desarticulándola, por eso en un momento creyó haber perdido u olvidado algo, cuando en realidad es Ella la que está perdida por haberse olvidado en algún lado.
No hace frío afuera pero tiene el frío adentro, un frío que la persigue y la entumece, al punto de apenas escuchar los susurros que a deshora, le hacen trizas los dedos, en cada letra que llora.
Es tarde y el día ya no está, pero el vacío que siente la sigue, y le canta al oído silencios que Ella tarda en deletrear.
Cuando todo se oscurece y nada es lo que parece,
es cuando cae en la cuenta de que las sombras nunca se desvanecen.
Por eso tiene a veces estos días…
…pero es sólo a veces…
6 de octubre de 2011
Sus padres
Hace muchos años que cortó el cordón, pero hace pocos que logró pararse y ver desde otro lado a sus padres, como personas y más allá del lazo de sangre.
Le costó menos que verse a ella misma, pero fue casi igual de doloroso. Defectos y virtudes, pero frustración, desesperación, preocupación, decepción y tensión permanente son las nubes que sobrevuelan sus cabezas por elección.
Hasta ayer ha tratado de hacerles entender que mirar para afuera no es la mejor idea, sí la menos dolorosa, pero no la mejor. Que escupir dolores propios en la cara de Ella y no hacerse cargo es una pena y que mancillar su alma con palabras a veces la envenena.
Pero fue hasta ayer, porque después de lo que pasó, paró en seco el carro y decidió pasar por otro lado…
Le costó menos que verse a ella misma, pero fue casi igual de doloroso. Defectos y virtudes, pero frustración, desesperación, preocupación, decepción y tensión permanente son las nubes que sobrevuelan sus cabezas por elección.
Hasta ayer ha tratado de hacerles entender que mirar para afuera no es la mejor idea, sí la menos dolorosa, pero no la mejor. Que escupir dolores propios en la cara de Ella y no hacerse cargo es una pena y que mancillar su alma con palabras a veces la envenena.
Pero fue hasta ayer, porque después de lo que pasó, paró en seco el carro y decidió pasar por otro lado…
1 de octubre de 2011
Aferrado
Hoy hay algo de sol y descalza siente que sus escalones apenas tibios la invitan a sentarse. Apoya las manos a los costados y cierra los ojos, silencio y equilibrio famoso.
Sigue con la intriga de hace días, pero hoy no hay lágrimas y sí una dulce huella salada que le cuenta que la verdad está cerca, tan cerca que le hunde el estómago y la obliga a respirar profundo para así evitar el sofoco.
Tiene que quedarse adentro, quieta, alerta, consciente y tranquila para poder ver y sentir al otro; entonces lo mira y cuando lo toca se materializa entre sus dedos la tristeza, el dolor y la amarga sensación de haber llegado a algún lugar y no saber bien qué hacer ni en donde está.
Es que la vida se olvidó de pasar por su escritorio a buscar el recorrido y sus sueños se hicieron añicos, por eso se siente perdido, pero es un hombre obstinado y Ella ve que sigue aferrándose con fuerza al último peldaño del pasado…
Sigue con la intriga de hace días, pero hoy no hay lágrimas y sí una dulce huella salada que le cuenta que la verdad está cerca, tan cerca que le hunde el estómago y la obliga a respirar profundo para así evitar el sofoco.
Tiene que quedarse adentro, quieta, alerta, consciente y tranquila para poder ver y sentir al otro; entonces lo mira y cuando lo toca se materializa entre sus dedos la tristeza, el dolor y la amarga sensación de haber llegado a algún lugar y no saber bien qué hacer ni en donde está.
Es que la vida se olvidó de pasar por su escritorio a buscar el recorrido y sus sueños se hicieron añicos, por eso se siente perdido, pero es un hombre obstinado y Ella ve que sigue aferrándose con fuerza al último peldaño del pasado…
Entonces se levanta y entra, mientras él se cierra.
Sabe que no es su tiempo,
como sabe que cerrarse
no atrapa lo que ya se ha ido
no atrapa lo que ya se ha ido
26 de septiembre de 2011
Al borde
A pesar de estar sentada en su alfombra y con las piernas cruzadas, siente que tiene más de la mitad de los pies en el aire, a metros de altura, en el último piso, ahí, justo ahí, en donde un pequeño soplo bastaría para hacerla caer.
Hace días que tiene un nudo en la garganta, pero llora de a poquito, no se quiere abrir, tiene miedo de ahogarse y tiene que seguir.
Hace magia con la baraja, pero son demasiadas las cartas y está cansada…
Mira alrededor y no hay nadie, no hay nada, está sola, más sola que nunca y más grande.
Sigue sujetando el carro, pero por momentos se hunde, entonces aprieta la madera con fuerza de no sabe dónde y logra sacarlo y otra vez vuelta a tirar.
Ella sabe que hay un lugar en donde descansar, pero no está cerca. Todavía le falta un trecho largo y más ruedas atascadas y más fuerzas sacadas de algún lugar de las entrañas y más lágrimas no derramadas y más sangre en el alma y más piel desgarrada y más espinas clavadas y más gritos sin palabras y más retiros que estocadas y más alguna que otra cachetada.
Hace días que tiene un nudo en la garganta, pero llora de a poquito, no se quiere abrir, tiene miedo de ahogarse y tiene que seguir.
Hace magia con la baraja, pero son demasiadas las cartas y está cansada…
Mira alrededor y no hay nadie, no hay nada, está sola, más sola que nunca y más grande.
Sigue sujetando el carro, pero por momentos se hunde, entonces aprieta la madera con fuerza de no sabe dónde y logra sacarlo y otra vez vuelta a tirar.
Ella sabe que hay un lugar en donde descansar, pero no está cerca. Todavía le falta un trecho largo y más ruedas atascadas y más fuerzas sacadas de algún lugar de las entrañas y más lágrimas no derramadas y más sangre en el alma y más piel desgarrada y más espinas clavadas y más gritos sin palabras y más retiros que estocadas y más alguna que otra cachetada.
En verdad falta,
falta un poco todavía,
falta la otra mitad de la vida…
18 de septiembre de 2011
Y aunque siga...
No hay té, no hay pelo suelto ni pies descalzos. Hoy Ella tiene frías las manos y el cigarrillo está apagado.
El teclado hace largos silencios, está todo más que quieto, se desvanecieron los colores y los almohadones, y perdieron definición los espacios.
Sabe que buscar explicaciones es desenterrar un millón de opciones, cuando siente que lo que siente “es” porque las tripas ya se lo contaron.
No es fácil mantener la serenidad cuando lo que le pasa es raro, cuando escabullirse no tiene sentido y huir no está en su vocabulario.
Hoy, más que nunca, tiene que quedarse adentro, en el vacío y en lo que le susurran sus entrañas aunque no pueda detener las lágrimas…
El teclado hace largos silencios, está todo más que quieto, se desvanecieron los colores y los almohadones, y perdieron definición los espacios.
Sabe que buscar explicaciones es desenterrar un millón de opciones, cuando siente que lo que siente “es” porque las tripas ya se lo contaron.
No es fácil mantener la serenidad cuando lo que le pasa es raro, cuando escabullirse no tiene sentido y huir no está en su vocabulario.
Hoy, más que nunca, tiene que quedarse adentro, en el vacío y en lo que le susurran sus entrañas aunque no pueda detener las lágrimas…
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Aunque siga
Y como siempre cuando necesita verse, se sienta con la espalda apoyada en la pared, casi a oscuras, con el pelo suelto, los brazos apoyados en las rodillas y los pies tocándose tibios y descalzos… piel y piel.
Mira lo que hay, Ella no va más allá, pero sí se sumerge hasta lo profundo, justo ahí, en donde está la verdad.
Sabe que esto empezó y terminó, aunque siga… ¿raro no? pero lo entiende y lo vive así, como vive un toro sus últimos instantes, resoplando y pateando la tierra, aún con la estocada de muerte clavada en la vena.
No se lamenta, no hay remordimiento, tristeza ni pena, tampoco hay pérdida de tiempo y sí la ganancia de mantenerse a distancia y serena disfrutando de la experiencia.
Se siente distinta, está haciendo cosas que no ha hecho nunca en su vida y mientras deja que sucedan, abstraída de la situación se observa.
Tensión, placer, roce, darse cuenta y dejar que la vida fluya y la lleve en sus brazos, hacen del momento algo grato.
Va hasta el fondo, sigue buceando,
no hay nada escondido ni reservado.
Mira lo que hay, Ella no va más allá, pero sí se sumerge hasta lo profundo, justo ahí, en donde está la verdad.
Sabe que esto empezó y terminó, aunque siga… ¿raro no? pero lo entiende y lo vive así, como vive un toro sus últimos instantes, resoplando y pateando la tierra, aún con la estocada de muerte clavada en la vena.
No se lamenta, no hay remordimiento, tristeza ni pena, tampoco hay pérdida de tiempo y sí la ganancia de mantenerse a distancia y serena disfrutando de la experiencia.
Se siente distinta, está haciendo cosas que no ha hecho nunca en su vida y mientras deja que sucedan, abstraída de la situación se observa.
Tensión, placer, roce, darse cuenta y dejar que la vida fluya y la lleve en sus brazos, hacen del momento algo grato.
Va hasta el fondo, sigue buceando,
no hay nada escondido ni reservado.
Esto es algo que empezó y terminó aunque siga pasando…
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12 de septiembre de 2011
Algunas cosas
Recién llega, se saca los tacos, se ata el pelo y cuelga el tapado. Café, cigarrillo, teclado, silencio, piernas cruzadas y el sol entre los árboles acurrucándose cansado.
Está tranquila, es su casa, su madera, son sus ruidos, sus olores, sus luces, es su perfume, su calor, son sus rincones, su sillón y su taza…
En su lugar no hay maquillaje ni extraños, no hay cuidados ni silencios forzados, no hay sonidos desarticulados ni sombras en cualquier lado, el espacio está limpio y su aire no está viciado, por eso no hay pesadez entre los cortinados.
No hay un lugar en el mundo en donde sea Ella, toda, completa, con sus dioses y sus diablos, con sus odios y sus amados, con sus lágrimas y una sonrisa en los labios.
Está tranquila, es su casa, su madera, son sus ruidos, sus olores, sus luces, es su perfume, su calor, son sus rincones, su sillón y su taza…
En su lugar no hay maquillaje ni extraños, no hay cuidados ni silencios forzados, no hay sonidos desarticulados ni sombras en cualquier lado, el espacio está limpio y su aire no está viciado, por eso no hay pesadez entre los cortinados.
No hay un lugar en el mundo en donde sea Ella, toda, completa, con sus dioses y sus diablos, con sus odios y sus amados, con sus lágrimas y una sonrisa en los labios.
(…salvo acá, entre sus almohadones anaranjados…)
8 de septiembre de 2011
Intriga
No hace frío y así como está, casi desvestida, sale y se sienta en el primer escalón. El pelo suelto apenas se mece acariciándole la espalda y mientras la noche cargada de aromas la relaja, por su mejilla una lágrima resbala callada.
Se sorprende pero no tiene miedo, todo es más que claro, aunque lo que siente es algo raro.
Trata de ubicarse en el tiempo y en su espacio pero esos ojos oscuros que la miran tan de cerca y esos dedos suaves que la acarician tan despacio la confunden.
No hay lazos, nunca los hubo y hay un abismo insalvable que los separa y los enlaza... y Ella que no puede explicar lo que le pasa...
Se sorprende pero no tiene miedo, todo es más que claro, aunque lo que siente es algo raro.
Trata de ubicarse en el tiempo y en su espacio pero esos ojos oscuros que la miran tan de cerca y esos dedos suaves que la acarician tan despacio la confunden.
No hay lazos, nunca los hubo y hay un abismo insalvable que los separa y los enlaza... y Ella que no puede explicar lo que le pasa...
¿Su intriga?
Que el piso desaparezca bajo sus pies en el próximo paso que haga…
28 de agosto de 2011
Siendo sola
Entra y se saca las medias, hoy necesita sentir la suave caricia de la madera en sus pies. Camina descalza hasta la cocina y se hace un té, amargo, fuerte y negro, como la noche que envuelve su refugio y oculta de miradas ajenas los escalones, las ventanas y su silueta callada que camina pausada y sin sombra por la casa con las luces apagadas.
Se sienta, la taza entre las piernas, el cenicero a un costado y el cigarrillo entre los labios.
Mira alrededor y se ve siendo, sola y joven, aún con los cuarenta ya pasados.
Atrás quedaron demasiados recuerdos olvidados, soltados, desamarrados y tan lejanos que los perdió de vista hace rato.
Sigue mirando y prende otro cigarrillo que ilumina apenas el espacio, dejándole un resquicio por donde espiar el futuro de sus pasos, pero igual que sus recuerdos, parece que el destino se mantiene a misterioso recaudo.
Se sienta, la taza entre las piernas, el cenicero a un costado y el cigarrillo entre los labios.
Mira alrededor y se ve siendo, sola y joven, aún con los cuarenta ya pasados.
Atrás quedaron demasiados recuerdos olvidados, soltados, desamarrados y tan lejanos que los perdió de vista hace rato.
Sigue mirando y prende otro cigarrillo que ilumina apenas el espacio, dejándole un resquicio por donde espiar el futuro de sus pasos, pero igual que sus recuerdos, parece que el destino se mantiene a misterioso recaudo.
Hoy siente que se ha encontrado.
Está justo en el medio,
con el cigarrillo entre los labios
y la taza de té entre las manos…
25 de agosto de 2011
Teatro vacío
Está apagada, sin sonidos, con los instrumentos en las piernas y mirando atónita las cuerdas que yacen flojas, y las boquillas que se apoyan desajustadas, y las teclas despintadas que parecen anquilosadas.
El escenario es una muda foto, y los pesados cortinados una tosca burla que acarician, estáticos, el tablado.
Todo quieto, vacío y callado. Todo muy nada y Ella sólo siendo testigo de esta jugada, por eso no está sentada, porque en sus manos, hoy, no está la baraja.
Siente que es ajena al aire que la envuelve y de ahí la ausencia, los labios cerrados, los ojos lejanos, los pensamientos olvidados y este silencio que canta desafinado…
El escenario es una muda foto, y los pesados cortinados una tosca burla que acarician, estáticos, el tablado.
Todo quieto, vacío y callado. Todo muy nada y Ella sólo siendo testigo de esta jugada, por eso no está sentada, porque en sus manos, hoy, no está la baraja.
Siente que es ajena al aire que la envuelve y de ahí la ausencia, los labios cerrados, los ojos lejanos, los pensamientos olvidados y este silencio que canta desafinado…
21 de agosto de 2011
Furtiva
Camina descalza y despreocupada sorteando los almohadones que quedaron desparramados sobre la alfombra descolorida y gastada del centro de la sala.
Su cara de misterio y de leyenda ilumina la noche con una sonrisa pícara, mientras sus ojos verdes dicen todo y no dicen nada…
¿Conocerla? Imposible de tan simple. Ella es un silencio de palabras.
¿Predecirla? Sin planes no hay manera.
¿Leerla? Su espacio es translúcido y ahí no hay letras.
¿Encontrarla? No, porque no existe, Ella vive y fluye.
No hay una sola forma de saberla. Ella nunca está estática, Ella no está muerta y sin embargo muere y nace todos los días.
Se deja llevar, ahora está o se desvanece y sin dejar rastro desaparece.
Hay quienes se atreven y hacen el intento, pero Ella los mira divertida hasta que quedan sin aliento.
Hay quienes se rinden buscando explicaciones, pero Ella se aleja en silencio y los deja sumidos en cavilaciones.
Para G. F (T)
Su cara de misterio y de leyenda ilumina la noche con una sonrisa pícara, mientras sus ojos verdes dicen todo y no dicen nada…
¿Conocerla? Imposible de tan simple. Ella es un silencio de palabras.
¿Predecirla? Sin planes no hay manera.
¿Leerla? Su espacio es translúcido y ahí no hay letras.
¿Encontrarla? No, porque no existe, Ella vive y fluye.
No hay una sola forma de saberla. Ella nunca está estática, Ella no está muerta y sin embargo muere y nace todos los días.
Se deja llevar, ahora está o se desvanece y sin dejar rastro desaparece.
Hay quienes se atreven y hacen el intento, pero Ella los mira divertida hasta que quedan sin aliento.
Hay quienes se rinden buscando explicaciones, pero Ella se aleja en silencio y los deja sumidos en cavilaciones.
Si Ella es para Ella un solo interrogante,
para los demás ¡es desesperante!
Para G. F (T)
Vuelve la calma
Es más tarde que ayer y recién llega, hace mucho frío afuera pero la taza de té le calienta el alma y las manos, mientras el humo del tercer cigarrillo recorre silencioso el sinuoso camino hacia la única lámpara que ilumina la pantalla.
Anoche se sintió violentada, sucia y alterada pero hoy ha vuelto la calma y con ella la decisión de qué hacer con el ácido jadeo que hasta hace algunas horas la perseguía y le respiraba lascivo en la nuca, justo debajo del pelo largo.
Necesitó retirarse un poco y cruzar a la otra vereda y aunque ésta vez no le costó tanto, la cara que vio reflejada en el espejo y esa compulsión inconsciente de hacer un bollo con la ropa, la dejó perpleja y atontada…
Ahora entiende y no va a dar explicaciones, a esta altura sabe que lo mejor son un par de palabras y no una larga serenata.
Anoche se sintió violentada, sucia y alterada pero hoy ha vuelto la calma y con ella la decisión de qué hacer con el ácido jadeo que hasta hace algunas horas la perseguía y le respiraba lascivo en la nuca, justo debajo del pelo largo.
Necesitó retirarse un poco y cruzar a la otra vereda y aunque ésta vez no le costó tanto, la cara que vio reflejada en el espejo y esa compulsión inconsciente de hacer un bollo con la ropa, la dejó perpleja y atontada…
Ahora entiende y no va a dar explicaciones, a esta altura sabe que lo mejor son un par de palabras y no una larga serenata.
(Con las horas se fue disolviendo el fétido aliento, pero ayer creyó, por un momento, que no iba a tener pies para salir corriendo…)
19 de agosto de 2011
Sin dudas
Pasa por adelante del espejo y en ese segundo, sus manos se abren en un mudo gesto ante la cara descolocada y desarticulada que hoy, es su reflejo.
Se desviste rápido, hace un bollo con la ropa y corre a la ducha, está apurada, el agua hierve, tiene que sacarse urgente el día de encima, el perfume, el maquillaje, el frío, ¡todo!
Ya es tarde y no tiene nada que decir, porque no hay palabras que puedan describir la situación, sólo una risa incrédula y sincera que sale desde el fondo de su alma mientras el agua le moja el pelo y la cara.
Sale de la ducha, vuelve a mirar el espejo y se pregunta: ¿puede algo, al mismo tiempo, ser tan cómico y tan trágico?
Pero ya no le caben dudas, porque de haberse escuchado más temprano, hubiera evitado la huida y el espanto y ese aliento ácido, en la nuca, del mismísimo diablo…
Se desviste rápido, hace un bollo con la ropa y corre a la ducha, está apurada, el agua hierve, tiene que sacarse urgente el día de encima, el perfume, el maquillaje, el frío, ¡todo!
Ya es tarde y no tiene nada que decir, porque no hay palabras que puedan describir la situación, sólo una risa incrédula y sincera que sale desde el fondo de su alma mientras el agua le moja el pelo y la cara.
Sale de la ducha, vuelve a mirar el espejo y se pregunta: ¿puede algo, al mismo tiempo, ser tan cómico y tan trágico?
Pero ya no le caben dudas, porque de haberse escuchado más temprano, hubiera evitado la huida y el espanto y ese aliento ácido, en la nuca, del mismísimo diablo…
12 de agosto de 2011
Interpretaciones
Sigue lloviendo y terminó de mirar la película. Ató los cabos y ahora entiende que su interpretación es una y la de los otros no cuenta, porque entre su verdad, y la verdad del resto, está la verdad, y Ella sólo la puede mirar con su cristal.
Está tranquila hoy, en paz. Es imposible que lo que piensen los demás entre en su metro cuadrado, porque las cosas son tan simples que parecen complicadas y por eso al principio no entendía de qué se trataba la trama, había demasiados cuadros, todos diferentes, todos mezclados, todos así como agarrados de los pelos y unirlos le resultaba bizarro.
Recién ahora, sentada en el sillón, con las piernas recogidas y abrazándose las rodillas entendió cómo venía barajado el mazo.
Porque la gente insiste en posar los ojos en la periferia, y hablan como si supieran, cuando en realidad la maravilla está adentro y no afuera.
Está tranquila hoy, en paz. Es imposible que lo que piensen los demás entre en su metro cuadrado, porque las cosas son tan simples que parecen complicadas y por eso al principio no entendía de qué se trataba la trama, había demasiados cuadros, todos diferentes, todos mezclados, todos así como agarrados de los pelos y unirlos le resultaba bizarro.
Recién ahora, sentada en el sillón, con las piernas recogidas y abrazándose las rodillas entendió cómo venía barajado el mazo.
Porque la gente insiste en posar los ojos en la periferia, y hablan como si supieran, cuando en realidad la maravilla está adentro y no afuera.
En definitiva: la inteligencia escasea y abundan las torpezas
y así no hay forma de armar un rompecabezas…
11 de agosto de 2011
Lluvia
No hay letras flotando en el aire, sólo una lluvia intensa y transparente de música monótona y constante que la lleva a lugares recónditos y escondidos y la transporta al más vacío infinito.
El sopor la revitaliza, el sonido la calma y las notas la callan, al punto de impedirle cualquier movimiento que detenga ese sosiego que siente en el alma.
Lluvia, agua, río, orilla, paz, instinto, revolución, horizonte, quietud, excitación, sigilo, placer, destino, turbación, hechizo, desconcierto, magia…
Hoy la lluvia la extasía y la embelesa, haciéndole diáfano el cielo de su vida y dándole un color incorpóreo, inasible y sublime a su fantasía.
El sopor la revitaliza, el sonido la calma y las notas la callan, al punto de impedirle cualquier movimiento que detenga ese sosiego que siente en el alma.
Lluvia, agua, río, orilla, paz, instinto, revolución, horizonte, quietud, excitación, sigilo, placer, destino, turbación, hechizo, desconcierto, magia…
Hoy la lluvia la extasía y la embelesa, haciéndole diáfano el cielo de su vida y dándole un color incorpóreo, inasible y sublime a su fantasía.
10 de agosto de 2011
Sin sueño
Es tarde y se le cierran los ojos, pero no quiere ir a dormir, está tirada entre los almohadones, jugando, con los dedos de sus pies.
Sabe que en el dejarse llevar hay mil opciones, y como no tiene nada que perder, hace lo que siente y huelgan las explicaciones…
Su única guía la tiene en las tripas, y aunque la mente le juegue malas pasadas y la atormente con deberías y tendrías, Ella no la escucha y se hace la distraída.
Cambia, elige, sigue, para un minuto y mira, camina, tropieza, se cae, se acomoda la ropa, llora y se ríe y todo a veces en el mismo día.
Sabe que la cautela es necesaria, pero no el miedo y cuando apaga las luces y se encuentra, escucha en silencio y observa.
Se mira, es Ella, y sonríe. Conoce sus secretos y los guarda, son sus semillas y las cuida.
Sus ojos verdes son un espejo.
Sabe que en el dejarse llevar hay mil opciones, y como no tiene nada que perder, hace lo que siente y huelgan las explicaciones…
Su única guía la tiene en las tripas, y aunque la mente le juegue malas pasadas y la atormente con deberías y tendrías, Ella no la escucha y se hace la distraída.
Cambia, elige, sigue, para un minuto y mira, camina, tropieza, se cae, se acomoda la ropa, llora y se ríe y todo a veces en el mismo día.
Sabe que la cautela es necesaria, pero no el miedo y cuando apaga las luces y se encuentra, escucha en silencio y observa.
Se mira, es Ella, y sonríe. Conoce sus secretos y los guarda, son sus semillas y las cuida.
Sus ojos verdes son un espejo.
(y su mirada sigue siendo un dulce misterio…)
8 de agosto de 2011
Una película
El lugar está a oscuras y Ella está sentada en el piso, con la espalda apoyada en la pared, los brazos sobre las rodillas y las plantas de los pies tocándose con ternura, piel contra piel.
Está viendo una película y no logra entenderla, siente que le falta algo, es como si se hubiera perdido una parte. Entrecierra los ojos, tal vez así pueda leer las letras chiquitas, pero no, no le está dando resultado. Aguza los oídos, tal vez escuche algún susurro olvidado, pero no, no hay tal susurro. Se inclina hacia adelante y mira con detenimiento, pero las imágenes se le mezclan, está demasiado cerca.
No puede pararla tampoco para volver atrás y verla de vuelta, tiene que seguir mirando, tal vez está interpretando mal las cosas y por eso se siente perdida e inquieta, pero está con los ojos más abiertos que nunca y sigue sintiendo que algo se le escapó entre los cuadros y que Ella no pudo atar los cabos.
La invade una impotencia absurda y desmedida, pero sigue sentada como si nada estuviera pasando, aprendió que en este estado es mejor abstenerse que andar gritando.
… y se alejará en silencio
como siempre hace,
cuando ya todo sea risible
y para el otro: demasiado tarde…
Está viendo una película y no logra entenderla, siente que le falta algo, es como si se hubiera perdido una parte. Entrecierra los ojos, tal vez así pueda leer las letras chiquitas, pero no, no le está dando resultado. Aguza los oídos, tal vez escuche algún susurro olvidado, pero no, no hay tal susurro. Se inclina hacia adelante y mira con detenimiento, pero las imágenes se le mezclan, está demasiado cerca.
No puede pararla tampoco para volver atrás y verla de vuelta, tiene que seguir mirando, tal vez está interpretando mal las cosas y por eso se siente perdida e inquieta, pero está con los ojos más abiertos que nunca y sigue sintiendo que algo se le escapó entre los cuadros y que Ella no pudo atar los cabos.
La invade una impotencia absurda y desmedida, pero sigue sentada como si nada estuviera pasando, aprendió que en este estado es mejor abstenerse que andar gritando.
… y se alejará en silencio
como siempre hace,
cuando ya todo sea risible
y para el otro: demasiado tarde…
1 de agosto de 2011
Sabores y miedos
Hoy la envuelve sigilosa una niebla blanca y vaporosa que huele a estigma y a leyenda, a miedo y encantamiento, a suspenso y a misterio, a travesura, y a tímido y enigmático desenfreno.
Manos sin nombre le alborotan el pelo y sin permiso, la desnudan de secretos; mientras unos ojos oscuros la arrancan sin celo de las profundidades de su silencio mostrándola asustada, sorprendida e indefensa ante tamaño arrojamiento.
No entiende cómo se metió en esto ni lo que está haciendo, perdió la ilación de su discurso incoherente, se le desordenó el desorden y se le dio vuelta la vida convirtiendo el cielo en tierra y el mar en arenas.
La brisa que la acaricia y los escalones gastados se han confabulado para reírse a escondidas y hacerle cosquillas, mientras esas manos desconocidas, suaves y atrevidas, insisten en darle vuelta la vida y sujetarle la rienda con osadía…
Manos sin nombre le alborotan el pelo y sin permiso, la desnudan de secretos; mientras unos ojos oscuros la arrancan sin celo de las profundidades de su silencio mostrándola asustada, sorprendida e indefensa ante tamaño arrojamiento.
No entiende cómo se metió en esto ni lo que está haciendo, perdió la ilación de su discurso incoherente, se le desordenó el desorden y se le dio vuelta la vida convirtiendo el cielo en tierra y el mar en arenas.
La brisa que la acaricia y los escalones gastados se han confabulado para reírse a escondidas y hacerle cosquillas, mientras esas manos desconocidas, suaves y atrevidas, insisten en darle vuelta la vida y sujetarle la rienda con osadía…
27 de julio de 2011
Otro de esos días
Hoy es un día en donde Ella quisiera no estar presente, ni ausente, ni nada, sólo no estar.
Un océano de sensaciones y vacíos la atormentan, por eso, cuando amanece sólo espera la noche para rendirse y que el acoso no la aceche.
Los anteojos más oscuros que nunca, los tacos silenciosos, la expresión muerta, las manos crispadas, el pecho hundido y sus pasos casi al borde del abismo.
No hay lógica en lo que siente. Este es el camino más largo de su vida, un camino sin retorno, empinado, espinoso, oscuro, peligroso, lodoso, resbaladizo y doloroso.
La angustia no tiene fin, y con la vida atorada en la garganta y los puños cerrados llenos de ansiedad, se niega a caminar. No da más, no tiene espacio para gritar ni río en donde fluir, siente que se cae y que luz que la guía no está.
Quiere esconderse, irse, esfumarse, desintegrarse y desaparecer
Sólo por hoy, hasta mañana, para siempre...
Sólo no estar
Un océano de sensaciones y vacíos la atormentan, por eso, cuando amanece sólo espera la noche para rendirse y que el acoso no la aceche.
Los anteojos más oscuros que nunca, los tacos silenciosos, la expresión muerta, las manos crispadas, el pecho hundido y sus pasos casi al borde del abismo.
No hay lógica en lo que siente. Este es el camino más largo de su vida, un camino sin retorno, empinado, espinoso, oscuro, peligroso, lodoso, resbaladizo y doloroso.
La angustia no tiene fin, y con la vida atorada en la garganta y los puños cerrados llenos de ansiedad, se niega a caminar. No da más, no tiene espacio para gritar ni río en donde fluir, siente que se cae y que luz que la guía no está.
Quiere esconderse, irse, esfumarse, desintegrarse y desaparecer
Sólo por hoy, hasta mañana, para siempre...
Sólo no estar
22 de julio de 2011
En ningún lugar
Ella fluye, como siempre, porque en su vida no hay planes ni preguntas y sí relojes sin agujas, que distraídos van marcando el ritmo de su locura.
Y en ese dejarse llevar la sorprende una mirada, que termina en encuentro y en un abismo que los separa y los une al mismo tiempo.
Ella siente que no hay reservas, explicación ni cautela, sólo estrellas y una gaviota solitaria, que desde la oscuridad del silencio, los observa.
Están en ningún lugar, suspendidos en el tiempo, lejos del suelo, abrazados mirando el lago y ahogando gritos de contención y afecto.
Quizás, algún día descubran el motivo del encuentro,
Y él tal vez sepa cómo fue que ella, con sus tacos
Y en ese dejarse llevar la sorprende una mirada, que termina en encuentro y en un abismo que los separa y los une al mismo tiempo.
Ella siente que no hay reservas, explicación ni cautela, sólo estrellas y una gaviota solitaria, que desde la oscuridad del silencio, los observa.
Están en ningún lugar, suspendidos en el tiempo, lejos del suelo, abrazados mirando el lago y ahogando gritos de contención y afecto.
Quizás, algún día descubran el motivo del encuentro,
Y él tal vez sepa cómo fue que ella, con sus tacos
se le cruzó entre sus pasos…
18 de julio de 2011
Casi nada
No hay mucho que decir en la espera, está sola, desnuda, descalza y de cara al cielo nadando en su silencio.
Ya no cuenta las horas, porque desde que la vida la está llevando acurrucada en sus brazos desapareció el tiempo.
No hay encierro tampoco y se desvanecieron las sombras, las palabras y los fantasmas porque está todo abierto.
Tiene en este desierto su espacio, todo para Ella, y por eso se entrega, porque no le hace falta nada ahora que están echadas todas las cartas.
Sus lágrimas saladas se funden en el río
y etérea su alma forma parte del vacío…
Ya no cuenta las horas, porque desde que la vida la está llevando acurrucada en sus brazos desapareció el tiempo.
No hay encierro tampoco y se desvanecieron las sombras, las palabras y los fantasmas porque está todo abierto.
Tiene en este desierto su espacio, todo para Ella, y por eso se entrega, porque no le hace falta nada ahora que están echadas todas las cartas.
Sus lágrimas saladas se funden en el río
y etérea su alma forma parte del vacío…
(Ella se está dejando ir)
10 de julio de 2011
Recorriéndose
Hoy está en el medio, parada justo en el centro ¡son tantas cosas!
Abre los brazos y las recibe y las deja y las mira y las siente y les permite. La rodean, la tocan, la acarician, le murmuran, la abrazan, la huelen, le sonríen, le secan las lágrimas, se alejan y vuelven.
Ella se entrega y les da el cuerpo, el alma, el silencio, la brisa, las palabras, la arena, los tacos, los escalones gastados, los pies descalzos, los anteojos negros, el sol, las paredes oscuras, su música, y su pelo largo y desordenado.
Se abre sin condiciones, sin miedos, sin preguntas, sin sombras y sin planes.
Hoy la vida la está sosteniendo,
y Ella, entre lágrimas,
se acurruca en sus brazos…
Abre los brazos y las recibe y las deja y las mira y las siente y les permite. La rodean, la tocan, la acarician, le murmuran, la abrazan, la huelen, le sonríen, le secan las lágrimas, se alejan y vuelven.
Ella se entrega y les da el cuerpo, el alma, el silencio, la brisa, las palabras, la arena, los tacos, los escalones gastados, los pies descalzos, los anteojos negros, el sol, las paredes oscuras, su música, y su pelo largo y desordenado.
Se abre sin condiciones, sin miedos, sin preguntas, sin sombras y sin planes.
Hoy la vida la está sosteniendo,
y Ella, entre lágrimas,
se acurruca en sus brazos…
8 de julio de 2011
Se pierde
Está descalza y sentada, en el primer escalón de madera blanca y gastada, tiene el pelo suelto y está cansada y es por eso que se le pierden las palabras, los cielos y las pisadas.
Sabe que esto no es un juego y entre suspiro y suspiro no sabe en donde poner lo que tiene entre los dedos.
Está en ese ir y venir, en el torcer para equilibrar, en dejarse llevar y fluir, pero se hace lento, y a veces, siente que se le va el aliento.
Tiene que esperar, y apoya los codos en las rodillas
Sabe que esto no es un juego y entre suspiro y suspiro no sabe en donde poner lo que tiene entre los dedos.
Está en ese ir y venir, en el torcer para equilibrar, en dejarse llevar y fluir, pero se hace lento, y a veces, siente que se le va el aliento.
Tiene que esperar, y apoya los codos en las rodillas
(mientras un mar de lágrimas le acaricia las mejillas…)
3 de julio de 2011
Sentidos
Se le pierden los dedos en el teclado, está confundida y mareada y tiene el pelo revuelto y desordenado, como las sensaciones que hoy la recorren, todas juntas y mezcladas dejándola sola y desorientada.
No encuentra las letras, los silencios, su espacio ni sus tacos, y la arena se le confunde con la brisa, los escalones con la alfombra, la taza de té con las paredes oscuras, los fantasmas con las luces y el camino con las nubes…
Siente que no puede detenerse porque ya es tarde, el tren está en marcha y va rápido y sólo tiene dos manos para barajar todo el mazo y hoy es demasiado.
Está perdida y sin brújula
Se deja llevar y no lucha
Pero la espera la agobia
Y eso… eso la asusta…
No encuentra las letras, los silencios, su espacio ni sus tacos, y la arena se le confunde con la brisa, los escalones con la alfombra, la taza de té con las paredes oscuras, los fantasmas con las luces y el camino con las nubes…
Siente que no puede detenerse porque ya es tarde, el tren está en marcha y va rápido y sólo tiene dos manos para barajar todo el mazo y hoy es demasiado.
Está perdida y sin brújula
Se deja llevar y no lucha
Pero la espera la agobia
Y eso… eso la asusta…
28 de junio de 2011
De acá no sale
Aprendió, ya sabe que hay cosas que no tiene que hacer y palabras que no tiene que decir y por más que se salga de la vaina ésta vez se guarda, para Ella, para cuando las cartas estén sobre la mesa y el juego esté abierto, entonces, recién ahí lo va a gritar a los cuatro vientos.
Hoy no hay nudos en la garganta ni nervios, la decisión la tomó hace tiempo y mientras afuera es todo un caos, adentro hay pura conciencia y en la boca ese sabor dulce que queda después de probar el fruto de la paciencia.
La excitación ahora es tranquilidad y espera, porque la etapa está cerrada aunque alguno no la entienda.
Y es que cuando algo tiene que llegar, llega, aún en este desierto de arena…
Hoy no hay nudos en la garganta ni nervios, la decisión la tomó hace tiempo y mientras afuera es todo un caos, adentro hay pura conciencia y en la boca ese sabor dulce que queda después de probar el fruto de la paciencia.
La excitación ahora es tranquilidad y espera, porque la etapa está cerrada aunque alguno no la entienda.
Y es que cuando algo tiene que llegar, llega, aún en este desierto de arena…
27 de junio de 2011
Brazos cruzados
Está cansada de tanta payasada, del frío y de los malos ratos, se hartó y harta es un peligro.
A veces el espacio se le hace jaula y su refugio la abraza hasta dejarla sin resquicios, convirtiendo el silencio en ahogo infinito.
No hay nada que decir, tampoco hay nada dicho pero hoy siente que protagonizar esta tragicomedia es una hazaña sin límite que la está llevando al borde del abismo.
No sabe si reírse o gritar, no sabe si pegar un portazo y correr, no sabe. Es como si estuviera atada de pies y manos, anclada y amordazada y encima está enojada, ya la historia no tiene nombre, y se está prohibiendo de hacer, porque sabe que de nada a un desastre hay un suspiro.
Tal vez sea esto lo que necesita, llegar a este límite maldito, en donde las palabras no alcanzan para decir lo que siente y los gritos no tienen sentido.
Tal vez, sólo tal vez
sea éste el lugar,
el santo grial,
el que se encuentra ni bien uno llega al final.
A veces el espacio se le hace jaula y su refugio la abraza hasta dejarla sin resquicios, convirtiendo el silencio en ahogo infinito.
No hay nada que decir, tampoco hay nada dicho pero hoy siente que protagonizar esta tragicomedia es una hazaña sin límite que la está llevando al borde del abismo.
No sabe si reírse o gritar, no sabe si pegar un portazo y correr, no sabe. Es como si estuviera atada de pies y manos, anclada y amordazada y encima está enojada, ya la historia no tiene nombre, y se está prohibiendo de hacer, porque sabe que de nada a un desastre hay un suspiro.
Tal vez sea esto lo que necesita, llegar a este límite maldito, en donde las palabras no alcanzan para decir lo que siente y los gritos no tienen sentido.
Tal vez, sólo tal vez
sea éste el lugar,
el santo grial,
el que se encuentra ni bien uno llega al final.
23 de junio de 2011
Espera
Se hace largo, muy largo, demasiado. ¡Es tanto! Se detiene un instante, está a mitad de camino, hace frío y sigue con las manos en los bolsillos y el cuello del saco levantado.
¿Será la mitad? Eso es lo que Ella cree porque no hay nada adelante y ya no ve nada atrás.
¿Volver? No, no puede volver, el puente ya no está y es imposible cruzar.
¿Seguir? Sí, tiene que seguir no le queda otra, pero está cansada y su cara hoy es una mueca imprecisa y desdibujada.
¿Qué hay? Se para en puntas de pies. ¿Habrá algo?
Y, si la historia sirve de guía y había algo atrás, adelante también tiene que haber algo ¿no?
¿Y entonces ahora por qué no hay nada?
¿Será la mitad? Eso es lo que Ella cree porque no hay nada adelante y ya no ve nada atrás.
¿Volver? No, no puede volver, el puente ya no está y es imposible cruzar.
¿Seguir? Sí, tiene que seguir no le queda otra, pero está cansada y su cara hoy es una mueca imprecisa y desdibujada.
¿Qué hay? Se para en puntas de pies. ¿Habrá algo?
Y, si la historia sirve de guía y había algo atrás, adelante también tiene que haber algo ¿no?
¿Y entonces ahora por qué no hay nada?
21 de junio de 2011
Ausencias
Hace unos días que está experimentando ausencia de presencias o presencia de ausencias, algo así como un vacío externo, ajeno y pretencioso que la incomoda un poco. Intenta no cuestionarlo pero necesita saber lo que le está mostrando porque no lo tiene claro.
Se sienta en la alfombra y apoya la espalda en la pared esperando ver el cuadro o al menos alguna luz que ilumine algo de lo que está pasando; su mente deja de funcionar, es instantáneo, si funciona la marea y por eso la anula y se va para adentro.
Está caminando este prado virgen pisando casi los 45, es una especie de maratón de mil millas con la cabeza en la boca del león todo el santo día.
Tiene claro que es su elección, eso no lo discute, ni se le ocurre. Pero se le hace cuesta arriba y hay momentos en los que titubea y tambalea y siente que se la va a comer.
Está más sola que nunca, pero no es eso lo que le molesta, es que andar a ciegas es peligroso y saber lo que no quiere es peor.
Alguna luz se filtra y le permite ver la pintura, no completa eso sí, pero algo vislumbra.
Es que andar a tientas y con un león a cuestas
no es tan terrible después de todo
¡Pero vaya que si es todo un logro!
Se sienta en la alfombra y apoya la espalda en la pared esperando ver el cuadro o al menos alguna luz que ilumine algo de lo que está pasando; su mente deja de funcionar, es instantáneo, si funciona la marea y por eso la anula y se va para adentro.
Está caminando este prado virgen pisando casi los 45, es una especie de maratón de mil millas con la cabeza en la boca del león todo el santo día.
Tiene claro que es su elección, eso no lo discute, ni se le ocurre. Pero se le hace cuesta arriba y hay momentos en los que titubea y tambalea y siente que se la va a comer.
Está más sola que nunca, pero no es eso lo que le molesta, es que andar a ciegas es peligroso y saber lo que no quiere es peor.
Alguna luz se filtra y le permite ver la pintura, no completa eso sí, pero algo vislumbra.
Es que andar a tientas y con un león a cuestas
no es tan terrible después de todo
¡Pero vaya que si es todo un logro!
20 de junio de 2011
Magia
Está lloviendo, otra vez apenas, hay grises afuera y camina lenta la brisa que hay entre Ella y el cielo que está demasiado cerca. No hay tristeza y sí un silencio que en el relato se va haciendo letra.
Café, un cigarrillo y una pregunta: ¿qué hay?
Hay sensaciones. Ochenta y cuatro meses de destrucción y siete años de revolución.
Se dio cuenta de que la locura es la cordura de saberse, y de no permanecer aún estando, por eso ahora puede sonreírle a su imagen con picardía y verse desnuda sin lugar a dudas.
La magia es el cambio, es sacar conejos de galera todo el tiempo y es marcar terreno con sus tacos en el suelo.
No tuvo que avisarle a nadie, el proceso fue adentro, en el más caótico y confuso silencio. Siguió afuera, como una tormenta evidente y lenta que barrió con todo y que la dejó sola y entera, sentada en la arena.
¿Qué hay?
Hay sensaciones, conejos, pelo suelto y anteojos negros…
Café, un cigarrillo y una pregunta: ¿qué hay?
Hay sensaciones. Ochenta y cuatro meses de destrucción y siete años de revolución.
Se dio cuenta de que la locura es la cordura de saberse, y de no permanecer aún estando, por eso ahora puede sonreírle a su imagen con picardía y verse desnuda sin lugar a dudas.
La magia es el cambio, es sacar conejos de galera todo el tiempo y es marcar terreno con sus tacos en el suelo.
No tuvo que avisarle a nadie, el proceso fue adentro, en el más caótico y confuso silencio. Siguió afuera, como una tormenta evidente y lenta que barrió con todo y que la dejó sola y entera, sentada en la arena.
¿Qué hay?
Hay sensaciones, conejos, pelo suelto y anteojos negros…
17 de junio de 2011
Muestra
Después de lo que le pasó la última vez, no le quedan dudas del dicho que reza que para muestra basta un botón… o varios en su caso.
Su lista es extensa y con todo lo que vivió ya tiene más que suficiente. Varios tamaños, variadas formas e infinidad de colores, pero botones, sólo botones, nada más que botones y con botones ¡no hace nada!
Le falta la camisa y en estos momentos carece por completo de tela. No hay, no la encuentra o no existe, no sabe, pero la tela no aparece.
La estuvo buscando pero sólo encontró los botones y no le sirven. ¿Qué puede hacer sólo con botones? Nada, no puede hacer nada.
Se sienta, necesita descansar un rato, tomar aire, recuperar fuerzas y reírse, sí, reírse porque se ve a Ella misma juntando botones de todos los colores y ¡no tiene la camisa!
No puede más, se le caen las lágrimas de tanta carcajada. Sentada ahí, con las manos llenas de botones y ni un ojal ¡¡¡ni uno!!!
Su lista es extensa y con todo lo que vivió ya tiene más que suficiente. Varios tamaños, variadas formas e infinidad de colores, pero botones, sólo botones, nada más que botones y con botones ¡no hace nada!
Le falta la camisa y en estos momentos carece por completo de tela. No hay, no la encuentra o no existe, no sabe, pero la tela no aparece.
La estuvo buscando pero sólo encontró los botones y no le sirven. ¿Qué puede hacer sólo con botones? Nada, no puede hacer nada.
Se sienta, necesita descansar un rato, tomar aire, recuperar fuerzas y reírse, sí, reírse porque se ve a Ella misma juntando botones de todos los colores y ¡no tiene la camisa!
No puede más, se le caen las lágrimas de tanta carcajada. Sentada ahí, con las manos llenas de botones y ni un ojal ¡¡¡ni uno!!!
14 de junio de 2011
Nunca es tarde
El nombre le llama la atención, después de varios días algo le empieza a hacer ruido y recién ahora se da cuenta de lo que es.
Se levanta de la alfombra con el ceño fruncido, los labios apretados y las mandíbulas tensas; Ella lo vivió como un momento raro y distinto pero ahora se le mostró claro, y no lo puede creer, porque se quedó con lo que le había provocado y ni se le ocurrió cruzarse a la otra vereda y verlo desde el otro lado.
Está enojada, no le gusta nada lo que pasó, la jugada no fue limpia, estaba sucia desde el principio y eso la enajena.
Está escribiendo despacio pero no puede contener la rabia. Confía en ella, pero sabe que de otro puede esperar cualquier cosa, y de todas formas le lleva tiempo darse cuenta, necesita digerir, apartarse y sosegarse para que la imagen se le dibuje nítida y pueda ver el cuadro entero.
Algo había en el ambiente que no encastraba y no logró descifrarlo hasta hoy. Tuvo que cruzarse, darse vuelta y verlo desde otro ángulo. Lo había dejado ya, como algo que pasó y se fue, pero le sonaba una campana…
Siniestro es la palabra
sucia fue la jugada
y no es venganza,
pero el que las hace…
¡el que las hace las paga!
Se levanta de la alfombra con el ceño fruncido, los labios apretados y las mandíbulas tensas; Ella lo vivió como un momento raro y distinto pero ahora se le mostró claro, y no lo puede creer, porque se quedó con lo que le había provocado y ni se le ocurrió cruzarse a la otra vereda y verlo desde el otro lado.
Está enojada, no le gusta nada lo que pasó, la jugada no fue limpia, estaba sucia desde el principio y eso la enajena.
Está escribiendo despacio pero no puede contener la rabia. Confía en ella, pero sabe que de otro puede esperar cualquier cosa, y de todas formas le lleva tiempo darse cuenta, necesita digerir, apartarse y sosegarse para que la imagen se le dibuje nítida y pueda ver el cuadro entero.
Algo había en el ambiente que no encastraba y no logró descifrarlo hasta hoy. Tuvo que cruzarse, darse vuelta y verlo desde otro ángulo. Lo había dejado ya, como algo que pasó y se fue, pero le sonaba una campana…
Siniestro es la palabra
sucia fue la jugada
y no es venganza,
pero el que las hace…
¡el que las hace las paga!
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Voces y silencios
Se hace largo el proceso, es lento, es cansador y lo está agotando. Ya no da más, puede sentirlo aún estando tan lejos. Está indeciso, enojado, frustrado, harto, al límite de sus fuerzas y se quiere ir, quiere huir de sí mismo como si la confusión y la desesperación no fueran a correr atrás de él.
Ella le dice que escapar es llevarse consigo todo de lo que se quiere deshacer porque no es posible irse sin uno mismo, no es posible trasladarse en cuerpo y dejar la esencia.
Siente su furia contenida, está a punto de explotar. Ella sabe lo que está pasando, lo revive junto con él, puede verse reflejada hace muchos años cuando empezó a morir para nacer. Siente el mismo ardor en la espalda, el ahogo que no la dejaba respirar, las lágrimas nublándole la vista, el pulso tembloroso y la birome vomitando palabras y más palabras.
Está a punto de caer pero algo le detiene ese paso. La puerta atrás de él todavía está entreabierta y no se decide a cerrarla a sus espaldas. Hoy está todo oscuro y no ve nada y levantar el pie es la decisión más fuerte de su vida porque no hay vuelta atrás y él lo sabe y ya casi está sin aliento.
Ella sigue sentada, lejos, pero al lado de su alma.
Y lo mira con la ternura más dulce porque simplemente: lo ama…
Para J.L.B
Ella le dice que escapar es llevarse consigo todo de lo que se quiere deshacer porque no es posible irse sin uno mismo, no es posible trasladarse en cuerpo y dejar la esencia.
Siente su furia contenida, está a punto de explotar. Ella sabe lo que está pasando, lo revive junto con él, puede verse reflejada hace muchos años cuando empezó a morir para nacer. Siente el mismo ardor en la espalda, el ahogo que no la dejaba respirar, las lágrimas nublándole la vista, el pulso tembloroso y la birome vomitando palabras y más palabras.
Está a punto de caer pero algo le detiene ese paso. La puerta atrás de él todavía está entreabierta y no se decide a cerrarla a sus espaldas. Hoy está todo oscuro y no ve nada y levantar el pie es la decisión más fuerte de su vida porque no hay vuelta atrás y él lo sabe y ya casi está sin aliento.
Ella sigue sentada, lejos, pero al lado de su alma.
Y lo mira con la ternura más dulce porque simplemente: lo ama…
Para J.L.B
13 de junio de 2011
Diálogo en prosa
Siguen juntas, ahora adentro, es de noche y tienen mucho de qué hablar.
El lugar está en penumbras y huele a una caprichosa mezcla de lavanda, jazmines y maderas añejadas. Las cortinas están descorridas, las tazas de té descansan sobre la alfombra gastada en donde están sentadas, el fuego palpita cómplice y silencioso mientras la noche callada las escucha, inmensa y oscura, y Ellas… con el pelo suelto y los pies descalzos hablan sin cautela y casi en un susurro tratando de no despertar a las estrellas…
Una se siente cansada, tiene los puños crispados y la espalda encorvada; la otra está relajada, con la cabeza de lado, y miran al cielo las palmas de sus manos.
Se dicen y se cuentan mientras entre los dedos van tejiendo la magia de saberse iguales siendo distintas.
El fuego, de tanto hacer silencio se está apagando, entonces Ella se levanta y le echa otro leño; la otra permanece sentada con las piernas cruzadas, viendo cómo, entre el humo del cigarrillo, juega con la sensación de quedarse pero sólo porque quiere dejarse ir…
El lugar está en penumbras y huele a una caprichosa mezcla de lavanda, jazmines y maderas añejadas. Las cortinas están descorridas, las tazas de té descansan sobre la alfombra gastada en donde están sentadas, el fuego palpita cómplice y silencioso mientras la noche callada las escucha, inmensa y oscura, y Ellas… con el pelo suelto y los pies descalzos hablan sin cautela y casi en un susurro tratando de no despertar a las estrellas…
Una se siente cansada, tiene los puños crispados y la espalda encorvada; la otra está relajada, con la cabeza de lado, y miran al cielo las palmas de sus manos.
Se dicen y se cuentan mientras entre los dedos van tejiendo la magia de saberse iguales siendo distintas.
El fuego, de tanto hacer silencio se está apagando, entonces Ella se levanta y le echa otro leño; la otra permanece sentada con las piernas cruzadas, viendo cómo, entre el humo del cigarrillo, juega con la sensación de quedarse pero sólo porque quiere dejarse ir…
12 de junio de 2011
Esto era
Camina casi en el aire, con las manos en los bolsillos, díscola, sola, risueña y divertida.
El camino es largo y lo sabe desde el principio, pero ya tiene resueltos los primeros acertijos, esos a los que hace un tiempo y con tanta desesperación les buscaba las respuestas.
Pero acá están, éstos son, de esto se tenía que dar cuenta, esto es lo que tenía que ver.
Entonces pasa revista y encuentra una sucesión ininterrumpida de divagues histéricos, enojos infantiles, arranques inconvenientes, palabras estériles, confusas exigencias, sonrisas dudosas, falsas intelectualidades y nula inteligencia.
Ella no tiene dudas, nunca las tuvo, pero tenía ese par de preguntas y ahora tiene las dos respuestas.
Y también una gran lista de niños grandes sin inocencia, impotentes mentales importantes, pavos reales desplumados y para colmo de males ¡haciendo alarde!
El camino es largo y lo sabe desde el principio, pero ya tiene resueltos los primeros acertijos, esos a los que hace un tiempo y con tanta desesperación les buscaba las respuestas.
Pero acá están, éstos son, de esto se tenía que dar cuenta, esto es lo que tenía que ver.
Entonces pasa revista y encuentra una sucesión ininterrumpida de divagues histéricos, enojos infantiles, arranques inconvenientes, palabras estériles, confusas exigencias, sonrisas dudosas, falsas intelectualidades y nula inteligencia.
Ella no tiene dudas, nunca las tuvo, pero tenía ese par de preguntas y ahora tiene las dos respuestas.
Y también una gran lista de niños grandes sin inocencia, impotentes mentales importantes, pavos reales desplumados y para colmo de males ¡haciendo alarde!
8 de junio de 2011
Sólo cosas
A Ella sola le pasan estas cosas, sólo a ella, sólo cosas.
Nunca fue tan nunca y nunca fue tan tarde.
¿Raro? Sí, raro, distinto, diferente, inesperado.
¿Sorpresivo? Sí, tan sorpresivo que se tapó la boca con las manos y toda Ella no podía creer lo que estaba escuchando.
No fue una estocada ni un golpe bajo, fue algo que entiende con el corazón pero que es imposible de procesar con la razón, tan imposible que no lo hubiera ni soñando porque parece ficción...
Su vida tiene estas cosas, y vienen para mostrarle, son los espejos que a veces se le paran adelante y la dejan sin aliento y casi sin talante.
Hace tiempo que aprendió a recoger el guante y a seguir, pero todavía está movilizada y mil sensaciones juegan en su aire.
No está sonriendo, no hoy, porque no es para nada hilarante, y si no hubiera estado parada en su espacio y tranquila de sus pasos, esto la hubiera hecho caer y retroceder un millón de años.
Se juega en forma constante y arremete con consciencia, Ella va, no pregunta, sólo hace.
Y así es como se encuentra con cosas como hoy, esas cosas que sólo a Ella le pasan, esas cosas que la dejan muda y sin un sólo interrogante…
Nunca fue tan nunca y nunca fue tan tarde.
¿Raro? Sí, raro, distinto, diferente, inesperado.
¿Sorpresivo? Sí, tan sorpresivo que se tapó la boca con las manos y toda Ella no podía creer lo que estaba escuchando.
No fue una estocada ni un golpe bajo, fue algo que entiende con el corazón pero que es imposible de procesar con la razón, tan imposible que no lo hubiera ni soñando porque parece ficción...
Su vida tiene estas cosas, y vienen para mostrarle, son los espejos que a veces se le paran adelante y la dejan sin aliento y casi sin talante.
Hace tiempo que aprendió a recoger el guante y a seguir, pero todavía está movilizada y mil sensaciones juegan en su aire.
No está sonriendo, no hoy, porque no es para nada hilarante, y si no hubiera estado parada en su espacio y tranquila de sus pasos, esto la hubiera hecho caer y retroceder un millón de años.
Se juega en forma constante y arremete con consciencia, Ella va, no pregunta, sólo hace.
Y así es como se encuentra con cosas como hoy, esas cosas que sólo a Ella le pasan, esas cosas que la dejan muda y sin un sólo interrogante…
Limbo
Está rara, casi irreconocible, nunca estuvo así, tanto que tiene que mirarse en el espejo para reconocerse.
Es Ella, sí, pero una Ella vacía que permanece inmutable, porque tocarla es imposible, llegarle es traspasarla y mirarla es no verla; ya llegó a un punto en donde despojada de todo se mantiene consciente, tranquila y alerta, tan sólo con el silencio como morada, por eso ni los pensamientos se atreven y ni hablar de los fantasmas.
¡Es todo tan simple!
Pero para darse cuenta hay que limpiar, sacar, arrancar, tirar y soltar y Ella ya pasó por ese proceso y ahora limpia todos los días.
Sólo espera a que se encienda la noche y recorre el camino hacia su centro, sentada en la alfombra se observa, toca, siente, huele y escucha hasta aceptar, entonces llega el momento de abrir las manos y soltar.
Y cuando suelta ya está,
porque Ella no mira para atrás
y porque lo que se va,
se va para no volver más…
Es Ella, sí, pero una Ella vacía que permanece inmutable, porque tocarla es imposible, llegarle es traspasarla y mirarla es no verla; ya llegó a un punto en donde despojada de todo se mantiene consciente, tranquila y alerta, tan sólo con el silencio como morada, por eso ni los pensamientos se atreven y ni hablar de los fantasmas.
¡Es todo tan simple!
Pero para darse cuenta hay que limpiar, sacar, arrancar, tirar y soltar y Ella ya pasó por ese proceso y ahora limpia todos los días.
Sólo espera a que se encienda la noche y recorre el camino hacia su centro, sentada en la alfombra se observa, toca, siente, huele y escucha hasta aceptar, entonces llega el momento de abrir las manos y soltar.
Y cuando suelta ya está,
porque Ella no mira para atrás
y porque lo que se va,
se va para no volver más…
3 de junio de 2011
Algo que estaba flotando
Es de noche, son más de las dos de la mañana. Recién se termina de bañar y está inquieta y no puede dejar de fumar, algo se salió de lugar, o no, todavía no le queda claro.
Tiene el pelo húmedo pero necesita ir afuera, aunque haga frío, aunque esté helando y el viento le congele la nariz y las manos.
La vida no pasa a buscar el recorrido por su cartera, por eso Ella hace lo que siente y ésta vez la situación la dejó desorientada pero en paz, movió algunas fichas y el juego la corrió de lugar.
No hay un sólo rastro, las copas ya están guardadas y está todo ordenado, como si no hubiera pasado nada.
Se hace un té y se sienta a charlar un rato con su silencio y a observar las sensaciones que desde hace dos horas la recorren por dentro.
El sentimiento es el mismo que cuando una pieza del rompecabezas que está dando vueltas sobre la mesa y que no encaja en ningún lado, de pronto encuentra su espacio.
Ahora lo ve nítido, había algo flotando desde el principio que nunca estuvo claro, sólo que recién pudo soltarlo.
Otro cigarrillo enciende la noche mientras la taza de té le calienta las manos. Acaba de cerrar y borrar, ya no hay resabios, ya no queda huella y ni un sólo rastro.
Entra.
Acá no ha pasado nada,
salvo que algo pasó
cuando hace dos horas salió
y cerró el portón…
Tiene el pelo húmedo pero necesita ir afuera, aunque haga frío, aunque esté helando y el viento le congele la nariz y las manos.
La vida no pasa a buscar el recorrido por su cartera, por eso Ella hace lo que siente y ésta vez la situación la dejó desorientada pero en paz, movió algunas fichas y el juego la corrió de lugar.
No hay un sólo rastro, las copas ya están guardadas y está todo ordenado, como si no hubiera pasado nada.
Se hace un té y se sienta a charlar un rato con su silencio y a observar las sensaciones que desde hace dos horas la recorren por dentro.
El sentimiento es el mismo que cuando una pieza del rompecabezas que está dando vueltas sobre la mesa y que no encaja en ningún lado, de pronto encuentra su espacio.
Ahora lo ve nítido, había algo flotando desde el principio que nunca estuvo claro, sólo que recién pudo soltarlo.
Otro cigarrillo enciende la noche mientras la taza de té le calienta las manos. Acaba de cerrar y borrar, ya no hay resabios, ya no queda huella y ni un sólo rastro.
Entra.
Acá no ha pasado nada,
salvo que algo pasó
cuando hace dos horas salió
y cerró el portón…
2 de junio de 2011
Interminable
Ayer una amada voz le preguntó si no se le hacía interminable. Sí, a veces se hacen largas 24 horas de soledad y más cuando uno está luchando, porque entonces cada segundo dura horas y cada paso una eternidad.
Es difícil no huir, pero más difícil es quedarse y dejarse matar. No hay otra forma de que nazca el árbol si antes no muere la semilla, pero el proceso se hace doloroso e interminable, y decirle a él que nunca hay un final y que siempre es un comienzo, es peor.
Lo ama con toda su alma pero no puede sujetarlo aún viéndolo caer, por eso Ella se sienta en sus escalones y lo mira sonriente mientras le cuenta que sabe que en el fondo está la respuesta, y que dentro de un tiempo, cuando ancle sus raíces en lo profundo de la tierra y despliegue las alas, va a sentirse libre y va a encontrarse…
Ésta no es una carrera,
acá no hay una meta,
éste es un camino
esto es darse cuenta…
Es difícil no huir, pero más difícil es quedarse y dejarse matar. No hay otra forma de que nazca el árbol si antes no muere la semilla, pero el proceso se hace doloroso e interminable, y decirle a él que nunca hay un final y que siempre es un comienzo, es peor.
Lo ama con toda su alma pero no puede sujetarlo aún viéndolo caer, por eso Ella se sienta en sus escalones y lo mira sonriente mientras le cuenta que sabe que en el fondo está la respuesta, y que dentro de un tiempo, cuando ancle sus raíces en lo profundo de la tierra y despliegue las alas, va a sentirse libre y va a encontrarse…
Ésta no es una carrera,
acá no hay una meta,
éste es un camino
esto es darse cuenta…
1 de junio de 2011
Clara
No se siente incómoda siendo clara, es más, le incomoda no serlo.
El lugar se ilumina con sonrisas, y, palabras más, palabras menos se muestran las cartas. Están jugando el mismo juego, al menos eso parece.
Ella es paciente y sabe lo que quiere y lo deja en claro, ya no tiene edad para complicaciones y malos ratos.
Es transparente el aire que los separa, y nada más osado que hablar sin reparos, pero se entienden y eso a Ella la deja tranquila porque no va a cambiar su esencia, no quiere, aunque a veces resulte grosera como una camionera.
Se miran, se están estudiando hace rato y entre sonrisas y café ya no quedan más preguntas que hacer.
Se ríen, se abrazan, se separan
se vuelven a abrazar
El lugar se ilumina con sonrisas, y, palabras más, palabras menos se muestran las cartas. Están jugando el mismo juego, al menos eso parece.
Ella es paciente y sabe lo que quiere y lo deja en claro, ya no tiene edad para complicaciones y malos ratos.
Es transparente el aire que los separa, y nada más osado que hablar sin reparos, pero se entienden y eso a Ella la deja tranquila porque no va a cambiar su esencia, no quiere, aunque a veces resulte grosera como una camionera.
Se miran, se están estudiando hace rato y entre sonrisas y café ya no quedan más preguntas que hacer.
Se ríen, se abrazan, se separan
se vuelven a abrazar
(esto recién está por empezar…)
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Relatos
31 de mayo de 2011
Muchos
Ella no quiere correr riesgos, así es que en la penumbra se desnuda, cierra los ojos y borra nombres, caras, susurros y preguntas; porque hay algo que no quiere transigir en estos tiempos, aún sabiendo que su decisión puede ser revocada sin permiso y de un plumazo en cualquier momento.
La ausencia de rostros le permite no involucrarse y así seguir caminando, porque no se había dado cuenta de lo que necesitaba este pasto verde, este aire interminable, esto de saberse y tocarse, de hundirse y levantarse…
Es consciente de que puede pasarle en cualquier momento, y bien que lo sabe! pero viene esquivando con cintura las balas y la rutina ya dejó de ser parte de su vida.
Se toma todo en broma, Ella es poco seria cuando pasa por esta tierra y hoy siente que éste es el momento que esperaba, porque su libertad y la paz de su alma no tienen precio, aunque las haya pagado caras.
y mientras camina y ve su reflejo en las vidrieras,
elige la ropa que mejor que le queda…
La ausencia de rostros le permite no involucrarse y así seguir caminando, porque no se había dado cuenta de lo que necesitaba este pasto verde, este aire interminable, esto de saberse y tocarse, de hundirse y levantarse…
Es consciente de que puede pasarle en cualquier momento, y bien que lo sabe! pero viene esquivando con cintura las balas y la rutina ya dejó de ser parte de su vida.
Se toma todo en broma, Ella es poco seria cuando pasa por esta tierra y hoy siente que éste es el momento que esperaba, porque su libertad y la paz de su alma no tienen precio, aunque las haya pagado caras.
y mientras camina y ve su reflejo en las vidrieras,
elige la ropa que mejor que le queda…
30 de mayo de 2011
Ni acá ni en ningún lado
Huele a lilas y a brisa con gusto a sal, está sentada en el último escalón, el más gastado, el que casi se apoya en la arena, el que a veces toca el mar.
Tiene los dedos entrecruzados, los codos en las rodillas, los pies de costado y el pelo suelto y revuelto porque estuvo jugando…
Ella sonríe, siempre sonríe, porque le pasan tantas cosas como granos de arena tiene pegados en los pies.
Está relajada, tranquila, sosegada, distraída, volada, quieta y silenciosa, como si no estuviera.
No, no está, no sabe cómo, pero no está. No es Ella la que escribe ni la que mira más allá. No, Ella se fue.
No hay mente, no hay fantasmas, no hay sombras, no hay corsarios, no hay miedo, no hay lucha y no hay oscuridad; hoy se siente parte indivisible del todo, indefinida y a la vez clara y cierta, e invadida por esa sensación de dejarse ir que pocas veces siente y que tan bien se siente!
Hoy Ella se fue y también se quedó
Tiene los dedos entrecruzados, los codos en las rodillas, los pies de costado y el pelo suelto y revuelto porque estuvo jugando…
Ella sonríe, siempre sonríe, porque le pasan tantas cosas como granos de arena tiene pegados en los pies.
Está relajada, tranquila, sosegada, distraída, volada, quieta y silenciosa, como si no estuviera.
No, no está, no sabe cómo, pero no está. No es Ella la que escribe ni la que mira más allá. No, Ella se fue.
No hay mente, no hay fantasmas, no hay sombras, no hay corsarios, no hay miedo, no hay lucha y no hay oscuridad; hoy se siente parte indivisible del todo, indefinida y a la vez clara y cierta, e invadida por esa sensación de dejarse ir que pocas veces siente y que tan bien se siente!
Hoy Ella se fue y también se quedó
(debe ser por eso que no está)
28 de mayo de 2011
Página en blanco
Apenas se filtran los rayos del sol por la ventana, apenas, como no queriendo. Pelo recogido, uñas negras, silencio, teclado, cigarrillo y café.
La página se le presenta como un blanco desafío, como una montaña a escalar o un desierto a cruzar, porque lo difícil de escribir es la primera letra, el resto sale como un torrente que a veces no puede frenar. Después vienen los recortes, el tono, los tiempos, las comas, los puntos, las “y”, las repeticiones necesarias para marcar, y el dichoso remate que a veces le lleva más tiempo que todo el resto.
De una carilla completa el texto se convierte al final de la revisión, y después de más de una docena de lecturas, en un puñado de palabras que tienen que tener sustancia. Sí, tienen que decir todo lo que Ella siente en el momento en que pone los dedos en el teclado.
A veces de uno salen dos porque se le mezclan la mano izquierda y la derecha, el diablo y el dios, el bien y el mal, la risa y el llanto; entonces divide, copia, pega, corta, saca y agrega, borra y vuelve a escribir, revuelve sinónimos, busca antónimos y trata de rimar o de arrimar palabras que rimen porque ¡no puede no rimar!
Ella no escribe por escribir, Ella escribe para respirar y porque necesita sacar y soltar.
Y cuando termina se levanta
camina liviana y descalza
abre la puerta y espera
sólo espera…
(que pase algún viento y se lleve sus letras…)
La página se le presenta como un blanco desafío, como una montaña a escalar o un desierto a cruzar, porque lo difícil de escribir es la primera letra, el resto sale como un torrente que a veces no puede frenar. Después vienen los recortes, el tono, los tiempos, las comas, los puntos, las “y”, las repeticiones necesarias para marcar, y el dichoso remate que a veces le lleva más tiempo que todo el resto.
De una carilla completa el texto se convierte al final de la revisión, y después de más de una docena de lecturas, en un puñado de palabras que tienen que tener sustancia. Sí, tienen que decir todo lo que Ella siente en el momento en que pone los dedos en el teclado.
A veces de uno salen dos porque se le mezclan la mano izquierda y la derecha, el diablo y el dios, el bien y el mal, la risa y el llanto; entonces divide, copia, pega, corta, saca y agrega, borra y vuelve a escribir, revuelve sinónimos, busca antónimos y trata de rimar o de arrimar palabras que rimen porque ¡no puede no rimar!
Ella no escribe por escribir, Ella escribe para respirar y porque necesita sacar y soltar.
Y cuando termina se levanta
camina liviana y descalza
abre la puerta y espera
sólo espera…
(que pase algún viento y se lleve sus letras…)
27 de mayo de 2011
Escuchando sus pasos
Necesita algo que no tiene, algo que no tuvo nunca, algo que no sabe cómo se siente, algo que no sólo imagina.
No está en sus sueños, está en su piel, puede sentirlo, es etéreo, invisible y se desvanece tan rápido como aparece.
Tiene un rostro, pero cuando trata de mirarlo se disuelve, siente los brazos fuertes en la cintura, pero cuando trata de tocarlos se esfuman.
Lo busca hace años por las calles, en cada rincón, en cada esquina, en cada café, en cada silla, en cada auto que ve, en cada uno que la mira.
Sintió muchas veces haberlo encontrado pero no, no fue así.
Quiere dejarse ir, un rato, un tiempo
Quiere descansar y saber que todo está bien
Quiere escuchar que le susurra esas palabras al oído
Quiere sentir que puede tocar sin miedo a que todo desaparezca...
Una a una se le resbalan las lágrimas por las mejillas, sin detenerse, como quisiera que nunca se detuviera ese abrazo, como quisiera para siempre sentirse contenida.
Está alrededor, puede sentirlo, está viniendo despacio y Ella lo está esperando
… mientras en silencio escucha sus pasos…
No está en sus sueños, está en su piel, puede sentirlo, es etéreo, invisible y se desvanece tan rápido como aparece.
Tiene un rostro, pero cuando trata de mirarlo se disuelve, siente los brazos fuertes en la cintura, pero cuando trata de tocarlos se esfuman.
Lo busca hace años por las calles, en cada rincón, en cada esquina, en cada café, en cada silla, en cada auto que ve, en cada uno que la mira.
Sintió muchas veces haberlo encontrado pero no, no fue así.
Quiere dejarse ir, un rato, un tiempo
Quiere descansar y saber que todo está bien
Quiere escuchar que le susurra esas palabras al oído
Quiere sentir que puede tocar sin miedo a que todo desaparezca...
Una a una se le resbalan las lágrimas por las mejillas, sin detenerse, como quisiera que nunca se detuviera ese abrazo, como quisiera para siempre sentirse contenida.
Está alrededor, puede sentirlo, está viniendo despacio y Ella lo está esperando
… mientras en silencio escucha sus pasos…
Un cómico dilema
Ella siempre se encuentra en situaciones en las que se le plantean dilemas, los cuales, y por regla general, resultan ser siempre hilarantes, no en el momento en que la cuestión se está cocinando, porque está loca pero no es tonta, pero sí después.
Es tarde ya, son más de la una y debería estar acostada, pero el café y el cigarrillo no son amigos del sueño y sí los aliados de su desvelo.
Algo zumba a su alrededor hace rato y vanos son los intentos por descifrarlo, porque si lo piensa con lógica se le abren mil opciones, para no decir millones y parecer exagerada, sabe que es su mente la malvada, y ya la tiene calada, por eso decide dejarla que elucubre tranquila mientras Ella, en silencio, se retira.
Está claro que no conoce la prisa
y que la situación no amerita.
Mañana seguro se tienta
pero no de hacer, sino de risa…
Es tarde ya, son más de la una y debería estar acostada, pero el café y el cigarrillo no son amigos del sueño y sí los aliados de su desvelo.
Algo zumba a su alrededor hace rato y vanos son los intentos por descifrarlo, porque si lo piensa con lógica se le abren mil opciones, para no decir millones y parecer exagerada, sabe que es su mente la malvada, y ya la tiene calada, por eso decide dejarla que elucubre tranquila mientras Ella, en silencio, se retira.
Está claro que no conoce la prisa
y que la situación no amerita.
Mañana seguro se tienta
pero no de hacer, sino de risa…
26 de mayo de 2011
Ira con fundamento
Un tigre en una jaula de un metro por un metro es lo que es Ella hoy. Camina por la casa enajenada y furibunda con los puños apretados y las mandíbulas listas para devorarse a cualquiera que se atreva siquiera a mirarla.
Es un imparable ejército de fanáticos enardecidos, una masa de músculos llenos de adrenalina de la cabeza a los pies, y sus ojos son un arma con la mira puesta en una sola cosa y Ella apunta más lúcida que nunca porque está furiosa.
Es un peligro para cualquiera que se acerque, pero ya no le importa, ahora sí se siente implacable, despiadada y belicosa.
Palabras… y más palabras… las borra, ya no las escucha, ya no va a escuchar nada.
Alguna carta se le dio vuelta y no vio venir la jugada.
Ahora son los hechos los que van a hablar, o dispara.
Es un imparable ejército de fanáticos enardecidos, una masa de músculos llenos de adrenalina de la cabeza a los pies, y sus ojos son un arma con la mira puesta en una sola cosa y Ella apunta más lúcida que nunca porque está furiosa.
Es un peligro para cualquiera que se acerque, pero ya no le importa, ahora sí se siente implacable, despiadada y belicosa.
Palabras… y más palabras… las borra, ya no las escucha, ya no va a escuchar nada.
Alguna carta se le dio vuelta y no vio venir la jugada.
Ahora son los hechos los que van a hablar, o dispara.
24 de mayo de 2011
La única rosa que se va a llevar
Hay un don que ha sabido cultivar en estos años y es el don de la paciencia, que se parece mucho a la rosa que tiene afuera, la primera que compró, la que tiene el perfume más intenso, la que en veintidós años soportó heladas, podas dramáticas y trasplantes a destiempo y sin embargo sigue floreciendo cada diciembre, casi casi para el día de su cumpleaños.
Su paciencia hace que su espera sea una espera sin tiempo, y por eso la sorprende tranquila y sentada, como espera el vigía en el mástil más alto del barco y en la noche cerrada, la luz de algún otro barco o el avistamiento de una isla cercana.
Sin este don su vida sería una tragedia, pero es como su rosa, la única que se va a llevar cuando se vaya, esa, la que está afuera…
Ella ya no está, ya se fue, le falta cargar la rosa en el auto, cerrar la puerta y no mirar para atrás para no convertirse en estatua de sal.
Es cuestión de tiempo nada más, pero Ella tiene un reloj sin agujas y no se preocupa, en su vida no existen los días y sí el don que cultiva.
Su rosa dejó de florecer y se está retirando
pero sólo para regalarle a Ella, en otra tierra
la primera flor en el día de su cumpleaños…
Su paciencia hace que su espera sea una espera sin tiempo, y por eso la sorprende tranquila y sentada, como espera el vigía en el mástil más alto del barco y en la noche cerrada, la luz de algún otro barco o el avistamiento de una isla cercana.
Sin este don su vida sería una tragedia, pero es como su rosa, la única que se va a llevar cuando se vaya, esa, la que está afuera…
Ella ya no está, ya se fue, le falta cargar la rosa en el auto, cerrar la puerta y no mirar para atrás para no convertirse en estatua de sal.
Es cuestión de tiempo nada más, pero Ella tiene un reloj sin agujas y no se preocupa, en su vida no existen los días y sí el don que cultiva.
Su rosa dejó de florecer y se está retirando
pero sólo para regalarle a Ella, en otra tierra
la primera flor en el día de su cumpleaños…
Cuesta arriba
A pesar de estar sentada en sus escalones, siente que no para de subir, desde hace años está trepando, a veces hasta con las manos, al punto de hacer sangrar las yemas de sus dedos. Sólo descansa cuando la vida le da un respiro, entonces se detiene, pero no por mucho, toma aire y fuerza y poniendo un pie adelante del otro sigue subiendo, confiando en ella misma, en sus decisiones y en la férrea determinación que la empuja desde que nació.
Hay una voz sin nombre que la llama, y Ella contiene la respiración para escucharla y saber de donde viene para seguirla, mientras allá arriba en la distancia ve un tenue resplandor que le hace de guía.
Sabe que la cuesta se hace valle, y que al final hay un remanso que la espera, para curar las yemas de sus dedos, para lamer con miel sus heridas, para soplar con ternura las sombras de su alma, para espantar a sus fantasmas, para limpiar sus ojos de lágrimas, para hacerle oler el perfume de las flores más bellas y traerle el agua más dulce…
Sabe, confía, sube, descansa, trepa, para, respira, llora, sonríe, mira y sigue…
Hay al final de la cuesta un lugar que la espera
Y en cada paso que da, una estrella…
Hay una voz sin nombre que la llama, y Ella contiene la respiración para escucharla y saber de donde viene para seguirla, mientras allá arriba en la distancia ve un tenue resplandor que le hace de guía.
Sabe que la cuesta se hace valle, y que al final hay un remanso que la espera, para curar las yemas de sus dedos, para lamer con miel sus heridas, para soplar con ternura las sombras de su alma, para espantar a sus fantasmas, para limpiar sus ojos de lágrimas, para hacerle oler el perfume de las flores más bellas y traerle el agua más dulce…
Sabe, confía, sube, descansa, trepa, para, respira, llora, sonríe, mira y sigue…
Hay al final de la cuesta un lugar que la espera
Y en cada paso que da, una estrella…
22 de mayo de 2011
Una foto
A la distancia una simple foto la golpea como una bala directo en el pecho, se le hace un nudo en la garganta y se le llenan de lágrimas los ojos.
Puede palpar la tristeza de ese rostro, la ausencia, los eternos grises, el desamor, la dejadez, la vana y superficial rebeldía y los gritos tan audibles y a la vez tan silenciosos.
Sus dedos recorren las arrugas de esos ojos hace tiempo acariciados y se le caen las lágrimas, ya no puede hacer nada.
Se sienta en sus escalones, es de noche y hace frío y no puede borrar la imagen que la golpeó, le resulta imposible y no entiende porqué.
Se dice a sí misma que no hay una explicación para estas cosas y que sólo pasan…
Respira hondo, se seca la cara con las manos y se levanta.
La imagen que vio, hoy la sigue, como una sombra, por toda la casa…
Puede palpar la tristeza de ese rostro, la ausencia, los eternos grises, el desamor, la dejadez, la vana y superficial rebeldía y los gritos tan audibles y a la vez tan silenciosos.
Sus dedos recorren las arrugas de esos ojos hace tiempo acariciados y se le caen las lágrimas, ya no puede hacer nada.
Se sienta en sus escalones, es de noche y hace frío y no puede borrar la imagen que la golpeó, le resulta imposible y no entiende porqué.
Se dice a sí misma que no hay una explicación para estas cosas y que sólo pasan…
Respira hondo, se seca la cara con las manos y se levanta.
La imagen que vio, hoy la sigue, como una sombra, por toda la casa…
Inocentes
Sentada los observa, como si no estuviera, y los escucha, y sin que se den cuenta se les escabulle bajo la piel. Hace tiempo aprendió a intuir lo callado, a buscar lo escondido, a desenterrar lo guardado. No hay un rincón en la tierra en donde se puedan esconder, porque Ella… Ella los conoce a todos.
Se frena y aunque no hay motivo para detenerse y decir lo que siente, calla.
Sabe que lo no dicho es lo real, que lo que se esconde es lo que es, y lo que tratan de no mostrarle es lo que ella ve con total nitidez.
Es tierna, fugaz, atrevida, avasallante, cautivadora y etérea, y por eso los deja, mientras se divierte y juega.
Ha recorrido un largo camino y sus misterios están escondidos tan a la vista que son imposibles de ver, por eso creen, inocentes, que al halagarla la guían directo a la trampa, pero se equivocan, no es fácil jugar con esta mujer, porque no es cualquier mujer.
Ella también es hombre…
Se frena y aunque no hay motivo para detenerse y decir lo que siente, calla.
Sabe que lo no dicho es lo real, que lo que se esconde es lo que es, y lo que tratan de no mostrarle es lo que ella ve con total nitidez.
Es tierna, fugaz, atrevida, avasallante, cautivadora y etérea, y por eso los deja, mientras se divierte y juega.
Ha recorrido un largo camino y sus misterios están escondidos tan a la vista que son imposibles de ver, por eso creen, inocentes, que al halagarla la guían directo a la trampa, pero se equivocan, no es fácil jugar con esta mujer, porque no es cualquier mujer.
Ella también es hombre…
19 de mayo de 2011
Grises y café
Está todo quieto y llueve, hoy es uno de esos días pálidos y callados de grises y café.
Ayer… ayer fueron su cansancio, su llanto y sus gritos al cielo, pero hoy Ella brilla de colores aunque esté vestida de duelo y con las uñas de negro, tiene el pelo suelto y esa mirada abierta, libre e intensa que ejerce la admisión con pleno derecho, porque es su mesa, son sus cartas y es su juego.
Se saca los anteojos, ya nadie puede ver lo que piensa, ya nadie tiene siquiera la posibilidad de saber lo que siente.
Es Ella, de eso no hay duda, y es la Otra, en la que se desdobla.
Son dos
Son la misma
Insondables…
Inalcanzables…
Es la verdad y el engaño.
Es las palabras y el silencio.
Es el reflejo y el espejo.
Es lo que muestra y el misterio.
Es andar descalza y es también, el ruido de sus tacos en el suelo...
Ayer… ayer fueron su cansancio, su llanto y sus gritos al cielo, pero hoy Ella brilla de colores aunque esté vestida de duelo y con las uñas de negro, tiene el pelo suelto y esa mirada abierta, libre e intensa que ejerce la admisión con pleno derecho, porque es su mesa, son sus cartas y es su juego.
Se saca los anteojos, ya nadie puede ver lo que piensa, ya nadie tiene siquiera la posibilidad de saber lo que siente.
Es Ella, de eso no hay duda, y es la Otra, en la que se desdobla.
Son dos
Son la misma
Insondables…
Inalcanzables…
Es la verdad y el engaño.
Es las palabras y el silencio.
Es el reflejo y el espejo.
Es lo que muestra y el misterio.
Es andar descalza y es también, el ruido de sus tacos en el suelo...
17 de mayo de 2011
Jugando
Agazapada, invisible y tranquila, espera, como un cazador… y escondida entre la hierba se mueve en silencio como si fuera parte de la misma tierra.
Sonríe, hay cosas que no pueden ser y sin embargo son, porque es todo tan predecible, tan lógico y al mismo tiempo tan bizarro y sorprendente!
Ahora está jugando, y ésta vez es en serio, sabe cuáles son las cartas y está apostando fuerte.
Atrás quedaron el miedo, las preguntas sin respuestas, el desconcierto, y el sudor helado en el sueño.
Se mimetiza, se desdobla, es Ella, es Otra, es la imagen que le devuelve el espejo, es lo que ven los demás, es lo que oculta, es lo que muestra, es las palabras, es el engaño, es la verdad, los silencios, y el más puro misterio…
¿Estará el as sobre la mesa?
¿O estará en su cartera…?
Sonríe, hay cosas que no pueden ser y sin embargo son, porque es todo tan predecible, tan lógico y al mismo tiempo tan bizarro y sorprendente!
Ahora está jugando, y ésta vez es en serio, sabe cuáles son las cartas y está apostando fuerte.
Atrás quedaron el miedo, las preguntas sin respuestas, el desconcierto, y el sudor helado en el sueño.
Se mimetiza, se desdobla, es Ella, es Otra, es la imagen que le devuelve el espejo, es lo que ven los demás, es lo que oculta, es lo que muestra, es las palabras, es el engaño, es la verdad, los silencios, y el más puro misterio…
¿Estará el as sobre la mesa?
¿O estará en su cartera…?
15 de mayo de 2011
Antónima
Hizo algo que tal vez no deba hacerse, pero lo hizo igual, espíritu rebelde y juego peligroso si los hay…
Decidió desdoblarse, pararse justo en frente de Ella y actuar como si fuera su propio antónimo… resulta algo incómodo porque tiene que pensar mil veces qué decir, qué escribir, mil veces qué sentir!
Se revuelve en la silla, sus manos se aquietan en el teclado, sus dedos esperan el orden de las letras y la correcta ilación que tarda demasiado, pero lo logra, midiendo cada movimiento porque puede caer al abismo en cualquier momento.
¿Cómo ser Ella sin serlo?
¿Cómo ser su propio opuesto?
Ella ya se conoce, pero desconoce el efecto que causa en el resto, y el espejo le devuelve una imagen que la impacta y la deja sin aliento.
Se recorre, se observa, se abstrae y se espía, sondeando en silencio secretos hasta llegar hasta sus más íntimos misterios.
Los ojos verdes que la miran le devuelven pícaros una sonrisa.
Decidió desdoblarse, pararse justo en frente de Ella y actuar como si fuera su propio antónimo… resulta algo incómodo porque tiene que pensar mil veces qué decir, qué escribir, mil veces qué sentir!
Se revuelve en la silla, sus manos se aquietan en el teclado, sus dedos esperan el orden de las letras y la correcta ilación que tarda demasiado, pero lo logra, midiendo cada movimiento porque puede caer al abismo en cualquier momento.
¿Cómo ser Ella sin serlo?
¿Cómo ser su propio opuesto?
Ella ya se conoce, pero desconoce el efecto que causa en el resto, y el espejo le devuelve una imagen que la impacta y la deja sin aliento.
Se recorre, se observa, se abstrae y se espía, sondeando en silencio secretos hasta llegar hasta sus más íntimos misterios.
Los ojos verdes que la miran le devuelven pícaros una sonrisa.
...hoy está probando ser el antónimo de sí misma…
13 de mayo de 2011
Determinada
Camina con paso firme, y por la misma inmensidad que ayer la sacó de quicio y la hizo gritar; hoy su andar es otro, su cuerpo sin peso baila en las veredas como si fuera viento, y se escucha dulce y despreocupada la melodía de sus tacos en el suelo.
Es otra, siempre es otra, pero hoy está distinta. Siente que la fuerza que sale de la tierra la absorbe, y la lleva en el aire como una burbuja de colores.
Sus caderas se mecen, desafiando cualquier juicio al caminar, mientras sus ojos… esos ojos verdes, insondables y misteriosos, resultan imposibles de esquivar.
Cruza calle tras calle sin mirar para atrás, como hace con su vida, y acepta jugar, porque ya no le queda nada que perder y porque sabe que va a ganar…
(lo importante, en realidad, era intrascendente…)
Es otra, siempre es otra, pero hoy está distinta. Siente que la fuerza que sale de la tierra la absorbe, y la lleva en el aire como una burbuja de colores.
Sus caderas se mecen, desafiando cualquier juicio al caminar, mientras sus ojos… esos ojos verdes, insondables y misteriosos, resultan imposibles de esquivar.
Cruza calle tras calle sin mirar para atrás, como hace con su vida, y acepta jugar, porque ya no le queda nada que perder y porque sabe que va a ganar…
(lo importante, en realidad, era intrascendente…)
5 de mayo de 2011
Inicio
Y mientras camina por el vasto espacio en el que hace un tiempo tuvo que entrar, se pregunta de qué se tiene que dar cuenta, qué es lo que tiene que ver, a dónde tiene que mirar.
Se detiene, la brisa de siempre la sigue y eso la tranquiliza, pero no puede preguntarle nada porque jamás le contestaría.
Pone las manos en los bolsillos y sus ojos se posan lejos, o cerca que es lo mismo, pero lo único que distingue es la más suave y sustancial ausencia de todo… nada…
No sabe qué buscar, ni si buscar, no sabe para dónde tiene que mirar o si hay algo que ver; sólo siente que la metieron a jugar y ahora que ya está adentro no sabe qué juego es, ni cómo se juega.
Entonces gira, y ésta vez con la brisa dándole de lleno en la cara, saca las manos de los bolsillos y las agita, impotente, en el aire, mientras le grita a algo o a alguien: ¿qué es lo que tengo que ver?
No hay respuesta, no hay nadie, no hay nada… sólo Ella
Gira en silencio. Hoy, ya nada es lo mismo, y vuelve a poner las manos en los bolsillos.
Acaba de decidir que no le importa no tener ventaja, y que sea lo que sea, va a tener la fuerza para llegar a casa…
Se detiene, la brisa de siempre la sigue y eso la tranquiliza, pero no puede preguntarle nada porque jamás le contestaría.
Pone las manos en los bolsillos y sus ojos se posan lejos, o cerca que es lo mismo, pero lo único que distingue es la más suave y sustancial ausencia de todo… nada…
No sabe qué buscar, ni si buscar, no sabe para dónde tiene que mirar o si hay algo que ver; sólo siente que la metieron a jugar y ahora que ya está adentro no sabe qué juego es, ni cómo se juega.
Entonces gira, y ésta vez con la brisa dándole de lleno en la cara, saca las manos de los bolsillos y las agita, impotente, en el aire, mientras le grita a algo o a alguien: ¿qué es lo que tengo que ver?
No hay respuesta, no hay nadie, no hay nada… sólo Ella
Gira en silencio. Hoy, ya nada es lo mismo, y vuelve a poner las manos en los bolsillos.
Acaba de decidir que no le importa no tener ventaja, y que sea lo que sea, va a tener la fuerza para llegar a casa…
3 de mayo de 2011
Tormento
Sigue en el piso, arrodillada, abrazándose el estómago. Intenta levantarse pero el dolor le cruza el pecho como una brasa caliente, de lado a lado. Siente que la torturan, le queman en los oídos, dan vueltas a su alrededor, son demasiadas y la marean, y la hunden y la llevan afuera y la sacan de su centro, aturdiéndola y negándole el acceso a su silencio.
¿Por qué ahora?
¿Por qué?
Mira alrededor como mira un ciego, sin ver. Las escucha, ni mil manos le alcanzarían para taparles la boca y callarlas y ya no tiene fuerzas ni para rendirse ni para levantarse y echarlas.
Se le acercan las paredes, como si estuvieran construidas sobre rieles; y las sombras se ciernen sobre su cabeza agregándole un martirio más a su sufrimiento.
Huir no es la respuesta porque la van a seguir adonde quiera que vaya. No, no va a huir. Está clavada en el piso, sobre su alfombra, con los brazos ceñidos a su estómago, hincada de rodillas y sin aliento para levantarse.
No hay nadie, está sola, con ellas… millones de ellas.
La desafían, insultando su inteligencia. La acorralan hace horas y no se van a ir, no tan fácil…
Ella sabe que la respuesta es no responder, pero el dolor no cesa y ella no puede correr. Necesita aire y con las paredes acercándose y sin puertas ni ventanas siente que la asfixian y entre lágrimas les grita que ya dejen de acuciarla.
¿Por qué ahora?
¿Por qué?
Mira alrededor como mira un ciego, sin ver. Las escucha, ni mil manos le alcanzarían para taparles la boca y callarlas y ya no tiene fuerzas ni para rendirse ni para levantarse y echarlas.
Se le acercan las paredes, como si estuvieran construidas sobre rieles; y las sombras se ciernen sobre su cabeza agregándole un martirio más a su sufrimiento.
Huir no es la respuesta porque la van a seguir adonde quiera que vaya. No, no va a huir. Está clavada en el piso, sobre su alfombra, con los brazos ceñidos a su estómago, hincada de rodillas y sin aliento para levantarse.
No hay nadie, está sola, con ellas… millones de ellas.
La desafían, insultando su inteligencia. La acorralan hace horas y no se van a ir, no tan fácil…
Ella sabe que la respuesta es no responder, pero el dolor no cesa y ella no puede correr. Necesita aire y con las paredes acercándose y sin puertas ni ventanas siente que la asfixian y entre lágrimas les grita que ya dejen de acuciarla.
Y mientras se derrumba, resuena en sus oídos la peor de las respuestas:
“Ésta vez no hay ventaja,
vas a tener que enfrentarlas”
1 de mayo de 2011
Preguntas
En algún momento de la noche descubrió que a su alrededor, y como si fueran aire, habían infinitas preguntas. Quiso detenerlas pero le fue imposible, ya era tarde, por algún resquicio se fueron infiltrando y sin darse cuenta las fue respirando.
Ahora está a merced a ellas, parada en el medio del salón, impotente, descalza y sorprendida.
Se diluyen las salidas, sin ventanas y sin puertas, no hay espacio por donde escapar. Está confundida y paralizada como si en un sueño y a mitad de la noche le hubieran entrado a robar el alma.
No sabe qué hacer, no puede respirar, la sofocan al punto de ahogarla, la acosan sin la más mínima compasión presionándola y subyugándola, doblegando su espíritu y haciéndola caer de rodillas.
Hincada y sin aliento se dobla sobre sí misma, tratando con los brazos de aplastar tanto dolor… pero no puede, siente que es imposible, sabe que ya no da más…
Hoy no tiene escape, ni respuestas
Hoy siente, que está al límite de sus fuerzas…
Ahora está a merced a ellas, parada en el medio del salón, impotente, descalza y sorprendida.
Se diluyen las salidas, sin ventanas y sin puertas, no hay espacio por donde escapar. Está confundida y paralizada como si en un sueño y a mitad de la noche le hubieran entrado a robar el alma.
No sabe qué hacer, no puede respirar, la sofocan al punto de ahogarla, la acosan sin la más mínima compasión presionándola y subyugándola, doblegando su espíritu y haciéndola caer de rodillas.
Hincada y sin aliento se dobla sobre sí misma, tratando con los brazos de aplastar tanto dolor… pero no puede, siente que es imposible, sabe que ya no da más…
Hoy no tiene escape, ni respuestas
Hoy siente, que está al límite de sus fuerzas…
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