Hace una semana que algo la alborota, son como burbujas en el aire que la embotan, piedritas en la bota, gustos varios en la boca.
Algo está llegando, puede palparlo, no sabe lo que es porque hay una distancia que lo borra, y la alerta de amarillo, ya pasó a roja.
Escucha ruidos, algo está pasando y no puede ni soñarlo. Alrededor nada es lo mismo y por eso está en observancia, en cero tolerancia, en estado alfa, frenada, esperando.
Mira a los cuatro costados, es constante la agudeza y no hay detalle que se pierda. La montaña está cerca y Ella: quieta. Ahora no es momento de escalar, ya tiene los dedos en carne viva de tanto trepar y decidió descansar.
Está más sola que nunca en su vida, con la cuerda del paracaídas entre los dedos y lista, para que la correntada no la agarre desprevenida.
Está consciente, tan consciente que la asusta el sosiego que siente. Tan abierta y vacía, tan suave y distraída, tan sobre tierra y tan lejos, que no se entiende.
Sentada en la roca, en plena pendiente, con la espalda apoyada en una saliente, espera.
Como espera el cazador a su presa
Como espera Ella, la sorpresa
Escrito el 31 de Marzo de 2012
Leo desde que abrí los ojos y entre párrafo y párrafo la pluma de mi alma va intercalando palabras y voy desvariando entre amores y odios, entre la vida y la muerte y entre dioses y diablos para llegar al fin a entender que lo importante está en el espacio que hay entre esta palabra y esta otra.
8 de abril de 2012
7 de abril de 2012
Borrando
Siempre se le hace tarde, ¡siempre! Ni aún haciendo un esfuerzo logra acostarse temprano, y es que a estas horas sigilosas sus manos se ponen ansiosas, invitándola a la confidencia con la hoja, y Ella, agotada pero lúcida y luminosa, acepta con confianza la invitación tan amorosa.
Ayer le escribió las últimas palabras, y en el plato no quedaron ni migajas, pero fue suave, delicada y sonó algo cansada, pero lo hizo en forma deliberada, porque en la vida todo vuelve y como no sabe lo que pueda llegar a pasar, no dejó nada librado al azar.
Después de casi ocho meses se le aflojaron las mandíbulas, y cuando llega el mediodía ya no mira con recelo el teléfono ni salta si escucha el tic tac del mensaje que hasta hace un tiempo, a esa hora, no tardaba en llegar.
Se terminó, la cortina se apoyó tan despacio en el piso de cemento que no quedó ni un milímetro por donde pueda filtrase una sola gota de viento.
Ya no hay tiempo, ya es tarde, el último vagón del tren acaba de dejar el andén y con él desaparecieron de sus ojos mil palabras que velaban la mirada que tenía puesta en la cortina que lenta se bajaba. Eliminó a consciencia hasta el último vestigio, como hace cada vez que se da vuelta y en silencio se retira, levantándose la cola del vestido…
Desde la ventana y en una maceta con una rosa pintada a mano, un cactus solitario y medio destartalado, la mira y le dice que ya no queda nada.
Escrito el 27 de Marzo de 2012
Ayer le escribió las últimas palabras, y en el plato no quedaron ni migajas, pero fue suave, delicada y sonó algo cansada, pero lo hizo en forma deliberada, porque en la vida todo vuelve y como no sabe lo que pueda llegar a pasar, no dejó nada librado al azar.
Después de casi ocho meses se le aflojaron las mandíbulas, y cuando llega el mediodía ya no mira con recelo el teléfono ni salta si escucha el tic tac del mensaje que hasta hace un tiempo, a esa hora, no tardaba en llegar.
Se terminó, la cortina se apoyó tan despacio en el piso de cemento que no quedó ni un milímetro por donde pueda filtrase una sola gota de viento.
Ya no hay tiempo, ya es tarde, el último vagón del tren acaba de dejar el andén y con él desaparecieron de sus ojos mil palabras que velaban la mirada que tenía puesta en la cortina que lenta se bajaba. Eliminó a consciencia hasta el último vestigio, como hace cada vez que se da vuelta y en silencio se retira, levantándose la cola del vestido…
Desde la ventana y en una maceta con una rosa pintada a mano, un cactus solitario y medio destartalado, la mira y le dice que ya no queda nada.
(Hoy dio vuelta la hoja del libro, y resuelta, empezó otro capítulo)
Escrito el 27 de Marzo de 2012
1 de abril de 2012
A calzón quitado
¡Ya está! Se cansó, y de ese cansancio salieron las palabras justas, sin rodeos, sin tiros por elevación y en una sola oración.
¡A Ella no! Porque de esto sabe un rato largo y está todo más que claro. No se puede esconder un elefante en un monedero y cuando la realidad es tan tangible ¡a otro con ese cuento!
Ahora sí que largó todo y el corazón late a coro con la paz que logró sin el más mínimo decoro.
Usó las palabras justas, sin eufemismos ni sinónimos, sin rebusques ni antónimos.
¿Quedó bien? ¡Qué le importa! Si lo que está escribiendo no es una carta de recomendación sino más bien una panorámica en acción. Ya estuvo bueno el tema de tanta interpretación y ahora le tocó cantar más afinada que nunca la canción del sanseacabó.
Nunca le salió tan redondo, el escrito parece una moneda, eso sí, de una sola cara porque no dejó resquicio por donde pueda filtrarse una respuesta.
Se permitió escupir sin asco en el medio de la calle conservando la cintura y salteando algún que otro detalle, como para no herir susceptibilidades.
Fue orgásmico el desfile de improperios, un dominó de carcajadas a teatro lleno, una cerrada de puerta en los dedos, un choque sin ilesos, una media vuelta a puro taco y pelo suelto.
Tiene con qué y lo sabe, a Ella no le gana nadie en sustancia y para hacerle frente y amedrentarla ¡vaya que hacen falta más que unas cuantas palabras!
Escrito el 24 de Marzo de 2012
¡A Ella no! Porque de esto sabe un rato largo y está todo más que claro. No se puede esconder un elefante en un monedero y cuando la realidad es tan tangible ¡a otro con ese cuento!
Ahora sí que largó todo y el corazón late a coro con la paz que logró sin el más mínimo decoro.
Usó las palabras justas, sin eufemismos ni sinónimos, sin rebusques ni antónimos.
¿Quedó bien? ¡Qué le importa! Si lo que está escribiendo no es una carta de recomendación sino más bien una panorámica en acción. Ya estuvo bueno el tema de tanta interpretación y ahora le tocó cantar más afinada que nunca la canción del sanseacabó.
Nunca le salió tan redondo, el escrito parece una moneda, eso sí, de una sola cara porque no dejó resquicio por donde pueda filtrarse una respuesta.
Se permitió escupir sin asco en el medio de la calle conservando la cintura y salteando algún que otro detalle, como para no herir susceptibilidades.
Fue orgásmico el desfile de improperios, un dominó de carcajadas a teatro lleno, una cerrada de puerta en los dedos, un choque sin ilesos, una media vuelta a puro taco y pelo suelto.
Tiene con qué y lo sabe, a Ella no le gana nadie en sustancia y para hacerle frente y amedrentarla ¡vaya que hacen falta más que unas cuantas palabras!
Escrito el 24 de Marzo de 2012
Sedienta soledad
Le toca en estos tiempos un rato de silencio, horas de estar sola y largos días de camino en la vastedad del infinito.
Confía en lo que hay porque se tiene a sí misma frente al espejo, con las manos a los costados del cuerpo, los ojos sin pintar, el pelo sin atar y la mirada centrada en la figura que ahí está.
Camina alerta y tranquila hacia la conciencia, sin luchar y aceptando sin juzgar.
En el fondo sabe, sabe y no dice, de eso no quiere hablar, pero cuando habla cambia, y como cambia, lo que dice carece de sustancia, por eso lo larga, por eso no le da importancia.
Lo que no dice es lo que tiene sustento, es su secreto y no lo cuenta porque a las palabras siempre se las lleva el viento.
Todo esto lleva un proceso, una demora parsimoniosa, una amansadora, un sacar los pies del barro y observar desde el costado, orillando.
Feliz de estar en donde está, de ser lo que es, de saber lo que no quiere, de decir sí o no y de bajar en cualquier estación. Libre de soltar a quien no viene a sumar y de alejarse de quien quiere molestar.
Lo que sigue no lo sabe, ni quiere enterarse. Prefiere dejar que la sorprenda y la encuentre, para desencontrarse y asombrarse, armarse y desintegrarse. Sabe que no se termina nunca y que entre sorbos hay un rato más.
Se fueron para no llegar.
Partieron para dejar.
Vienen a ver si está.
Levanta anclas y se va.
Escrito el 23 de Marzo de 2012
Confía en lo que hay porque se tiene a sí misma frente al espejo, con las manos a los costados del cuerpo, los ojos sin pintar, el pelo sin atar y la mirada centrada en la figura que ahí está.
Camina alerta y tranquila hacia la conciencia, sin luchar y aceptando sin juzgar.
En el fondo sabe, sabe y no dice, de eso no quiere hablar, pero cuando habla cambia, y como cambia, lo que dice carece de sustancia, por eso lo larga, por eso no le da importancia.
Lo que no dice es lo que tiene sustento, es su secreto y no lo cuenta porque a las palabras siempre se las lleva el viento.
Todo esto lleva un proceso, una demora parsimoniosa, una amansadora, un sacar los pies del barro y observar desde el costado, orillando.
Feliz de estar en donde está, de ser lo que es, de saber lo que no quiere, de decir sí o no y de bajar en cualquier estación. Libre de soltar a quien no viene a sumar y de alejarse de quien quiere molestar.
Lo que sigue no lo sabe, ni quiere enterarse. Prefiere dejar que la sorprenda y la encuentre, para desencontrarse y asombrarse, armarse y desintegrarse. Sabe que no se termina nunca y que entre sorbos hay un rato más.
Se fueron para no llegar.
Partieron para dejar.
Vienen a ver si está.
Levanta anclas y se va.
Escrito el 23 de Marzo de 2012
Cerrar con suavidad
Hay mil maneras de cerrar una puerta, como hay mil maneras de cerrar una historia y otras tantas de batirse en retirada hacia la gloria.
Hoy, entre un té guindas y otro de jazmín, descubrió la manera de hacer gráfica su forma, para que la entienda el que tiene oídos para escuchar o para plantar la semilla en aquel que todavía tiene la tierra sin arar.
Ella siempre dibuja con las manos lo que dice, como un mudo hace letras con los dedos, ella pinta un cuadro con la escena de lo que cuenta.
Hace unas semanas atrás y junto a un revuelo de palabras mal interpretado, creyó que había cerrado, pero no, porque cuando se cierra una puerta con enojo y con dolor, se cierra de golpe y la misma fuerza que la cierra la vuelve a abrir, mostrándole que así no, que tiene que tomar la decisión cuando el fuego se apagó, cuando el hambre se sació, cuando la ira se aplacó y la lucha se rindió.
Cerrar algo despacio
es darle tiempo a las cosas para que ocupen su espacio,
cerrar algo despacio
es llevar al boxeador al rincón con los brazos a los costados…
Escrito el 22 de Marzo de 2012
Hoy, entre un té guindas y otro de jazmín, descubrió la manera de hacer gráfica su forma, para que la entienda el que tiene oídos para escuchar o para plantar la semilla en aquel que todavía tiene la tierra sin arar.
Ella siempre dibuja con las manos lo que dice, como un mudo hace letras con los dedos, ella pinta un cuadro con la escena de lo que cuenta.
Hace unas semanas atrás y junto a un revuelo de palabras mal interpretado, creyó que había cerrado, pero no, porque cuando se cierra una puerta con enojo y con dolor, se cierra de golpe y la misma fuerza que la cierra la vuelve a abrir, mostrándole que así no, que tiene que tomar la decisión cuando el fuego se apagó, cuando el hambre se sació, cuando la ira se aplacó y la lucha se rindió.
Cerrar algo despacio
es darle tiempo a las cosas para que ocupen su espacio,
cerrar algo despacio
es llevar al boxeador al rincón con los brazos a los costados…
Escrito el 22 de Marzo de 2012
Gusto a falta de inteligencia
En la bandeja el té, infaltable, y frente a Ella, infaltable también, baila el humo del primer cigarrillo del relato.
Hoy a la tarde tuvo un encuentro que le llenó la boca del gusto que tiene la estupidez, la ignorancia ajena y la falta de tacto y no pudo menos que vomitar lo que sentía en el acto. Por ahí hizo una breve aparición la venganza, pero prefirió no usarla. No porque no deba, sino por una cuestión de ida y vuelta y porque la vida se encarga de todo, y porque su arma más certera es la paciencia.
Soltó hace rato y no espera inteligencia y mucho menos intelecto del otro lado ¡pero hoy sí que le bailaban en el hombro los diablos! y el gusto a asco le tuvo toda la tarde el corazón en un solo sobresalto.
Tranquila ya y lejos de candingas, prende el quinto cigarrillo del relato, mientras imperceptible, se le dibuja una sonrisa en la comisura de los labios…
Escrito el 20 de Marzo de 2012
Hoy a la tarde tuvo un encuentro que le llenó la boca del gusto que tiene la estupidez, la ignorancia ajena y la falta de tacto y no pudo menos que vomitar lo que sentía en el acto. Por ahí hizo una breve aparición la venganza, pero prefirió no usarla. No porque no deba, sino por una cuestión de ida y vuelta y porque la vida se encarga de todo, y porque su arma más certera es la paciencia.
Soltó hace rato y no espera inteligencia y mucho menos intelecto del otro lado ¡pero hoy sí que le bailaban en el hombro los diablos! y el gusto a asco le tuvo toda la tarde el corazón en un solo sobresalto.
Tranquila ya y lejos de candingas, prende el quinto cigarrillo del relato, mientras imperceptible, se le dibuja una sonrisa en la comisura de los labios…
Con Ella, sólo un loco se atrevería,
pero él fue osado,
se creyó el cuento de que era distraída
y le salió caro.
Escrito el 20 de Marzo de 2012
Un hastío simpático
No fue un día agitado el de hoy, pero recién llega y es algo tarde. La casa está como le gusta a Ella, vacía y silenciosa. El perro la recibe mirándola a los ojos y pidiéndole salir, le abre y cierra con llave. Se saca las botas, se desabrocha el cinturón, deja la cartera en la mesada y trata de vaciarla, a esta hora del día pesa como una tonelada.
Se demora haciendo un par de llamadas y todavía tiene que bañarse, pero el teclado no puede esperar y se sienta. Falta el té, será después.
Prende el cuarto cigarrillo y en los segundos en que tarda en cruzarse de piernas, ya está adentro, mirando lo que baila entre sus dedos.
No puede menos que sonreír. Hoy fue un día lleno de sorpresas, lleno de ser como es, lleno de idas y venidas, lleno de ciruelas, lleno de papas fritas, lleno de risas, lleno del más puro cansancio y del más puro placer.
Tendida cuan larga es entre sus almohadones, busca a tientas el cenicero y apaga el cigarrillo.
Es que el día no confluye en su cosmos hasta que se sacude de todo y de todos, hasta que, consciente de haber vivido en cada segundo cada suspiro, abre las manos y suelta, dejando que el sol evapore a cada uno y a cada cosa lejos de su agua y lejos de su rosa.
Escrito el 18 de Marzo de 2012
Se demora haciendo un par de llamadas y todavía tiene que bañarse, pero el teclado no puede esperar y se sienta. Falta el té, será después.
Prende el cuarto cigarrillo y en los segundos en que tarda en cruzarse de piernas, ya está adentro, mirando lo que baila entre sus dedos.
No puede menos que sonreír. Hoy fue un día lleno de sorpresas, lleno de ser como es, lleno de idas y venidas, lleno de ciruelas, lleno de papas fritas, lleno de risas, lleno del más puro cansancio y del más puro placer.
Tendida cuan larga es entre sus almohadones, busca a tientas el cenicero y apaga el cigarrillo.
Es que el día no confluye en su cosmos hasta que se sacude de todo y de todos, hasta que, consciente de haber vivido en cada segundo cada suspiro, abre las manos y suelta, dejando que el sol evapore a cada uno y a cada cosa lejos de su agua y lejos de su rosa.
(Lo que pasó hoy, es imposible de deshacer
Y si fuera posible, ¿para qué?)
Escrito el 18 de Marzo de 2012
Ni tratando
Hace calor todavía y aunque el sol se esté poniendo y la brisa le ponga empeño, sus escalones siguen calientes y no puede ni tan siquiera pisar el primero. Por eso decide quedarse adentro, entre sus almohadones, con la vista perdida en el lento ondular isleño que danzan sus cortinas, su lámpara y sus pañuelos.
Sigue teniendo mil cosas entre los dedos, sigue encontrando cartas que se escaparon del fuego, sigue con las mandíbulas apretadas y dos imborrables rayas en el entrecejo. Sigue y sigue, sin saber adónde va, sin tener con quien jugar y sin otro par de manos que la ayuden a remar.
Se quedó sin fuerzas y por eso tan solo se deja y confía, y trata sin tratar e intenta soltar y dejar de masticar para tragar y respirar…
No hay aliento ya, ni resto. Está abajo, en el fondo, en cero, con sus tacos guardados y sus uñas extrañando el color negro.
Sabe que todo viene para dejar y que depende de ella aceptar o luchar. Pero hay fantasmas que no se alejan, hilos que no se cortan y caras que no se van.
Se pregunta si es ella la que los retiene y la respuesta, rápida y certera, le pega de lleno en el pecho, dejándola tendida en el suelo, mirando el cielo, con los brazos abiertos
Escrito el 5 de Enero de 2012
Sigue teniendo mil cosas entre los dedos, sigue encontrando cartas que se escaparon del fuego, sigue con las mandíbulas apretadas y dos imborrables rayas en el entrecejo. Sigue y sigue, sin saber adónde va, sin tener con quien jugar y sin otro par de manos que la ayuden a remar.
Se quedó sin fuerzas y por eso tan solo se deja y confía, y trata sin tratar e intenta soltar y dejar de masticar para tragar y respirar…
No hay aliento ya, ni resto. Está abajo, en el fondo, en cero, con sus tacos guardados y sus uñas extrañando el color negro.
Sabe que todo viene para dejar y que depende de ella aceptar o luchar. Pero hay fantasmas que no se alejan, hilos que no se cortan y caras que no se van.
Se pregunta si es ella la que los retiene y la respuesta, rápida y certera, le pega de lleno en el pecho, dejándola tendida en el suelo, mirando el cielo, con los brazos abiertos
… y los anteojos puestos…
Escrito el 5 de Enero de 2012
31 de marzo de 2012
Abriendo
Se abre, se muestra, cuenta y gesticula, por momentos se le hace un nudo en la garganta pero logra detener las lágrimas y sigue, es Ella, aunque no sea su lugar y aunque a su espalda haya una ventana, es Ella, que siempre se sienta contra la pared y con las luces apagadas.
En algún momento la periferia se desvanece, desaparecen la mesa, las sillas, y el tiempo y Ella con el alma desnuda va abriendo el espacio y con los dedos disolviendo las sombras, mientras flotan en el aire y entre el humo de varios cigarrillos, dos tazas de té.
El pasado es un puente ya derribado, el futuro es el más puro misterio y el presente es esto que está pasando:
Escrito el 21 de Setiembre de 2011
En algún momento la periferia se desvanece, desaparecen la mesa, las sillas, y el tiempo y Ella con el alma desnuda va abriendo el espacio y con los dedos disolviendo las sombras, mientras flotan en el aire y entre el humo de varios cigarrillos, dos tazas de té.
El pasado es un puente ya derribado, el futuro es el más puro misterio y el presente es esto que está pasando:
Ella gesticulando y siendo, vacía y abierta
Él… él sólo la está mirando, y piensa…
Escrito el 21 de Setiembre de 2011
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Relatos
11 de marzo de 2012
Adentro
No es tan tarde, pero tiene sueño y algo de frío. El otoño está llevándose las hojas de los árboles hacia el olvido, teñidas de naranjas y amarillos, mientras el sol pasa tendido, haciendo la noche más larga, más oscura y helada, más llena de sombras y de alivio.
Se encierra, se esconde a los ojos del mundo y prende un cigarrillo. No hay ruido, ni voces y mientras adentro calla el silencio, serena recorre su abismo.
Camina en lento equilibrio sobre la soga que cuelga entre aquí y allá, sus brazos hacen de alas sin volar y su espalda, ligera de equipaje, le hace suelto el andar.
Mira en donde no hay nada que mirar y sus pies descalzos se acomodan en el espacio que hay entre el talón y algún otro lugar.
No le importa saber, ni entender, ni explicar, ni pensar, ni justificar, ni encontrar, ni tirar, ni soltar. No le importan ni la realidad ni los demás. Lo único que le importa es que no le importa porque está sin estar…
El fuego de la estufa la acompaña sin palabras, igual que la acompaña la soledad, toda risa y toda lágrima.
Se encierra, se esconde a los ojos del mundo y prende un cigarrillo. No hay ruido, ni voces y mientras adentro calla el silencio, serena recorre su abismo.
Camina en lento equilibrio sobre la soga que cuelga entre aquí y allá, sus brazos hacen de alas sin volar y su espalda, ligera de equipaje, le hace suelto el andar.
Mira en donde no hay nada que mirar y sus pies descalzos se acomodan en el espacio que hay entre el talón y algún otro lugar.
No le importa saber, ni entender, ni explicar, ni pensar, ni justificar, ni encontrar, ni tirar, ni soltar. No le importan ni la realidad ni los demás. Lo único que le importa es que no le importa porque está sin estar…
El fuego de la estufa la acompaña sin palabras, igual que la acompaña la soledad, toda risa y toda lágrima.
Se acercan las noches eternas y el vicio de las letras.
Se acercan las cortinas cerradas y la periferia desterrada.
Se acerca el invierno y la oscuridad más luminosa del alma.
Dos semáforos en rojo
Había muchos finales para esta historia, pero la vida eligió uno,
y, como si los segundos hubieran sido cronometrados,
dos semáforos en rojo hicieron lo impensado.
Ella no dibuja planes en la arena, pero son sagradas la paciencia y la espera y por eso se toma sus tiempos, como se toma su tiempo su rosa en abrir, la tormenta en llegar, la luna en llenarse y el sol en salir.
A veces suele sentir que ya está, pero después se da cuenta de que no es así, y se halla otra vez tratando de sacar a flote la balsa en la que tiene metidos los pies, hasta que de tanto aliento se abre más el agujero y con el agua hasta el cuello deja que todo se hunda y suelta los remos…
Hoy la barca se fue al fondo del río
y a los remos se los llevó el recuerdo, de la mano del olvido
y con ellos dos semáforos en rojo y un saludo aturdido
y en la última página del libro
la sonrisa de Ella, bella firma de no haber perdido…
21 de febrero de 2012
De espaldas a la pared
Es tan tarde que no sabe qué hora es, se esfumó en la distancia la forma del tiempo y se le dibujaron para siempre las suaves caricias que todavía siente en la piel.
Ya se terminó el té y el cenicero está lleno de sentimientos que Ella no logra comprender.
Descansa descalza de espaldas a la pared, las luces apagadas, la madera oscura, la alfombra gastada, los almohadones anaranjados, los cinco escalones blancos, los anteojos negros, los labios húmedos, los tacos guardados y, siendo cómplices de lo que siente y fieles testigos de lo que no entiende, sus manos
Escrito el 14 de Octubre de 2011
Ya se terminó el té y el cenicero está lleno de sentimientos que Ella no logra comprender.
Descansa descalza de espaldas a la pared, las luces apagadas, la madera oscura, la alfombra gastada, los almohadones anaranjados, los cinco escalones blancos, los anteojos negros, los labios húmedos, los tacos guardados y, siendo cómplices de lo que siente y fieles testigos de lo que no entiende, sus manos
casi quietas sobre el teclado…
Escrito el 14 de Octubre de 2011
Debería
Si hay una palabra que Ella no tiene en su vocabulario es “debería”, porque huele a tradición, falsedad, mandato, ilógica, incoherencia e imposición.
Podrán tildarla de loca, de egocéntrica, de ingrata, de caprichosa y hasta de orgullosa, pero no le importa.
Ha tenido que dar explicaciones pero no son justificaciones, porque cuando está con la espalda apoyada en la pared, casi a oscuras, descalza y sola y palpando la simpleza de lo que siente, no necesita justificar nada, sólo sonríe o llora…
La verdad está adentro y es una sola y por más que la mire por donde la mire es transparente, limpia y no tiene cola.
Es que cuando no hay máscaras ni vestidos, es cuando el espejo le devuelve la mirada sin juzgarla y es por eso que aunque huelguen las explicaciones, a veces, sólo a veces, suele darlas.
Escrito el 22 de Diciembre de 2011
Podrán tildarla de loca, de egocéntrica, de ingrata, de caprichosa y hasta de orgullosa, pero no le importa.
Ha tenido que dar explicaciones pero no son justificaciones, porque cuando está con la espalda apoyada en la pared, casi a oscuras, descalza y sola y palpando la simpleza de lo que siente, no necesita justificar nada, sólo sonríe o llora…
La verdad está adentro y es una sola y por más que la mire por donde la mire es transparente, limpia y no tiene cola.
Es que cuando no hay máscaras ni vestidos, es cuando el espejo le devuelve la mirada sin juzgarla y es por eso que aunque huelguen las explicaciones, a veces, sólo a veces, suele darlas.
Escrito el 22 de Diciembre de 2011
Amenazas
No es fácil poner en palabras los sentimientos, pero hoy sin darse cuenta y sin aviso logró ensartarlos uno a uno como si fueran las perlas de un collar y sintió como la ira, la locura, la agonía, el desgaste, las lágrimas, la confusión, la incredulidad, la estupidez, la confianza, la paciencia, el silencio, el dolor, la venganza y la muerte salieron como un torrente de sangre de su boca.
No sabe lo que viene pero se arrancó del alma los cuidados, la consideración, la medida, el aplomo, el apoyo y la calma porque ya no da más. No le importa nada, ni a quien lastima, ni quien está al lado, ni la justicia, ni lo divino, ni el diablo... ¡nada!
Hoy está en una encrucijada en donde elegir es más que difícil, porque se le terminaron los plazos, porque ya no tiene tiempo y no encuentra ni tan siquiera un resquicio por donde respirar.
Está acorralada
A oscuras
En el abismo
Escrito el 24 de Noviembre de 2011
No sabe lo que viene pero se arrancó del alma los cuidados, la consideración, la medida, el aplomo, el apoyo y la calma porque ya no da más. No le importa nada, ni a quien lastima, ni quien está al lado, ni la justicia, ni lo divino, ni el diablo... ¡nada!
Hoy está en una encrucijada en donde elegir es más que difícil, porque se le terminaron los plazos, porque ya no tiene tiempo y no encuentra ni tan siquiera un resquicio por donde respirar.
Está acorralada
A oscuras
En el abismo
Y es un peligro…
Escrito el 24 de Noviembre de 2011
Y más
Hay mil papeles en su escritorio y todos sin terminar, también hay mil cosas que redondear y otras tantas que cerrar y entre sus carpetas esperan con paciencia oraciones inconclusas, palabras sin tildar, frases que no logra rimar, finales que tiene que cambiar y títulos que sí o sí tiene que acordar.
Está todo de cabeza, pero veía venir la tormenta, había demasiada calma en la superficie y los grises la saturaron, al punto de barrer las cartas de un solo manotazo.
Pronto van a ser ocho años, el tiempo que se tardó en aprender a torcer, el tiempo que se tardó en estar alerta, el tiempo que se tardó en vaciarse, el mismo tiempo que se tardó en abrir los ojos y despertarse.
Está todo de cabeza, pero veía venir la tormenta, había demasiada calma en la superficie y los grises la saturaron, al punto de barrer las cartas de un solo manotazo.
Pronto van a ser ocho años, el tiempo que se tardó en aprender a torcer, el tiempo que se tardó en estar alerta, el tiempo que se tardó en vaciarse, el mismo tiempo que se tardó en abrir los ojos y despertarse.
Irónicamente se está durmiendo
pero sus dedos se deslizan silenciosos sobre el teclado,
como se deslizan silenciosos los ojos verdes que añoran,
la piel ardiente que llora
y el corazón que late lento
esperando al amado que se demora…
Escrito el 11 de Febrero de 2012
Acomodando el carro
Hace tiempo que siente que se acerca el final, ese final tan anunciado, ese mismo que dice que terminó el mismo día que empezó, aunque siga pasando.
Sabía, siempre lo supo, pero en ese segundo se le mezclaron la angustia del desprendimiento, la certeza de lo que le dijeron las tripas hace meses y lo que le susurra al oído la vida, cuando la verdad se convierte en palabras y se la deja enredada en el pelo, la brisa.
Hubo un momento de quiebre, un sacudón que la desacomodó, y con el corazón detenido junto a las ruedas del carro se miró las manos y entre lágrimas, las vio llenas de astillas y de barro.
Ya no se tarda años en darse cuenta, ahora se limpia en los pantalones la sangre y se agacha para agarrar de vuelta las riendas y seguir tirando.
Esta es su vida, así, sin mapa, es lo que Ella siente, es lo que no quiere cambiar, es lo que ama, es lo que escribe, es lo que hace, es tirarse sin paracaídas, es lo que la mantiene vacía, es la espera sin esperar, es saber sin saber…
Escrito el 17 de Febrero de 2012
Sabía, siempre lo supo, pero en ese segundo se le mezclaron la angustia del desprendimiento, la certeza de lo que le dijeron las tripas hace meses y lo que le susurra al oído la vida, cuando la verdad se convierte en palabras y se la deja enredada en el pelo, la brisa.
Hubo un momento de quiebre, un sacudón que la desacomodó, y con el corazón detenido junto a las ruedas del carro se miró las manos y entre lágrimas, las vio llenas de astillas y de barro.
Ya no se tarda años en darse cuenta, ahora se limpia en los pantalones la sangre y se agacha para agarrar de vuelta las riendas y seguir tirando.
Esta es su vida, así, sin mapa, es lo que Ella siente, es lo que no quiere cambiar, es lo que ama, es lo que escribe, es lo que hace, es tirarse sin paracaídas, es lo que la mantiene vacía, es la espera sin esperar, es saber sin saber…
Es confirmar que la lógica está llena de palabras
y que los sentimientos y la paciencia, no tienen ni una sola letra…
18 de febrero de 2012
Ya no
Recién llega y ya se sacó las botas. Café, silencio, cortinas corridas, almohadones y la espalda apoyada en la pared.
Prende el tercer cigarrillo de esta última media hora. El ritual la centra, la hace lúcida, le despeja los ojos y la calma, mientras de las tripas le sale lo que siente y sobre el teclado los dedos cantan.
Ya está, ya cerró. Dos palabras y un signo de interrogación la sacaron de contexto y ¡ya no!
No soporta el sarcasmo, la ironía y el aire sobrador, son cosas que no practica, herramientas que no usa y formas que no acepta ni comparte.
No hay explicación posible, y si la hubiera, no quiere escucharla porque de sus ojos no se borran las palabras ni amaina el ardor que siente en el alma.
Queda lo que vio, lo que aprendió, lo que escuchó y lo que sintió.
Prende el tercer cigarrillo de esta última media hora. El ritual la centra, la hace lúcida, le despeja los ojos y la calma, mientras de las tripas le sale lo que siente y sobre el teclado los dedos cantan.
Ya está, ya cerró. Dos palabras y un signo de interrogación la sacaron de contexto y ¡ya no!
No soporta el sarcasmo, la ironía y el aire sobrador, son cosas que no practica, herramientas que no usa y formas que no acepta ni comparte.
No hay explicación posible, y si la hubiera, no quiere escucharla porque de sus ojos no se borran las palabras ni amaina el ardor que siente en el alma.
Queda lo que vio, lo que aprendió, lo que escuchó y lo que sintió.
Queda el saber que ya no…
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20 de diciembre de 2011
Ni todo ni nada, sólo algo
Esta es la segunda vez. Una hace unos años y otra ahora. Sabe que la vida le está mostrando algo que todavía no aprendió y Ella apenas si logra ver porqué apareció.
Sentada observa la situación, alerta, vacía y silenciosa. Siente, pero no se pregunta ni se involucra. ¿Explicaciones para qué? a esta altura los caramelos ya vienen sin envoltura…
Palpa la sonrisa escondida, el miedo, la desesperación, la necesidad de aprobación, la falta de confianza, la inseguridad, la testarudez, el dolor, las lágrimas secas, la inquietud, las paredes altas, la casa sin ventanas y sin puerta de entrada, el movimiento continuo, la frustración y la mirada profunda llena de palabras calladas.
Sentada observa la situación, alerta, vacía y silenciosa. Siente, pero no se pregunta ni se involucra. ¿Explicaciones para qué? a esta altura los caramelos ya vienen sin envoltura…
Palpa la sonrisa escondida, el miedo, la desesperación, la necesidad de aprobación, la falta de confianza, la inseguridad, la testarudez, el dolor, las lágrimas secas, la inquietud, las paredes altas, la casa sin ventanas y sin puerta de entrada, el movimiento continuo, la frustración y la mirada profunda llena de palabras calladas.
Es que cuando los cimientos ceden y la estructura cae
Se ve el cartel que reza:
“Prohibido volver a armar…”
16 de diciembre de 2011
Ira, furia, fundamento y sustancia
Está todo teñido de rojo, sus ojos, sus puños, el cielo, los verdes, la madera, la arena, la noche, lo que toca, lo que mira y hasta el aire que respira.
Siente que la ciega una cortina de sangre y un río enloquecido la lleva a la pelea y a la venganza porque hoy, Ella toda, es ira y furia con sustancia.
No quiere detenerse, ya se hartó.
Acaba de barrer de un solo manotazo el paño verde, y las cartas volaron por el aire como plumas yendo a parar a cualquier lado. No le importa nada, y carta que encuentra, carta que patea, rompe y quema.
La mesa es un despojo de maderas desparramadas y la silla en la que estaba sentada es una pira funeraria en el centro de la sala…
Dicen que la venganza es un plato que se come frío, pero Ella sabe que no tiene gusto a nada. Por eso eligió la furia, la sangre, la ira, la caída sin escalas, el abismo y los pedazos…
Siente que la ciega una cortina de sangre y un río enloquecido la lleva a la pelea y a la venganza porque hoy, Ella toda, es ira y furia con sustancia.
No quiere detenerse, ya se hartó.
Acaba de barrer de un solo manotazo el paño verde, y las cartas volaron por el aire como plumas yendo a parar a cualquier lado. No le importa nada, y carta que encuentra, carta que patea, rompe y quema.
La mesa es un despojo de maderas desparramadas y la silla en la que estaba sentada es una pira funeraria en el centro de la sala…
Dicen que la venganza es un plato que se come frío, pero Ella sabe que no tiene gusto a nada. Por eso eligió la furia, la sangre, la ira, la caída sin escalas, el abismo y los pedazos…
No hay lugar más sano que el fondo del pozo
para apoyar los pies
y dar el salto
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11 de diciembre de 2011
La calma antes de la tormenta
En algún momento del día un destello la alertó y la hizo tomar conciencia de la rara calma que había en la superficie. Bastó esa luz y en un segundo ya estaba sumergida, buceando hacia su centro.
Se observa. Nota que está inquieta y a la vez abstraída y tan absorta que parece hipnotizada. Se ve arrastrando los pies como si le pesara una eternidad la vida, va caminando con el alma echa jirones en los brazos, y en sus labios se insinúa, apenas perceptible, una sonrisa, que inútil, trata de ocultar el agobio que se le dibuja sin disimulo en los ojos.
El círculo no se cierra y ya está cansada, el cuerpo casi no le responde, no escucha los susurros que tanto ama, el silencio hoy no la abraza, los cinco escalones de madera gastada dejaron de llamarla y la brisa que siempre la despeina está sentada en la arena, esperándola, triste y acongojada.
Hay dos ases en esta jugada,
y un problema.
Tiene uno en cada manga,
y no sabe cual tirar en la mesa…
Se observa. Nota que está inquieta y a la vez abstraída y tan absorta que parece hipnotizada. Se ve arrastrando los pies como si le pesara una eternidad la vida, va caminando con el alma echa jirones en los brazos, y en sus labios se insinúa, apenas perceptible, una sonrisa, que inútil, trata de ocultar el agobio que se le dibuja sin disimulo en los ojos.
El círculo no se cierra y ya está cansada, el cuerpo casi no le responde, no escucha los susurros que tanto ama, el silencio hoy no la abraza, los cinco escalones de madera gastada dejaron de llamarla y la brisa que siempre la despeina está sentada en la arena, esperándola, triste y acongojada.
Hay dos ases en esta jugada,
y un problema.
Tiene uno en cada manga,
y no sabe cual tirar en la mesa…
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