Sigue en este “no hacer” fluyendo, respirando, siendo...
Flota, y el río la lleva, risueño, mientras Ella va absorbida, adentro, con el pelo largo nadando lejos de su cara y los ojos cerrados…
El sol le ilumina los labios y la hace sonreír, tierno, dulce, cálido…
El agua está tibia y un millón de gotas la sostienen como si fueran dedos llevándola por su diáfano cauce, delicados…
No hay obstáculos, es como si todo fuera río sin orilla y estuviera sostenido por el mudo aliento de la vida…
Está entregada, y transportada por suspiros a lo largo del río Ella se deja llevar, extasiada… mientras los rayos del sol que tocan el agua iluminan su piel vistiéndola de diamantes hasta los pies…
Está en una pausa (como si fuera agua)
Camino a casa…
Leo desde que abrí los ojos y entre párrafo y párrafo la pluma de mi alma va intercalando palabras y voy desvariando entre amores y odios, entre la vida y la muerte y entre dioses y diablos para llegar al fin a entender que lo importante está en el espacio que hay entre esta palabra y esta otra.
31 de marzo de 2011
27 de marzo de 2011
Desatino
Sale, es de noche y hace frío, por eso está envuelta en su largo, pesado y cálido abrigo, taco aguja y la cartera, infaltable, con más de lo necesario… pero tiene que tener algo en las manos.
A veces necesita sumergirse en el afuera y hoy la ocasión es perfecta.
Llega, amigas la esperan. No es el lugar que acostumbra, ni la hora, pero decidió ir para ver…
Se sienta y el espacio que ocupan se llena de risas que se convierten en carcajadas por las ocurrencias y por los temas que van saltando sin ton ni son de uno a otro sin ninguna correlación.
Son todas mujeres y si alguien las escuchara, entendería las palabras pero le sería imposible hilar con coherencia, porque sólo ellas entienden los porqués los cuándo y los cómo…
Se siente sapo de otro pozo, éste no es su espacio; sus años y la música que empieza a hacer estragos en sus oídos y en su garganta se lo dejan más que claro.
Pide un café, lo único que la conecta con algo que quiere y conoce. Pero no hay caso. Nada encaja…
Siente que está sin querer estar en ese lugar, y sí con sus mujeres queridas, pero no ahí, porque entre el bullicio se pierden palabras y las luces cada vez más bajas no permiten ni ver lo que las demás están mostrando.
Mira alrededor, no hay nada consecuente, no hay ilación en lo que ve y con la cabeza de lado hace el vano intento de entender…
Si se pregunta no hay respuesta entonces sólo observa y de reojo se mira.
No, definitivamente éste no es su lugar, ni su tiempo, ni su camino. La edad le muestra que hay cosas que ya no tiene ganas de hacer, pero no porque no pueda, sino porque ya las hizo.
Sabe que hay un tiempo para todo en la vida
sabe que repetir el pasado es menos que atinado
porque cuando en un lugar,
lo que hay es como mirar para atrás,
ya no hay más de qué hablar…
A veces necesita sumergirse en el afuera y hoy la ocasión es perfecta.
Llega, amigas la esperan. No es el lugar que acostumbra, ni la hora, pero decidió ir para ver…
Se sienta y el espacio que ocupan se llena de risas que se convierten en carcajadas por las ocurrencias y por los temas que van saltando sin ton ni son de uno a otro sin ninguna correlación.
Son todas mujeres y si alguien las escuchara, entendería las palabras pero le sería imposible hilar con coherencia, porque sólo ellas entienden los porqués los cuándo y los cómo…
Se siente sapo de otro pozo, éste no es su espacio; sus años y la música que empieza a hacer estragos en sus oídos y en su garganta se lo dejan más que claro.
Pide un café, lo único que la conecta con algo que quiere y conoce. Pero no hay caso. Nada encaja…
Siente que está sin querer estar en ese lugar, y sí con sus mujeres queridas, pero no ahí, porque entre el bullicio se pierden palabras y las luces cada vez más bajas no permiten ni ver lo que las demás están mostrando.
Mira alrededor, no hay nada consecuente, no hay ilación en lo que ve y con la cabeza de lado hace el vano intento de entender…
Si se pregunta no hay respuesta entonces sólo observa y de reojo se mira.
No, definitivamente éste no es su lugar, ni su tiempo, ni su camino. La edad le muestra que hay cosas que ya no tiene ganas de hacer, pero no porque no pueda, sino porque ya las hizo.
Sabe que hay un tiempo para todo en la vida
sabe que repetir el pasado es menos que atinado
porque cuando en un lugar,
lo que hay es como mirar para atrás,
ya no hay más de qué hablar…
25 de marzo de 2011
Parar para seguir
Está en la sala, con la espalda y la nuca apoyadas en la pared, sentada sobre sus almohadones rojos y naranjas con el pelo suelto y los brazos relajados, como ella, en sus piernas.
La envuelve el plácido silencio de las maderas oscuras, el olor limpio del mar recién amanecido y el cálido sopor de los últimos rayos de sol de un día ya vivido.
Mira y ve que afuera está todo quieto, como si el tiempo se hubiera detenido en algún minuto distraído; siente que ella también está quieta y se observa: nada se mueve y sin embargo todo sigue fluyendo, todo sigue respirando, todo sigue siendo…
La embarga la quietud de la ausencia de palabras del silencio más dulce, la acuna la soledad más tierna y el aroma de su tierra de aguas claras y arenas mecidas por el viento…
Siente que ya nada es lo mismo y no le extraña que todo esté cambiado, sabe que para moverse necesita fuerza y que en este “no hacer” está la respuesta.
Y mientras los últimos rayos de sol entran por la ventana,
Ella se relaja, cierra los ojos
y hace una pausa…
La envuelve el plácido silencio de las maderas oscuras, el olor limpio del mar recién amanecido y el cálido sopor de los últimos rayos de sol de un día ya vivido.
Mira y ve que afuera está todo quieto, como si el tiempo se hubiera detenido en algún minuto distraído; siente que ella también está quieta y se observa: nada se mueve y sin embargo todo sigue fluyendo, todo sigue respirando, todo sigue siendo…
La embarga la quietud de la ausencia de palabras del silencio más dulce, la acuna la soledad más tierna y el aroma de su tierra de aguas claras y arenas mecidas por el viento…
Siente que ya nada es lo mismo y no le extraña que todo esté cambiado, sabe que para moverse necesita fuerza y que en este “no hacer” está la respuesta.
Y mientras los últimos rayos de sol entran por la ventana,
Ella se relaja, cierra los ojos
y hace una pausa…
21 de marzo de 2011
Encuentros
Es fuerte el viento hoy y por eso su brisa está escondida igual que su sonrisa; el sol que le entibia la piel está distraído, mirando para otro lado, abstraído, ensimismado, casi desconsiderado.
Sigue mirándose los dedos, en las manos está la respuesta pero no la encuentra y baja los brazos en señal de franca protesta. Ya no da más, pero no tiene miedo, ni está asustada, sólo está buscando lo que la vida le tiene reservado.
Se sienta en la arena, agacha la cabeza y llora, quiere retirarse pero algo la sujeta a esta tierra y con ternura la hace cómplice de su aventura.
Ya no tiene fuerzas para viajar a su centro y sumergirse en su silencio, porque ha viajado de desencuentro en desencuentro y siente el cansancio en los dedos, porque lo que busca no lo busca ni espera encontrarlo, porque lo que siente no lo oculta ni quiere olvidarlo, porque lo que sabe no le sirve si ya es pasado, porque lo que mira cuando lo ve ya está cambiado…
y si los desencuentros son los encuentros?
entonces tal vez, sólo tal vez, la respuesta no esté en sus dedos...
Siente el cansancio en las piernas y en el alma mientras levanta las manos y sus ojos las miran sin ver, agotados.
No tiene ganas de caminar ni de luchar, no tiene ganas de correr ni de esconderse; sólo quiere diluirse y desaparecer…Sigue mirándose los dedos, en las manos está la respuesta pero no la encuentra y baja los brazos en señal de franca protesta. Ya no da más, pero no tiene miedo, ni está asustada, sólo está buscando lo que la vida le tiene reservado.
Se sienta en la arena, agacha la cabeza y llora, quiere retirarse pero algo la sujeta a esta tierra y con ternura la hace cómplice de su aventura.
Ya no tiene fuerzas para viajar a su centro y sumergirse en su silencio, porque ha viajado de desencuentro en desencuentro y siente el cansancio en los dedos, porque lo que busca no lo busca ni espera encontrarlo, porque lo que siente no lo oculta ni quiere olvidarlo, porque lo que sabe no le sirve si ya es pasado, porque lo que mira cuando lo ve ya está cambiado…
y si los desencuentros son los encuentros?
entonces tal vez, sólo tal vez, la respuesta no esté en sus dedos...
16 de marzo de 2011
Alguien... nadie...
Sola y acompañada, con los pies en la tierra suave y los anteojos puestos.
Hoy tiene una compañía que conoce y desconoce, una compañía que está siempre sin estar, una compañía vacía y silenciosa, una compañía que le sonríe y le dice, una compañía que le tiende la mano y la lleva a caminar y aunque no hay nadie con Ella, en el paseo son dos, y no se miran, y no se tocan, y no hablan, y mientras una sonríe, la otra sólo se deja llevar.
Ella sabe que es un trecho largo éste que le toca ahora andar y no lo conoce y le provoca escozor en el alma y la moviliza y lo entiende sin entenderlo.
Ya pasó por este prado muchas veces, pero nunca lo recorrió, lo miraba sin verlo sintiéndolo parte de su vida, pero hoy tuvo que entrar y sabe que el camino es largo.
No tiene miedo pero sí siente cierto desconcierto, porque está en la oscuridad del desierto aún con pleno sol en el cielo…
Una sonríe
la otra se deja llevar…
van de la mano
Ella y la soledad…
Hoy tiene una compañía que conoce y desconoce, una compañía que está siempre sin estar, una compañía vacía y silenciosa, una compañía que le sonríe y le dice, una compañía que le tiende la mano y la lleva a caminar y aunque no hay nadie con Ella, en el paseo son dos, y no se miran, y no se tocan, y no hablan, y mientras una sonríe, la otra sólo se deja llevar.
Ella sabe que es un trecho largo éste que le toca ahora andar y no lo conoce y le provoca escozor en el alma y la moviliza y lo entiende sin entenderlo.
Ya pasó por este prado muchas veces, pero nunca lo recorrió, lo miraba sin verlo sintiéndolo parte de su vida, pero hoy tuvo que entrar y sabe que el camino es largo.
No tiene miedo pero sí siente cierto desconcierto, porque está en la oscuridad del desierto aún con pleno sol en el cielo…
Una sonríe
la otra se deja llevar…
van de la mano
Ella y la soledad…
14 de marzo de 2011
Desconcierto
Se encuentran así, sin previo aviso, aparece de la nada y la sorprende como una bofetada de lleno en la cara.
Se siente algo aturdida pero sigue el juego porque cree entenderlo, pero con el correr de las horas se da cuenta de que no está jugando, esto es en serio y de la sorpresa pasa a sentirse abiertamente insultada.
La confunde lo que está pasando… ¡tiene que ser un malentendido! porque no hay razones que justifiquen esta bestial insidia, no hay un atisbo de delicadeza en las palabras que está escuchando, no hay una sola explicación para tanta y tan deshonrosa franqueza, no hay siquiera un motivo que alimente tamaña propuesta…
No, esto no es un juego
esto es lisa y llanamente
el más puro atrevimiento
Se siente algo aturdida pero sigue el juego porque cree entenderlo, pero con el correr de las horas se da cuenta de que no está jugando, esto es en serio y de la sorpresa pasa a sentirse abiertamente insultada.
La confunde lo que está pasando… ¡tiene que ser un malentendido! porque no hay razones que justifiquen esta bestial insidia, no hay un atisbo de delicadeza en las palabras que está escuchando, no hay una sola explicación para tanta y tan deshonrosa franqueza, no hay siquiera un motivo que alimente tamaña propuesta…
No, esto no es un juego
esto es lisa y llanamente
el más puro atrevimiento
11 de marzo de 2011
No habrá palabras
Parada en el centro de la sala siente que ya está todo dicho. Baja los brazos, se relaja, levanta la vista y sale.
Pisa la madera que antecede a los escalones blancos, gastados y tibios, está descalza, se sienta mientras la brisa suave y cómplice le saca el pelo de la cara, codos en las rodillas, manos en las quijadas.
No tiene puestos los anteojos, no hay nadie, está sola, en paz.
Y sentada junto al silencioso reflejo de su alma, se entrega, y se deja llevar por la mágica sensación de estar en su lugar.
Ella sabe, como nadie, que en su espacio sólo tienen cabida la risa y el misterio, y por eso, cuando todo se vuelve serio, su única respuesta es volver en silencio a su cielo…
Entonces se levanta, sonríe y se va
Pisa la madera que antecede a los escalones blancos, gastados y tibios, está descalza, se sienta mientras la brisa suave y cómplice le saca el pelo de la cara, codos en las rodillas, manos en las quijadas.
No tiene puestos los anteojos, no hay nadie, está sola, en paz.
Y sentada junto al silencioso reflejo de su alma, se entrega, y se deja llevar por la mágica sensación de estar en su lugar.
Ella sabe, como nadie, que en su espacio sólo tienen cabida la risa y el misterio, y por eso, cuando todo se vuelve serio, su única respuesta es volver en silencio a su cielo…
Entonces se levanta, sonríe y se va
La espera (algo que no era)
Y sigue esperando, mientras la espera le muestra lo que la prisa no alcanza siquiera a vislumbrar. Sigue esperando, y con los ojos abiertos ahora ve con más detenimiento lo que pasó de largo en el apuro. No es malo, no es bueno, no es feo, no es lindo, simplemente es… y lo que “es” no se puede pintar de otro color y no se puede no ver, está ahí, no lo puede saltar, no lo puede borrar y no lo puede evitar, lo tiene que caminar aunque le duela, aunque haga silencio, aunque le arda el alma, aunque sin razón tenga el corazón en la boca, aunque se ausente su presencia, aunque sepa lo que no dice, aunque no haga lo que se anima, aunque no grite que la lastima.
Está tiesa, agarrotada, cansada, hastiada y dolida.
Se siente estafada, censurada, acusada, juzgada y castigada…
Y mientras las horas que pasan lentas pisotean y aplastan a la semilla recién brotada y la condenan a muerte, empieza a crecer el silencio más helado…
No, ésta no es “la espera”,
ésta es la muerte lenta
de algo que no era…
Escrito el 8 de marzo de 2011
Está tiesa, agarrotada, cansada, hastiada y dolida.
Se siente estafada, censurada, acusada, juzgada y castigada…
Y mientras las horas que pasan lentas pisotean y aplastan a la semilla recién brotada y la condenan a muerte, empieza a crecer el silencio más helado…
No, ésta no es “la espera”,
ésta es la muerte lenta
de algo que no era…
Escrito el 8 de marzo de 2011
Ira
Patea la tierra y una nube de polvo esconde sus pies. Mira para arriba blandiendo los brazos, vomitando la más pura ira y haciendo que los vientos se detengan.
La vida se hace de presencias, de risas y enojos, de felicidad y tristeza, de amor y de odio; y la muerte es ausencia, pasado y recuerdos y hoy Ella no quiere muerte.
La furia que siente le pone alas a sus pies y le da una fuerza para seguir que la hace sentirse libre y despiadada porque nada le importa, porque puede contra todos y contra todo, porque sabe que está sola en el camino, porque lo que toca se transforma.
Todo está detenido respirando el fuego de su furia, todos los ojos están mirando lo que siente y deseando no ser el blanco de su fuerza.
Arremete sin piedad porque no hay contención posible, porque no existe el límite, porque contra la pureza de la ira no hay defensa, porque lo que siente no lo negocia.
Desaparece el entorno, sólo están Ella y el blanco de su enojo, midiendo fuerzas, apretando los puños, tomando distancia, cargando las armas, mirándose a los ojos…
Escrito el 18 de febrero de 2011
La vida se hace de presencias, de risas y enojos, de felicidad y tristeza, de amor y de odio; y la muerte es ausencia, pasado y recuerdos y hoy Ella no quiere muerte.
La furia que siente le pone alas a sus pies y le da una fuerza para seguir que la hace sentirse libre y despiadada porque nada le importa, porque puede contra todos y contra todo, porque sabe que está sola en el camino, porque lo que toca se transforma.
Todo está detenido respirando el fuego de su furia, todos los ojos están mirando lo que siente y deseando no ser el blanco de su fuerza.
Arremete sin piedad porque no hay contención posible, porque no existe el límite, porque contra la pureza de la ira no hay defensa, porque lo que siente no lo negocia.
Desaparece el entorno, sólo están Ella y el blanco de su enojo, midiendo fuerzas, apretando los puños, tomando distancia, cargando las armas, mirándose a los ojos…
Escrito el 18 de febrero de 2011
2 de marzo de 2011
Solo Ella sabe
Está sentada, en los escalones suaves y cálidos, sin apuros, sin juicios, sin tiempos, sin agobios, sin peso y acariciada por la brisa que siempre le saca el pelo de cara.
Ya se fueron los diablos y los dioses, los fantasmas y las dudas, el pasado y el futuro, los miedos y su sombra.
Hoy no están y puede ver y sentir el flujo de la vida con la que camina…
Y mientras se hace música el silencio llenando de corcheas la partitura vacía y se hacen intensos los misterios, la lluvia apaga los infiernos, limpiando de tropiezos el sendero.
Entonces vuelve a su tímido cielo,
solo Ella sabe de esperas, de relojes sin agujas y de segundos sin tiempo,
solo Ella sabe que no tienen sentido los sueños ni asidero los anhelos,
como solo Ella sabe que la impaciencia es puro desespero …
Ya se fueron los diablos y los dioses, los fantasmas y las dudas, el pasado y el futuro, los miedos y su sombra.
Hoy no están y puede ver y sentir el flujo de la vida con la que camina…
Y mientras se hace música el silencio llenando de corcheas la partitura vacía y se hacen intensos los misterios, la lluvia apaga los infiernos, limpiando de tropiezos el sendero.
Entonces vuelve a su tímido cielo,
solo Ella sabe de esperas, de relojes sin agujas y de segundos sin tiempo,
solo Ella sabe que no tienen sentido los sueños ni asidero los anhelos,
como solo Ella sabe que la impaciencia es puro desespero …
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23 de febrero de 2011
Sutiles
Abre las manos, se agarra la cabeza, se tapa los oídos y cierra los ojos, una fina e imperceptible hebra de hielo le recorre la espalda tensionando cada músculo de su cuerpo.
Está quieta y atenta porque la espera no es la espera tierna y tranquilizadora de siempre, ésta es una espera rígida, tiesa y terriblemente incómoda.
Saca las manos de la cara, necesita ver, pero lo que hay que ver no puede mirarlo con los ojos, tiene que sentirlo, y le cuesta, porque el silencio que hoy la acompaña no es su silencio y no lo entiende.
Le da la espalda al sol intentando derretir ese hielo lascivo y licencioso que no para de recorrerla, pero es tal la lujuria de esos dedos, que la desquician y la deshonran, llevándola a un lugar que ya conoce y en el que no quiere estar…
Se para, necesita sacudirse; la sensación que la invade hasta el ahogo es insólita, incongruente y desmedida; apoya los pies en la tierra suave y caliente, tiene que conectarse con Ella y volver a sentirse.
Logra verse al fin, como Ella misma, y se da cuenta de que los miedos, las excusas y la impotencia no eran sus semillas y la sorprende la sutilidad con que se instalaron y lograron crecer vulnerando su espacio…
No hay manera de entrar a su universo sin ser sospechado
Como no hay manera de violar su esencia sin ser atrapado
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19 de febrero de 2011
Señales
Ella busca las señales porque no hay mapa que indique el camino, sabe que es sólo cuestión de caminar, así, sin huella, sobre tierra virgen; y en el tiempo en que tarda en poner un pie adelante del otro, en ese instante en que el pie está en el aire, tiene que ir viendo lo que pisa y aún así es consciente de que a plena luz del día o en la noche más cerrada y oscura puede pisar y hundirse, pero es un riesgo que toma, porque si no lo hace se estanca y se pierde como si hubiera pisado arenas movedizas.
Sería bueno un mapa y un sendero marcado pero sabe que es puro pasado y lo evita como si fuera la misma peste.
Hay señales afuera y adentro, pero las que están adentro son las que sigue, y sale desde el fondo de las tripas el grito que le dice por dónde andar.
Escucha, mira, toca, huele, prueba… y sigue.
Se hunde, se lastima, descansa, se moja, para, se seca… y sigue…
Hay silencios, murmullos, le hablan, le gritan… y sigue…
La tocan, la sacuden, no hay nadie… y sigue…
Sigue porque no puede parar
Sigue porque no sabe esperar
Sigue porque no puede no seguir
12 de febrero de 2011
Cosas
Intranquila, cansada, sola, triste, sensible, abatida…
Hoy Ella está así, todo en un solo cuerpo, todo en un solo corazón, todo y ningún pensamiento y un millón de ellos…
Brazos al costado del cuerpo, como un luchador que ya no resiste ningún golpe más, pero que sabe que lo van a seguir golpeando y de todas formas no le importa porque no siente nada…
Quieta, como un árbol que soporta los embates del viento y los interminables pinchazos de las gotas de lluvia y aún así se aferra con el alma a la tierra…
Sedienta, como la arena del desierto más hostil, esperando el agua que parece que nunca llega y que cuando lo hace es tan poca que maldice cada gota mientras la toma…
Con las manos abiertas, dando, sin fuerzas, todo…
Con un universo de lágrimas en los ojos, derramadas en la oscuridad del silencio más vacío…
Con el cauce de la garganta lleno de palabras indecibles, incontables, contenidas…
Y en el corazón puro miedo y el susto más virgen de su vida…
Llegan
Está sentada como siempre pero hoy más alerta que nunca, tiene la espalda recta, los codos apoyados en las rodillas y los dedos entrecruzados con fuerza como si estuvieran sosteniendo algo que se quiere escapar.
Mira a lo lejos y las ve acercarse, hace un tiempo eran apenas puntos en la distancia, ahora puede verlas nítidas, decididas y tranquilas, caminando con determinación hacia Ella.
Pronto las va a tener paradas al pie de sus escalones gastados y está asustada, porque el encuentro es inevitable, porque no hay desvío posible, porque no hay equivocación, porque no hay un atajo por donde escapar, porque vienen directo hacia Ella y no hay una sola manera de impedirles entrar.
Algo le dice que se quede sentada, aún con el corazón desbocado y el susto en las manos, algo le dice que tiene que esperarlas por más miedo que le dé enfrentarlas, algo le avisa que es tiempo de cambiar los rumbos y los vientos, algo le dice que vienen a torcer la historia, Su historia, algo le dice que las espere tranquila porque vienen a cambiar las cosas.
Están cerca, más cerca que nunca
y de eso,
no le cabe la menor duda…
Ella y llegan las Decisiones
Ella y llegan las Decisiones
3 de febrero de 2011
Jugando deseos
Cercada y llena de incertidumbre pero tranquila y con fuerza, camina lento hacia los escalones dejándose caer con una gracia impensada sobre la madera blanca, tibia y gastada.
Apoya la cara en sus manos y mientras con los pies recoge la tranquilidad de estar en casa, se deja llevar por las sensaciones de estos últimos dias, recorriendo sin prisa cada centímetro de ellas, acariciando sin pudor a los fantasmas y oliendo sin reparos la brisa que perfuma el aire de callados misterios.
Sabe que sigilosa se acerca una decisión impostergable y que el cambio es imperioso, urgente e inaplazable.
Seguirá con los anteojos puestos, andará a veces descalza, saldrá a correr, caminará calle tras calle, flotará en un mar calmo de silencios, olerá otros vientos, respirará otras tierras, la cegarán otras luces, peleará otros fantasmas y serán mudos y sorprendidos testigos de su vida otros universos...
Ella está sola
sumergida en su silencio
esperando sin tiempo
viviendo en su cielo
jugando deseos
y poniendo en versos
los sueños de un misterio...
Apoya la cara en sus manos y mientras con los pies recoge la tranquilidad de estar en casa, se deja llevar por las sensaciones de estos últimos dias, recorriendo sin prisa cada centímetro de ellas, acariciando sin pudor a los fantasmas y oliendo sin reparos la brisa que perfuma el aire de callados misterios.
Sabe que sigilosa se acerca una decisión impostergable y que el cambio es imperioso, urgente e inaplazable.
Seguirá con los anteojos puestos, andará a veces descalza, saldrá a correr, caminará calle tras calle, flotará en un mar calmo de silencios, olerá otros vientos, respirará otras tierras, la cegarán otras luces, peleará otros fantasmas y serán mudos y sorprendidos testigos de su vida otros universos...
Ella está sola
sumergida en su silencio
esperando sin tiempo
viviendo en su cielo
jugando deseos
y poniendo en versos
los sueños de un misterio...
1 de febrero de 2011
Le dicen
La asaltan, pegándose a su cuerpo como sanguijuelas, son muchas, demasiadas, tantas que no puede ni contarlas, tantas que no alcanza a sacar una cuando otra ya ocupa su lugar.
No sabe qué hacer, no hay siquiera un espacio en donde mire y no haya una pegada a su piel. Trata con los dedos de espantar la horrible sensación de ataque desmedido y desconsiderado, pero no puede frenar el increíble atrevimiento de impúdica invasión que tienen para someterla.
Quiere correr, pero el peso es tan grande que sus pasos se convierten en una grotesca y lenta burla suspendida en el aire.
Ignorarlas es imposible porque la presencia es tan ficticia como real y eso las convierte en nada cada vez que enfrenta a una, y así se le escapan y siguen estando sorprendiéndola cada día en cantidad y multiplicándose a medida que Ella fija su vista en alguna y la enfrenta.
Están, no puede negarlo, las ve, son fantasmas reales que la desacomodan y la desorientan, desbocando sin cuidado su esencia y despertándola de su sueño sin remordimiento.
Indecisa y en un dilema y llena de incertidumbre vacila con recelo sospechando suspicacias, celo y llena de abatimiento.
Deja de lucharlas y determinada las observa,
más su osada audacia las deja desnudas, y,
despojadas de adornos y carentes de ternura
le dicen que son dudas...
No sabe qué hacer, no hay siquiera un espacio en donde mire y no haya una pegada a su piel. Trata con los dedos de espantar la horrible sensación de ataque desmedido y desconsiderado, pero no puede frenar el increíble atrevimiento de impúdica invasión que tienen para someterla.
Quiere correr, pero el peso es tan grande que sus pasos se convierten en una grotesca y lenta burla suspendida en el aire.
Ignorarlas es imposible porque la presencia es tan ficticia como real y eso las convierte en nada cada vez que enfrenta a una, y así se le escapan y siguen estando sorprendiéndola cada día en cantidad y multiplicándose a medida que Ella fija su vista en alguna y la enfrenta.
Están, no puede negarlo, las ve, son fantasmas reales que la desacomodan y la desorientan, desbocando sin cuidado su esencia y despertándola de su sueño sin remordimiento.
Indecisa y en un dilema y llena de incertidumbre vacila con recelo sospechando suspicacias, celo y llena de abatimiento.
Deja de lucharlas y determinada las observa,
más su osada audacia las deja desnudas, y,
despojadas de adornos y carentes de ternura
le dicen que son dudas...
29 de enero de 2011
Susurros en los pies
Está parada, con los brazos en jarra al costado del cuerpo, separados a un ancho de hombros, sus pies descalzos se apoyan con determinación en la tierra seca y mientras sus ojos claros, desnudos y más agudos que nunca observan con abstracción el camino, los escalones de madera gastada son mudos y sorprendidos testigos de su fuerza.
En este tiempo fue cerrando uno a uno y con éxito, los juegos que tenía abiertos y hoy, con la vida en sus manos sabe que tiene que abrir otro mazo. Está tranquila y sola, pero conmovida por el cada vez más fuerte llamado en su piel. No tiene miedo y sabe que no tiene que correr, la vida se está abriendo, y se le ofrece lánguida y dulce como una perfumada fruta madura.
Ella lleva en la sangre la espesa intensidad de lo que siente y el convencimiento de no volverse a equivocar, pero sabe que ya no tiene tiempo y que tampoco hay vuelta atrás...
porque en los pies siente,
que la tierra no para de susurrar...
En este tiempo fue cerrando uno a uno y con éxito, los juegos que tenía abiertos y hoy, con la vida en sus manos sabe que tiene que abrir otro mazo. Está tranquila y sola, pero conmovida por el cada vez más fuerte llamado en su piel. No tiene miedo y sabe que no tiene que correr, la vida se está abriendo, y se le ofrece lánguida y dulce como una perfumada fruta madura.
Ella lleva en la sangre la espesa intensidad de lo que siente y el convencimiento de no volverse a equivocar, pero sabe que ya no tiene tiempo y que tampoco hay vuelta atrás...
porque en los pies siente,
que la tierra no para de susurrar...
19 de enero de 2011
Luces
Sigue caminando en el bosque, aquel en el que se internó sin saber que no era el que recorría siempre, aquel que le mostró una tierra desconocida y otra brisa y olores de flores que nunca había olido…
Ahora conoce la cara de la mano que la lleva y mientras la ceguera de la distancia se va perdiendo, van apareciendo algunas luces que alumbran la noche y sus pasos por el sendero.
Todavía no sabe adónde va, pero no va sola y eso la tranquiliza, aún sabiendo que la mano que la guía tampoco sabe para dónde va.
De a ratos todo se angosta pero vuelve a abrirse iluminándoles los ojos, porque hay mil luces y mil oscuros, y mil olores y un millón de fantasmas…
Y susurrándose mieles al oído, recorren la senda de la mano, aún desconociendo el próximo paso, porque saben que se dirigen a su remanso, y que los impulsa la misma fuerza y el desafío del mismo atajo.
Ahora conoce la cara de la mano que la lleva y mientras la ceguera de la distancia se va perdiendo, van apareciendo algunas luces que alumbran la noche y sus pasos por el sendero.
Todavía no sabe adónde va, pero no va sola y eso la tranquiliza, aún sabiendo que la mano que la guía tampoco sabe para dónde va.
De a ratos todo se angosta pero vuelve a abrirse iluminándoles los ojos, porque hay mil luces y mil oscuros, y mil olores y un millón de fantasmas…
Y susurrándose mieles al oído, recorren la senda de la mano, aún desconociendo el próximo paso, porque saben que se dirigen a su remanso, y que los impulsa la misma fuerza y el desafío del mismo atajo.
15 de enero de 2011
Mar calmo
Está sentada en sus eternos escalones gastados, las plantas de sus pies reposan en la madera tocándose en un cálido gesto de encuentro, y los codos apoyados en las rodillas abiertas entrelazan con complicidad los dedos de sus manos.
Mira a la distancia estando adentro, porque siente que hay algo que no puede ver, escudriña el aire entrecerrando los ojos, que hoy no llevan los anteojos que nunca se saca, porque no hay nadie que pueda leer lo que le está pasando, pero el vacío que ve la ciega.
La brisa que siempre le susurra al oído no está y los fantasmas que la acosan sin compasión se desvanecieron en su propio mundo. Hoy está sola, flotando en un cálido mar calmo, lleno de sensaciones y carente de toda lógica.
Sigue con sigilo lo que está sintiendo, tratando de atrapar las luces que ariscas se escabullen, pero lo único que logra ver es cómo todo su universo de sentimientos se le escurre por entre los dedos.
El sol que le entibia la piel, es un mudo y distante testigo que la abraza y la acaricia, y los escalones de madera gastada, un silencioso remanso que la acoge y la sostiene.
Conoce el lugar, pero no la sensación, y sentada en los escalones gastados, sin brisa y sin fantasmas sólo sabe que no atina imaginar ni tan siquiera lo que hay
Mira a la distancia estando adentro, porque siente que hay algo que no puede ver, escudriña el aire entrecerrando los ojos, que hoy no llevan los anteojos que nunca se saca, porque no hay nadie que pueda leer lo que le está pasando, pero el vacío que ve la ciega.
La brisa que siempre le susurra al oído no está y los fantasmas que la acosan sin compasión se desvanecieron en su propio mundo. Hoy está sola, flotando en un cálido mar calmo, lleno de sensaciones y carente de toda lógica.
Sigue con sigilo lo que está sintiendo, tratando de atrapar las luces que ariscas se escabullen, pero lo único que logra ver es cómo todo su universo de sentimientos se le escurre por entre los dedos.
El sol que le entibia la piel, es un mudo y distante testigo que la abraza y la acaricia, y los escalones de madera gastada, un silencioso remanso que la acoge y la sostiene.
Conoce el lugar, pero no la sensación, y sentada en los escalones gastados, sin brisa y sin fantasmas sólo sabe que no atina imaginar ni tan siquiera lo que hay
Etiquetas:
Relatos
4 de enero de 2011
En el bosque
Sale a caminar, como la otra vez. Va distendida, distraída, sola y tranquila.
No hay luna y está oscuro y la senda que siempre recorre, hoy se perdió y Ella no se dio cuenta.
Siente temor y empieza a medir los pasos, porque no sabe adónde está pisando, porque tiene miedo de caer, porque no ve nada, porque no conoce este camino, porque huele flores que nunca vio, porque no es la brisa que siempre la acaricia, porque el perfume a tierra que respira la confunde…
Alguien le susurra al oído y le da la mano, es imposible ver el rostro, la oscuridad de la distancia la ciega y a la vez la empuja a no detenerse y a seguir.
Está desorientada, lejos de casa y a kilómetros de la tierra.
No sabe con quién está
No sabe adónde va
No sabe qué la empuja
No sabe que tal vez, la cara que no ve, es la que es…
No hay luna y está oscuro y la senda que siempre recorre, hoy se perdió y Ella no se dio cuenta.
Siente temor y empieza a medir los pasos, porque no sabe adónde está pisando, porque tiene miedo de caer, porque no ve nada, porque no conoce este camino, porque huele flores que nunca vio, porque no es la brisa que siempre la acaricia, porque el perfume a tierra que respira la confunde…
Alguien le susurra al oído y le da la mano, es imposible ver el rostro, la oscuridad de la distancia la ciega y a la vez la empuja a no detenerse y a seguir.
Está desorientada, lejos de casa y a kilómetros de la tierra.
No sabe con quién está
No sabe adónde va
No sabe qué la empuja
No sabe que tal vez, la cara que no ve, es la que es…
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