11 de marzo de 2011

La espera (algo que no era)

Y sigue esperando, mientras la espera le muestra lo que la prisa no alcanza siquiera a vislumbrar. Sigue esperando, y con los ojos abiertos ahora ve con más detenimiento lo que pasó de largo en el apuro. No es malo, no es bueno, no es feo, no es lindo, simplemente es… y lo que “es” no se puede pintar de otro color y no se puede no ver, está ahí, no lo puede saltar, no lo puede borrar y no lo puede evitar, lo tiene que caminar aunque le duela, aunque haga silencio, aunque le arda el alma, aunque sin razón tenga el corazón en la boca, aunque se ausente su presencia, aunque sepa lo que no dice, aunque no haga lo que se anima, aunque no grite que la lastima.
Está tiesa, agarrotada, cansada, hastiada y dolida.
Se siente estafada, censurada, acusada, juzgada y castigada…
Y mientras las horas que pasan lentas pisotean y aplastan a la semilla recién brotada y la condenan a muerte, empieza a crecer el silencio más helado…

No, ésta no es “la espera”,
ésta es la muerte lenta
de algo que no era…

Escrito el 8 de marzo de 2011

Ira

Patea la tierra y una nube de polvo esconde sus pies. Mira para arriba blandiendo los brazos, vomitando la más pura ira y haciendo que los vientos se detengan.
La vida se hace de presencias, de risas y enojos, de felicidad y tristeza, de amor y de odio; y la muerte es ausencia, pasado y recuerdos y hoy Ella no quiere muerte.
La furia que siente le pone alas a sus pies y le da una fuerza para seguir que la hace sentirse libre y despiadada porque nada le importa, porque puede contra todos y contra todo, porque sabe que está sola en el camino, porque lo que toca se transforma.
Todo está detenido respirando el fuego de su furia, todos los ojos están mirando lo que siente y deseando no ser el blanco de su fuerza.
Arremete sin piedad porque no hay contención posible, porque no existe el límite, porque contra la pureza de la ira no hay defensa, porque lo que siente no lo negocia.

Desaparece el entorno, sólo están Ella y el blanco de su enojo, midiendo fuerzas, apretando los puños, tomando distancia, cargando las armas, mirándose a los ojos…

Escrito el 18 de febrero de 2011

2 de marzo de 2011

Solo Ella sabe

Está sentada, en los escalones suaves y cálidos, sin apuros, sin juicios, sin tiempos, sin agobios, sin peso y acariciada por la brisa que siempre le saca el pelo de cara.
Ya se fueron los diablos y los dioses, los fantasmas y las dudas, el pasado y el futuro, los miedos y su sombra.
Hoy no están y puede ver y sentir el flujo de la vida con la que camina…
Y mientras se hace música el silencio llenando de corcheas la partitura vacía y se hacen intensos los misterios, la lluvia apaga los infiernos, limpiando de tropiezos el sendero.

Entonces vuelve a su tímido cielo,
solo Ella sabe de esperas, de relojes sin agujas y de segundos sin tiempo,
solo Ella sabe que no tienen sentido los sueños ni asidero los anhelos,
como solo Ella sabe que la impaciencia es puro desespero …

23 de febrero de 2011

Sutiles

Abre las manos, se agarra la cabeza, se tapa los oídos y  cierra los ojos, una fina e imperceptible hebra de hielo le recorre la espalda tensionando cada músculo de su cuerpo.
Está quieta y atenta porque la espera no es la espera tierna y tranquilizadora de siempre, ésta es una espera rígida, tiesa y terriblemente incómoda.
Saca las manos de la cara, necesita ver, pero lo que hay que ver no puede mirarlo con los ojos, tiene que sentirlo, y le cuesta, porque el silencio que hoy la acompaña no es su silencio y no lo entiende.
Le da la espalda al sol intentando derretir ese hielo lascivo y licencioso que no para de recorrerla, pero es tal la lujuria de esos dedos, que la desquician y la deshonran, llevándola a un lugar que ya conoce y en el que no quiere estar…
Se para, necesita sacudirse; la sensación que la invade hasta el ahogo es insólita, incongruente y desmedida;  apoya los pies en la tierra suave y caliente, tiene que conectarse con Ella y volver a sentirse.
Logra verse al fin, como Ella misma, y se da cuenta de que los miedos, las excusas y la impotencia no eran sus semillas y la sorprende la sutilidad con que se instalaron y lograron crecer vulnerando su espacio…

No hay manera de entrar a su universo sin ser sospechado
Como no hay manera de violar su esencia sin ser atrapado

19 de febrero de 2011

Señales

Ella busca las señales porque no hay mapa que indique el camino, sabe que es sólo cuestión de caminar, así, sin huella, sobre tierra virgen; y en el tiempo en que tarda en poner un pie adelante del otro, en ese instante en que el pie está en el aire, tiene que ir viendo lo que pisa y aún así es consciente de que a plena luz del día o en la noche más cerrada y oscura puede pisar y hundirse, pero es un riesgo que toma, porque si no lo hace se estanca y se pierde como si hubiera pisado arenas movedizas.
Sería bueno un mapa y un sendero marcado pero sabe que es puro pasado y lo evita como si fuera la misma peste.
Hay señales afuera y adentro, pero las que están adentro son las que sigue, y sale desde el fondo de las tripas el grito que le dice por dónde andar.

Escucha, mira, toca, huele, prueba… y sigue.

Se hunde, se lastima, descansa, se moja, para, se seca… y sigue…

Hay silencios, murmullos, le hablan, le gritan… y sigue…

La tocan, la sacuden, no hay nadie… y sigue…

Sigue porque no puede parar
Sigue porque no sabe esperar
Sigue porque no puede no seguir

12 de febrero de 2011

Cosas

Intranquila, cansada, sola, triste, sensible, abatida…
Hoy Ella está así, todo en un solo cuerpo, todo en un solo corazón, todo y ningún pensamiento y un millón de ellos…
Brazos al costado del cuerpo, como un luchador que ya no resiste ningún golpe más, pero que sabe que lo van a seguir golpeando y de todas formas no le importa porque no siente nada…
Quieta, como un árbol que soporta los embates del viento y los interminables pinchazos de las gotas de lluvia  y aún así se aferra con el alma a la tierra…
Sedienta, como la arena del desierto más hostil, esperando el agua que parece que nunca llega y que cuando lo hace es tan poca que maldice cada gota mientras la toma…
Con las manos abiertas, dando, sin fuerzas, todo…
Con un universo de lágrimas en los ojos, derramadas en la oscuridad del silencio más vacío…
Con el cauce de la garganta lleno de palabras indecibles, incontables, contenidas…
Y en el corazón puro miedo y el susto más virgen de su vida…

Llegan

Está sentada como siempre pero hoy más alerta que nunca, tiene la espalda recta, los codos apoyados en las rodillas y los dedos entrecruzados con fuerza como si estuvieran sosteniendo algo que se quiere escapar.
Mira a lo lejos y las ve acercarse, hace un tiempo eran apenas puntos en la distancia, ahora puede verlas nítidas, decididas y tranquilas, caminando con determinación hacia Ella.
Pronto las va a tener paradas al pie de sus escalones gastados y está asustada, porque el encuentro es inevitable, porque no hay desvío posible, porque no hay equivocación, porque no hay un atajo por donde escapar, porque vienen directo hacia Ella y no hay una sola manera de impedirles entrar.
Algo le dice que se quede sentada, aún con el corazón desbocado y el susto en las manos, algo le dice que tiene que esperarlas por más miedo que le dé enfrentarlas, algo le avisa que es tiempo de cambiar los rumbos y los vientos, algo le dice que vienen a torcer la historia, Su historia, algo le dice que las espere tranquila porque vienen a cambiar las cosas.

Están cerca, más cerca que nunca
y de eso,
no le cabe la menor duda…

Ella y llegan las Decisiones

3 de febrero de 2011

Jugando deseos

Cercada y llena de incertidumbre pero tranquila y con fuerza, camina lento hacia los escalones dejándose caer con una gracia impensada sobre la madera blanca, tibia y gastada.
Apoya la cara en sus manos y mientras con los pies recoge la tranquilidad de estar en casa, se deja llevar por las sensaciones de estos últimos dias, recorriendo sin prisa cada centímetro de ellas, acariciando sin pudor a los fantasmas y oliendo sin reparos la brisa que perfuma el aire de callados misterios.
Sabe que sigilosa se acerca una decisión impostergable y que el cambio es imperioso, urgente e inaplazable.
Seguirá con los anteojos puestos, andará a veces descalza, saldrá a correr, caminará calle tras calle, flotará en un mar calmo de silencios, olerá otros vientos, respirará otras tierras, la cegarán otras luces, peleará otros fantasmas y serán mudos y sorprendidos testigos de su vida otros universos...

Ella está sola
sumergida en su silencio
esperando sin tiempo
viviendo en su cielo
jugando deseos
y poniendo en versos
los sueños de un misterio...

1 de febrero de 2011

Le dicen

La asaltan, pegándose a su cuerpo como sanguijuelas, son muchas, demasiadas, tantas que no puede ni contarlas, tantas que no alcanza a sacar una cuando otra ya ocupa su lugar.
No sabe qué hacer, no hay siquiera un espacio en donde mire y no haya una pegada a su piel. Trata con los dedos de espantar la horrible sensación de ataque desmedido y desconsiderado, pero no puede frenar el increíble atrevimiento de impúdica invasión que tienen para someterla.
Quiere correr, pero el peso es tan grande que sus pasos se convierten en una grotesca y lenta burla suspendida en el aire.
Ignorarlas es imposible porque la presencia es tan ficticia como real y eso las convierte en nada cada vez que enfrenta a una, y así se le escapan y siguen estando sorprendiéndola cada día en cantidad y multiplicándose a medida que Ella fija su vista en alguna y la enfrenta.
Están, no puede negarlo, las ve, son fantasmas reales que la desacomodan y la desorientan, desbocando sin cuidado su esencia y despertándola de su sueño sin remordimiento.
Indecisa y en un dilema y llena de incertidumbre vacila con recelo sospechando suspicacias, celo y llena de abatimiento.

Deja de lucharlas y determinada las observa,
más su osada audacia las deja desnudas, y,
despojadas de adornos y carentes de ternura
le dicen que son dudas...

29 de enero de 2011

Susurros en los pies

Está parada, con los brazos en jarra al costado del cuerpo, separados a un ancho de hombros, sus pies descalzos se apoyan con determinación en la tierra seca y mientras sus ojos claros, desnudos y más agudos que nunca observan con abstracción el camino, los escalones de madera gastada son mudos y sorprendidos testigos de su fuerza.
En este tiempo fue cerrando uno a uno y con éxito, los juegos que tenía abiertos y hoy, con la vida en sus manos sabe que tiene que abrir otro mazo. Está tranquila y sola, pero conmovida por el cada vez más fuerte llamado en su piel. No tiene miedo y sabe que no tiene que correr, la vida se está abriendo, y se le ofrece lánguida y dulce como una perfumada fruta madura.
Ella lleva en la sangre la espesa intensidad de lo que siente y el convencimiento de no volverse a equivocar, pero sabe que ya no tiene tiempo y que tampoco hay vuelta atrás...

porque en los pies siente,
que la tierra no para de susurrar...

19 de enero de 2011

Luces

Sigue caminando en el bosque, aquel en el que se internó sin saber que no era el que recorría siempre, aquel que le mostró una tierra desconocida y otra brisa y olores de flores que nunca había olido…
Ahora conoce la cara de la mano que la lleva y mientras la ceguera de la distancia se va perdiendo, van apareciendo algunas luces que alumbran la noche y sus pasos por el sendero.
Todavía no sabe adónde va, pero no va sola y eso la tranquiliza, aún sabiendo que la mano que la guía tampoco sabe para dónde va.
De a ratos todo se angosta pero vuelve a abrirse iluminándoles los ojos, porque hay mil luces y mil oscuros, y mil olores y un millón de fantasmas…

Y susurrándose mieles al oído, recorren la senda de la mano, aún desconociendo el próximo paso, porque saben que se dirigen a su remanso, y que los impulsa la misma fuerza y el desafío del mismo atajo.

15 de enero de 2011

Mar calmo

Está sentada en sus eternos escalones gastados, las plantas de sus pies reposan en la madera tocándose en un cálido gesto de encuentro, y los codos apoyados en las rodillas abiertas entrelazan con complicidad los dedos de sus manos.
Mira a la distancia estando adentro, porque siente que hay algo que no puede ver, escudriña el aire entrecerrando los ojos, que hoy no llevan los anteojos que nunca se saca, porque no hay nadie que pueda leer lo que le está pasando, pero el vacío que ve la ciega.
La brisa que siempre le susurra al oído no está y los fantasmas que la acosan sin compasión se desvanecieron en su propio mundo. Hoy está sola, flotando en un cálido mar calmo, lleno de sensaciones y carente de toda lógica.
Sigue con sigilo lo que está sintiendo, tratando de atrapar las luces que ariscas se escabullen, pero lo único que logra ver es cómo todo su universo de sentimientos se le escurre por entre los dedos.
El sol que le entibia la piel, es un mudo y distante testigo que la abraza y la acaricia, y los escalones de madera gastada, un silencioso remanso que la acoge y la sostiene.

Conoce el lugar, pero no la sensación, y sentada en los escalones gastados, sin brisa y sin fantasmas sólo sabe que no atina imaginar ni tan siquiera lo que hay

4 de enero de 2011

En el bosque

Sale a caminar, como la otra vez. Va distendida, distraída, sola y tranquila.
No hay luna y está oscuro y la senda que siempre recorre, hoy se perdió y Ella no se dio cuenta.
Siente temor y empieza a medir los pasos, porque no sabe adónde está pisando, porque tiene miedo de caer, porque no ve nada, porque no conoce este camino, porque huele flores que nunca vio, porque no es la brisa que siempre la acaricia, porque el perfume a tierra que respira la confunde…
Alguien le susurra al oído y le da la mano, es imposible ver el rostro, la oscuridad de la distancia la ciega y a la vez la empuja a no detenerse y a seguir.
Está desorientada, lejos de casa y a kilómetros de la tierra.

No sabe con quién está
No sabe adónde va
No sabe qué la empuja
No sabe que tal vez, la cara que no ve, es la que es…

29 de diciembre de 2010

Dis"atracción"

Se cruzan, se ven pero no se miran, y en el aire que queda flotando sobre el asfalto, se pueden leer un millón de fantasías…
Están los dos, uno para el otro, saben sin decirse que hay lazos que no pueden romper, porque es imposible evitar el roce, las caricias, los besos, es tan imposible como verse sin mirarse.
Esperan, siempre esperaron, siempre se evitaron, siempre estuvieron, siempre se cruzaron, siempre supieron, porque no hay un lugar en donde se pierdan, porque no existe ni siquiera una remota posibilidad de desaparecer.
Hay en el vasto cielo que los mira, piel y sangre y un deseo espeso que los empalaga, y hay en la tierra que los sostiene una senda que ellos no quieren caminar.
Se evitan, se piensan, se recorren, se acarician, se besan, se sienten…

se cruzan y se ven todos los días,
pero no se miran…

28 de diciembre de 2010

Sediento deseo

La siente como una sombra, pesada y cansada, pero no es la sombra a la que está acostumbrada, ésta es otra.
La mira y no concibe el andar apesadumbrado y el aire de abatimiento que acompaña a esta insatisfecha silueta que la sorprendió de un instante para el otro, como no entiende tanto desgano, tanto arrastrar los pies y tanta queja.
Es una eterna desventurada que va por la vida aturdida, pidiendo y deseando y nunca agradeciendo.
Ella está irritada porque logra exacerbar su sosiego, y le cuestiona su tedio a los gritos y tan llena de fastidio que ya siente los puños en el aire apuntando directo a esa cara de logrado fracaso.
Logra detener la bofetada al tiempo que la otra se levanta para irse, pero no sin antes decirle que a pesar de que la culpa no existe, la responsabilidad de su existencia es sólo y gracias a sus deseos…
Ella abre las manos en un mudo gesto de pregunta que muere en la punta de sus dedos mientras la otra se aleja para desaparecer y fundirse en la arena.

…no hay posibilidad de que la vida se ajuste a su sueño, como no hay posibilidad de tapar el sol con un dedo…

Ella y la Frustración

20 de diciembre de 2010

Descarado

Es un gigante y está siempre al lado de Ella mirándola con aires de grandeza, sintiéndose superior, sonriendo con sorna cual bellaco arriba de un caballo.
Ella lo escudriña inmutable, impávida ante tamaña demostración de arrogancia y poder, y mientras se estudian con detenimiento y el ceño fruncido, miden fuerzas, destreza y habilidades.
Él quiere pero Ella decide ignorarlo olímpicamente, cierra los ojos, apoya los codos en el escalón y no lo deja entrar.
Su cara se transforma ante soberano desprecio haciéndolo más alto y más grande de lo que él cree que es, entonces, con los brazos en jarra la increpa tratando de censurar su ausencia, intentando violar su esencia, dándole golpes a su inmutable silencio y errando cada estocada con tal éxito que lo único que le queda es batirse en franca retirada.
Aún con los ojos cerrados y los codos apoyados en el escalón, Ella siente que él se va.

Sonríe… el viento le está haciendo cosquillas hace rato y no puede aguantar…

Ella y el Ego

14 de diciembre de 2010

Semillas

No tiene sueños, no ansía llegar a ningún lado, lo que hoy tiene es suficiente, lo que hay es quien es y en donde está.
Se para y mira alrededor, se para en donde empieza la escalera, esa escalera que la vio casi rendirse ante los fantasmas, esa escalera que recibió sedienta sus lágrimas, esa escalera que tiene los cinco escalones de madera gastada siempre tibia y suave que más de una vez la vieron salir corriendo descalza y con el alma enceguecida.
El viento le saca el pelo de la cara y mientras le desnuda un hombro Ella recorre el camino hacia sus semillas, las mira, las acaricia, las alimenta, vuelve, se sienta y las olvida, le deja a la vida la tarea de hacerlas crecer o morir.
Ella ni se inmuta, no tiene nada que hacer y si lo hace sabe que malogra sin remedio la naturaleza de las cosas.
Si mira para atrás ve que algunas de las semillas que crecieron fueron en su comienzo las más amargas y también las que dieron los frutos más dulces… y las que más lucharon, las que más lucharon fueron todas aquellas que murieron…
Sus semillas tienen como única guía a la vida y cuando las observa sólo ve pura magia y energía.
Cada tanto vuelve a verlas pero siempre las deja, no las abandona, sólo las deja y se olvida…

Porque en la vida todo es arte y maravilla
Y todo empieza a partir de una simple semilla

10 de diciembre de 2010

Son dos

Uno en cada hombro con distintas voces y distintos tonos, pero con las mismas urgencias, hablándole al mismo tiempo que discuten entre ellos.
Dos serios payasos que no paran de moverse y de hacer ademanes con las manos y mil gestos con las caras.
Saltan y gritan y la cansan hasta llevarla a un punto de hastío que la hace sentar en el último escalón de madera gastada y poner la cabeza entre las manos, tratando de taparse los oídos para no escucharlos, mientras ellos le enmarañan sin remedio el pelo con los pies.
No los aguanta, sus voces alborotan sus sueños y aturden su calma sin remordimiento haciendo de su día un eterno martirio sin su consentimiento.
Y mientras ellos siguen su eterna disputa, Ella se levanta, los deja y se va.

Ahí están, son dos corsarios peleando en su cielo
haciendo ademanes y enmarañando su pelo…

Ella, el Bien y el Mal

6 de diciembre de 2010

Compañía

Van las dos con los pies desnudos, caminando por debajo de los árboles. Ella, con los brazos cruzados sobre el pecho pero más sobre la boca del estómago porque le duele, le quema y le late como si se hubiera tragado el corazón, la otra va tranquila, como “es” siempre.
Sabe bien que en este momento la necesita más que el aire que respira, más que a ese sol que la entibia, más que a nada en el mundo…
Le dice que acá está, que se quede tranquila, que suelte los brazos, que no se tragó el corazón, pero no puede, y sigue apretando mientras se le escapan las lágrimas desdibujándole la cara.
Camina doblada mojando huella tras huella, hundiéndose en la tierra, ahogándose de pena…
Pero al fin logra convencerla y Ella afloja los brazos, entre llantos y con miedo, porque le arde y siente que lo que sea, todavía lo tiene ahí, agazapado, esperando.
Se endereza, y mientras con los ojos le cuenta, con las manos va gesticulando callados secretos, porque entre ellas no median las palabras y sí un sonoro y entendido silencio.

… cae la noche y el viento se detiene…

(Pero sólo para escuchar la silenciosa charla que ellas mantienen…)

Ella y la Paciencia

2 de diciembre de 2010

Cerca

Sale, cerca, a tomar un café, anteojos, aún cuando afuera esté lloviendo.
La siguen con la vista por la calle y también cuando entra al salón en penumbras de color vino y maderas oscuras. Se sienta, pide el café fuerte y negro y mientras sus ojos sonríen con osado descaro, la energía que irradia va perfumando el ambiente de desconcierto y aturdiendo sin miramientos un millón de pensamientos ajenos.
Hoy no lleva mochila, se siente libre y vacía, como si fuera más del mismo aire que respira.
Hace unos días, y entre las llamas de un fuego abrasador, pudo ver cómo se producía la alquimia que limpió su alma de sombras y fastidio, porque se había cansado de correr para soltarse, de cortar sogas, de derribar puentes y de enfrentarse a mil de sus demonios.
Pero como siempre pasó en su vida, después de una gran tormenta en donde no quedó nada, hoy puede mirar alrededor sin miedo y ver que todo está otra vez limpio y despejado.
Ya no duda de que a la única que tiene es a ella misma y de que los fantasmas que a veces la visitan vienen para mostrarle algo que dejó cuidadosamente olvidado y guardado en el fondo de su alma…

Está feliz sola y no está corriendo…
Está en el silencio de su mundo, sonriendo…